Molly Mallone: 20 años de la taberna irlandesa diseñada por un escocés donde se comen “mejillones frescos”

El escocés Ian Orr montó en 2001 uno de los pocos pubs de este estilo que, además de cervezas, sirve platos internacionales y hamburguesas en un centro comercial de la urbanización El Ancla en El Puerto

David Orr en uno de los salones de Molly Malone en El Puerto.
David Orr en uno de los salones de Molly Malone en El Puerto. MANU GARCÍA

En la calle Grafton St de Dublín una estatua de bronce recuerda a una mujer que solía recorrer la ciudad empujando una carreta cargada de mejillones y berberechos frescos. Cuenta la leyenda que su fantasma vaga por la capital desde que un día murió por fiebre.

Se desconoce si este personaje fue real o ficticio, lo que sí está claro es que se convirtió en un icono de Irlanda cuya huella perdura en el himno oficial y en el letrero de uno de los primeros pubs irlandeses de El Puerto. “Los fines de semana cocinamos mejillones frescos”, dice David Orr, portuense criado en Bristol, Inglaterra, y el rostro amable que sirve las cervezas en Molly Malone.

Con una sonrisa, atiende a los clientes de este auténtico local impregnado de la cultura irlandesa que acaba de cumplir 20 años en un pequeño centro comercial de la urbanización El Ancla. Fue en 2001 cuando su padre Ian Orr, escocés, y su madre Juana Borgerd, gaditana que creció en América, inauguraron este establecimiento muy querido en la zona donde se respira un ambiente familiar.

Barra de la taberna irlandesa.
Barra de la taberna irlandesa. MANU GARCÍA

“Mi padre acabó trabajando en el Casino de El Puerto, cuando decayó se marchó mucho tiempo a ciudades de Europa donde seguía siendo fuerte. Pero volvió, su ilusión siempre fue abrir un pub”, cuenta David, de 38 años, mientras prepara los últimos pedidos. Y

así lo hizo, Ian diseñó el bar que rondaba en su cabeza gracias a su experiencia en la construcción de cocinas y alguna que otra casa cuando era joven. “La decoración sigue siendo la misma”, asegura su hijo echando un vistazo a su alrededor. Lámparas, madera y recuerdos que visten los muros repletos de fotos de clientes.

“Su ilusión siempre fue abrir un pub”

 

El Molly fue el primer negocio que se instaló en este centro comercial alejado del centro. Estaban prácticamente solos. “Era una apuesta arriesgada”, reconoce el portuense con acento inglés. Pero con el tiempo, el público se animó a probar este concepto de taberna irlandesa creada por un escocés. “Siempre que le preguntan por qué montó un bar irlandés bromea: porque los escoceses no saben vender tan bien como los irlandeses”, cuenta David que empezó con 17 años y, aunque estudió Ciencias del Mar y trabajó de marinero durante muchos años, ha crecido entre las mesas.

Una de las hamburguesas de Molly Malone.
Una de las hamburguesas de Molly Malone. MANU GARCÍA

Con el tiempo, el pub irlandés se convirtió en restaurante, algo que resultaba llamativo teniendo en cuenta que este tipo de locales suele estar especializado en copas y cervezas. Ni por asomo se concebían las hamburguesas gigantes que el Molly comenzó a ofertar en su carta, al lado de las habituales Guinness y Murphy's.

“Al principio empezamos con una carta muy pequeña. Fue la ley del tabaco la que nos hizo decantarnos mucho más por la comida”, explica David que elabora un café irlandés con nata casera desde la barra.

David prepara un café irlandés.
David Orr prepara un café irlandés. MANU GARCÍA

Entre brindis y sorbos, se escuchan conversaciones en andaluz que se mezclan con frases en inglés. Desde que echó a andar, el local pasó a ser uno de los favoritos de los americanos, quizás por su cercanía a la base naval de Rota. El 50% procede de allí y de Inglaterra, el otro restante son vecinos que le cogieron cariño al Molly y otros que vienen a explorar. “Cuando les hablas en inglés les haces sentir muy en casa”, dice dándole la cuenta a uno de los fijos que le visitan hasta cuatro días a la semana.

“O le das vidilla o tus clientes se aburren”

Su oferta se centra en platos internacionales, hamburguesas con toques irlandeses, pastel de carne con puré de patatas, costillares y el típico fish and chips con bacalao fresco. Además de la gastronomía, Molly Malone también se ha encargado de dinamizar la actividad cultural de la ciudad con música en directo, grupos emergentes, retransmisión de partidos de fútbol, barbacoas en verano y hasta noches temáticas con platos japoneses o mejicanos.

Costillar con salsa BBQ.
Costillar con salsa BBQ. MANU GARCÍA
Decoración del local.
Decoración del local.  MANU GARCÍA

Con frecuencia, su salón interior decorado con cuadros de la reina de la casa acoge fiestas y comidas de empresas. “O le das vidilla o tus clientes se aburren”, comenta David, pendiente de los comensales.

La pandemia arrebató esos momentos entre amigos y familias -han celebrado unos tres conciertos en total- y casi se lleva por delante al propio bar. “Mi padre estuvo a punto de cerrar”, cuenta el gerente con un hilo de voz. La crisis zarandeó a este negocio familiar que con tesón ha conseguido esquivar los obstáculos.

Para hacer frente a la batalla, David decidió dejar su trabajo de marinero, “apoyar más a la familia y volver a levantar esto”. Y su lucha ha merecido la pena, sobre todo, como él dice, por la cantidad de felicitaciones que ha recibido. “Al final eso es lo que te hace seguir adelante”. El Molly vuelve a la carga con fuerza. Otro mítico de El Puerto que no se rinde.

Sobre el autor:

Patricia Merello

Titulada en Doble Grado en Periodismo y Comunicación audiovisual por la Universidad de Sevilla y máster en Periodismo Multimedia por la Universidad Complutense de Madrid. Mis primeras idas y venidas a la redacción comenzaron como becaria en el Diario de Cádiz. En Sevilla, fui redactora de la revista digital de la Fundación Audiovisual de Andalucía y en el blog de la ONGD Tetoca Actuar, mientras que en Madrid aprendí en el departamento de televisión de la Agencia EFE. Al regresar, hice piezas para Onda Cádiz, estuve en la Agencia EFE de Sevilla y elaboré algún que otro informativo en Radio Puerto. He publicado el libro de investigación 'La huella del esperanto en los medios periodísticos', tema que también he plasmado en una revista académica, en un reportaje multimedia y en un blog. 

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Comentarios (1)

Torkemada Cadiz Hace 2 meses
Es el segundo pub irlandés q conozco con ese nombre este año. Otro me encontre en Cambrils - Tarragona- I LOVE Ireland
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