El delegado territorial de la Aemet en Andalucía, Juan de Dios del Pino, lo ha dejado casi dicho esta mañana: el anticiclón atlántico "va a bloquear" las lluvias durante toda la Semana Santa, aunque ha matizado —con esa prudencia que los meteorólogos nunca abandonan del todo— que no descarta que "algún día se cuele algo". En Sevilla, donde la diferencia entre un cielo despejado y una corneta que no suena se mide en milímetros de lluvia, ese "algo" pesa más que cualquier pronóstico.
Cada año, cuando el calendario gira hacia marzo y el azahar empieza a embriagar el aire de Sevilla, España entera formula la misma pregunta. No es una pregunta de ocio, ni de turismo, ni siquiera de fe. Es una pregunta que mueve economías, paraliza cofradías y pone en vilo a miles de personas que llevan meses ensayando, cosiendo y rezando para que el cielo colabore. La pregunta es siempre la misma: ¿va a llover en Semana Santa? Este año, los mapas tienen una respuesta que los cofrades van a querer escuchar.
El escudo invisible: qué es el anticiclón de las Azores y por qué nos protege
El protagonista de esta Semana Santa 2026 no desfila en ninguna procesión, pero es el que más va a condicionar si las cofradías salen o se quedan en casa. Se llama anticiclón de las Azores y, según los últimos modelos meteorológicos —tanto el europeo ECMWF como el americano GFS—, se ha posicionado de forma estratégica en el Atlántico Norte, extendiendo una dorsal de aire cálido y estable directamente sobre la Península Ibérica.
En términos prácticos, esto significa que las borrascas que nacen en el Atlántico se ven obligadas a desviarse hacia el norte, dejando a Andalucía bajo un bloqueo atmosférico que los meteorólogos denominan de alta presión dominante. Para el resto del mundo, un escudo invisible. Para los cofrades, una palabra que vale más que cualquier pronóstico: estabilidad.
La AEMET, a través de su delegado Juan de Dios del Pino, ha confirmado que el anticiclón "va a bloquear" las lluvias durante los primeros días de la semana, aunque ha introducido una nota de prudencia que conviene no ignorar: existe la posibilidad de que "se cuele algo" por el Mar de Alborán, donde una pequeña baja presión podría dejar alguna llovizna anecdótica en la costa mediterránea y en el entorno del Estrecho. Nada que, en principio, deba impedir la salida de los pasos, pero suficiente para mantener la guardia alta.
Día a día: del Domingo de Ramos al Miércoles Santo
El Domingo de Ramos, el 29 de marzo, arranca con cielos prácticamente despejados en las ocho provincias andaluzas, pero con un termómetro que conviene no subestimar. Las máximas rondarán los 20 grados en capitales como Sevilla o Jerez, lejos del calor intenso que otras ediciones han deparado, y al caer la noche el mercurio descenderá con fuerza, pudiendo quedarse por debajo de los 10 grados en muchos puntos. La radiación solar será alta durante las horas centrales del día, pero quien salga a ver procesiones de noche necesitará algo más que una chaqueta ligera.
El Lunes y el Martes Santo traen un matiz que conviene vigilar, especialmente en la costa. A medida que el anticiclón se refuerza, empieza a canalizar un flujo de viento de levante que podría acumular nubes bajas en el litoral de Almería, Granada, Málaga y Cádiz. El riesgo de precipitación sigue siendo residual, inferior al 10% según los modelos, pero la humedad hará que la sensación térmica sea algo más fresca en la costa que en el interior.
El Martes Santo marca el punto de inflexión térmico. Las máximas empezarán a superar con claridad los 20 grados, las mínimas se suavizarán de forma progresiva y la semana entrará en una fase más amable para quienes llevan horas en la calle esperando los pasos.
El Miércoles Santo, 1 de abril, se presenta como el día más estable de la serie. La dorsal anticiclónica estará en su punto álgido y los modelos no muestran ningún elemento perturbador de relevancia. A partir de aquí, sin embargo, la atención de los meteorólogos empieza a virar hacia el Jueves Santo y la Madrugá, donde la incertidumbre aún no se ha despejado del todo y donde, como cada año, se jugará la partida más importante.
El engaño del sol: por qué este año hay que ir con capas
Hay un detalle que los mapas reflejan con claridad y que muchos visitantes no tendrán en cuenta: esta Semana Santa 2026 arranca con una amplitud térmica notable. Los cielos despejados son una bendición durante el día, pero por la noche se convierten en una trampa. Sin nubes que actúen como manta, el calor acumulado durante la jornada se escapa rápidamente hacia la atmósfera, un fenómeno conocido como irradiación nocturna. El propio Del Pino lo ha advertido esta mañana: la ausencia de nubosidad nocturna hará que "baje mucho la temperatura durante la noche, con mínimas por debajo de la media."
El arranque de semana será el más exigente en ese sentido, con noches que pueden bajar de los 10 grados en muchas capitales andaluzas, mientras que a partir del Martes Santo la temperatura se irá suavizando tanto de día como de noche. El consejo es tan viejo como la propia Semana Santa: sistema de capas. No desfallecer bajo el sol de la tarde ni tiritar durante la madrugada. Quien lleve una chaqueta de más, llevará una preocupación de menos.
Por qué la meteorología nunca jura
Los mapas actuales son optimistas, pero la primavera es la estación más traidora del calendario meteorológico. Un ligero desplazamiento del anticiclón hacia el oeste podría abrir un pasillo para vientos del norte que bajarían drásticamente las temperaturas, y si la bolsa de aire frío del norte de África asciende unos pocos kilómetros, el panorama en la Costa del Sol podría pasar de despejado a nuboso con riesgo de calima en cuestión de horas.
A día de hoy, los modelos sugieren que el bloqueo es sólido. Pero la meteorología, como la propia Semana Santa, se escribe minuto a minuto. Y en Andalucía, más que en ningún otro lugar, se sabe que entre el cielo y la calle solo hay una decisión que nadie quiere tomar.



