La Semana Santa de 2026 arrancará con abrigo si no hay giro brusco del tiempo. Una masa de aire polar o ártico se descolgará sobre la Península y Baleares desde este miércoles, poniendo fin a los días templados de las últimas semanas y convirtiendo el Domingo de Ramos en la jornada más fría e invernal de todo el período festivo que se avecina. En Jerez, Málaga y Sevilla se esperan mínimas de 6, 10 y 12 grados, respectivamente.
El cambio es brusco y generalizado: los termómetros caerán de forma clara por debajo de lo habitual para estas fechas en la mayor parte del país, y los modelos meteorológicos ya avisan de heladas, nieve en cotas bajas, chubascos intensos en Baleares y máximas que no llegarán a los 10ºC en varias capitales de interior.
El mecanismo detrás de este vuelco es un potente bloqueo anticiclónico que se instalará entre el sur de las islas británicas y el norte peninsular. Ese anticiclón, inusualmente robusto para la época del año y bastante estático, actuará como una barrera que forzará el descenso de aire frío desde latitudes polares sobre buena parte del continente europeo. España quedará en la frontera entre el aire templado y el frío, cerca del ramal descendente del chorro polar, lo que añade cierta incertidumbre al reparto exacto de lluvias aunque deja el enfriamiento como un hecho casi seguro.
-35ºC a 5.500 metros: un registro más propio de enero que de primavera
Los datos que manejan tanto la Aemet como el modelo europeo y el GFS son llamativos. A unos 5.500 metros de altitud, las temperaturas podrían alcanzar los -35ºC sobre el este peninsular y Baleares el Domingo de Ramos, un registro verdaderamente excepcional para estas alturas del calendario. A unos 1.500 metros, la isoterma de -3 o -4ºC abarcaría el centro y el norte de la Península además de Baleares, mientras que la de -2ºC rozaría incluso las comarcas más septentrionales de Andalucía.
Traducido al nivel del suelo, el panorama es inequívocamente invernal. En ciudades como Ávila, Burgos, Cuenca, León, Logroño, Pamplona, Segovia, Soria, Teruel o Vitoria, las máximas del domingo podrían quedarse por debajo de los 10ºC, y algunas de ellas amanecerían directamente con heladas. Muchas procesiones del Domingo de Ramos, en definitiva, se celebrarán con abrigo y con un frío más propio del corazón del invierno que del inicio de la primavera. La excepción será el suroeste: en Huelva y Sevilla se esperan valores de entre 22 y 23ºC, similares a los previstos en Canarias, donde la atención sigue puesta en los chubascos asociados a los restos de la tormenta Therese, ya convertida en dana.
Nieve por debajo de los 600 metros y chubascos intensos en Baleares
En cuanto a las precipitaciones, la mayor probabilidad de lluvia y nieve se concentra en la vertiente cantábrica, Navarra y los Pirineos, donde la cota de nieve podría caer por debajo de los 600 metros. Las autoridades recomiendan vigilar especialmente el estado de las carreteras de montaña y los accesos a los principales puertos de alta. En Baleares, la proximidad del núcleo frío favorecerá aguaceros intensos y tormentas. Dependiendo de la trayectoria exacta de la bolsa de aire frío, los chubascos podrían extenderse también al Sistema Ibérico, el sur de Aragón, el este de Castilla-La Mancha, el sur de la Comunidad Valenciana, la Región de Murcia y el este andaluz.
A partir del Domingo de Ramos, los escenarios siguen abiertos. Todo dependerá del comportamiento del potente anticiclón situado al norte de la Península: algunos modelos apuntan a una dana más activa y otros a una evolución menos inestable. Lo que sí parece claro es que el arranque de la Semana Santa será mucho más frío de lo habitual, y que las actualizaciones meteorológicas de los próximos días serán clave para afinar la previsión, especialmente en las zonas donde lluvia o nieve puedan complicar tanto la movilidad como la celebración de las procesiones.
