Cantina Zapata: un cuarto de siglo sirviendo tacos en la Bahía

El negocio de Miguel Cabeza, que ha llegado a sembrar chile con sus propias manos para ofrecer platos caseros y tradicionales, tiene sede en El Puerto y Cádiz

Miguel Cabeza en la entrada de la cantina Zapata en El Puerto. FOTO: MANU GARCÍA
Miguel Cabeza en la entrada de la cantina Zapata en El Puerto. FOTO: MANU GARCÍA

Diversos sombreros de mariachis y telas artesanales cuelgan de las paredes de la Cantina Zapata, el restaurante que, por primera vez, hace 25 años comenzó a ofrecer los platos típicos de México en El Puerto. En pleno otoño del 95, Miguel Cabeza decidió abrir las puertas de este local que debe su nombre al campesino Emiliano Zapata, uno de los héroes de la Revolución mexicana que luchó contra las desigualdades sociales.

“Creo que era bastante honrado y formal dentro de lo que cabe, no como Pancho Villa, que era más juerguista”, comenta el dueño de este lugar donde se respira la esencia del país localizado al otro lado del charco. En sus salones se cuida cada detalle para que los comensales “sientan que están allí”.

La idea de montar esta cantina surgió en las idas y venidas de Miguel, que viajaba con frecuencia porque trabajaba en una distribuidora de bebidas como Coronita, Larios o Licor 43. “Estuvimos en Los Ángeles, en San Francisco, en México y toda esa parte y me di cuenta que estaba de moda, y dije, pues vamos a hacerlo”, relata el empresario que se vio abocado a la ruina con la llegada de la crisis económica del 93, en la época de Felipe González.

Uno de los salones del restaurante mexicano. FOTO: MANU GARCÍA

“Entonces se empezaron a hacer suspensiones de pagos y me cogió por medio a mí y me fui al garete, perdí más de 100 millones de pesetas”, recuerda el dueño desde el interior del restaurante que le ayudó a remontar el bache. “Mi mujer y yo nos llevamos aquí trabajando día y noche hasta pagarle a todo el mundo, no se le debe un duro a nadie, la verdad que nos ha ido muy bien, todo lo que perdí lo he recuperado”, expresa Miguel orgulloso de haber superado este duro golpe que le obligó a permanecer durante ocho años en la ciudad “sin ir más allá del portal, cuando yo había días que me montaba hasta en tres aviones”.

Este negocio familiar le ha dado un respiro. En verano, los curiosos se atreven a degustar los platos en la terraza decorada con una fuente, aunque también pueden optar por acomodarse en uno de los comedores preparados al más puro estilo del México puro. Al dueño le gusta aportar ese toque típico al local para enriquecer la experiencia de los clientes, pero reconoce que las carabelas no son santas de su devoción, “no me gusta ponerlas porque me da repeluco, yo procuro que la gente se sienta a gusto y no que tenga una carabela en frente”.

Los cuadros de artistas del país homenajeado y las mesas pintadas de colores crean una atmósfera idónea para disfrutar de los platos más comunes de la comida mexicana. Frijoles, tortillas de maíz, ternera, cerdo, aguacate, cebolla, pan, tomate o queso son algunos de los ingredientes indispensables en la cocina de la cantina Zapata. Para Miguel, este tipo de alimentación “es muy completa porque tiene de todo, yo te pongo un burrito de chile y con eso ya has comido, lleva todo lo que necesita una persona”.

Miguel Cabeza durante la entrevista. FOTO: MANU GARCÍA

Entre los platos más demandados se distinguen la chimichanga, las flautas, el chile con carne, las quesadillas, los tacos, los jalapeños o los nachos. Todos ellos conforman una amplia carta en la que “todo es casero, aquí no hay nada que te traigan hecho”, asegura Miguel, que adquiere los productos directamente de México, como los tomates o el queso de Oaxaca, y ha llegado a sembrar con sus propias manos el chile.

El empresario lo tiene muy claro, procura ofrecer la mejor calidad en su restaurante porque “aquí comemos nosotros y yo no me voy a echar en mi cuerpo cosas malas”.  Y por eso, todos los platos se adaptan al nivel de picante que los comensales deseen. “En general hacemos un picante que tu te puedas comer, no muy exagerado, pero si quieres más, se le echa”, comenta el que también presta atención a la presentación de los platos porque “que te entre por los ojos es muy importante”. Además, Miguel reinventa los manjares de su cocina y no rechaza las peticiones del público. “Una vez, me pidieron tamales, y yo me traje hasta la olla con la que se hacen en México”, añade.

A este establecimiento se han acercado mejicanos que tras probar la comida “nos han felicitado, dicen que la hacemos como su madre, claro, si yo le pongo el mismo tomate que su madre, le sabe igual”, comenta el dueño de este rincón pionero donde también se pueden tomar las bebidas tradicionales mexicanas. Margaritas, cervezas, sangría y, como no, hasta seis marcas diferentes de tequila.

A su vez, la Cantina Zapata dispone de servicio a domicilio desde sus inicios en la ciudad. Miguel sostiene que incluso los repartidores pararon su actividad durante la pandemia “porque eso no era beneficiario para nadie”. Tras el confinamiento y con todas las medidas de seguridad reglamentarias, el local continúa llevando a los clientes un trocito de México a las mesas.

A Miguel le gustaría que sus hijos siguieran la tradición y que “esto no se perdiera” pero, de momento, está feliz con la decisión que tomó y seguirá al pie del cañón desde El Puerto y desde Cádiz, donde también instaló otro establecimiento de la misma enseña a la entrada de la capital.

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