El Domingo de Ramos en Jerez desde un puesto ambulante: garrapiñadas, viento y cofradías

Una mirada distinta a la jornada inaugural de la Semana Santa de Jerez desde el carrito de Melodie Najarro

El puesto de Melodie, vendedora ambulante, este Domingo de Ramos en Jerez.
30 de marzo de 2026 a las 06:36h

A eso de las once de la mañana de un Domingo de Ramos que amanece limpio de nubes pero muy ventoso, el centro de Jerez aún se despereza tras un intenso Sábado de Pasión. Las calles, recién baldeadas, brillan bajo una luz clara que delata el trabajo silencioso del servicio de limpieza.

Hay un trajín, todavía contenido: el de quienes acuden a misa de palmas, los que apuran el desayuno en los bares y los que inician el ritual de visitar los templos del día para ver los pasos ya montados.

A esas horas, Melodie Najarro y su hermana ya están surtiéndose del cargamento de chucherías, frutos secos, bebidas y juguetes para su carrito. Ella, que durante el año realiza labores de limpieza en diferentes negocios, lleva ya varias Semanas Santas como vendedora ambulante.

"El Viernes de Pasión fue más tranquilo, pero el sábado fue muy bueno. Había muchísima gente", cuenta mientras ordena la mercancía con la precisión de quien conoce bien el ritmo de estos días.

Melodie se sitúa, precisamente, en un punto de ese recorrido común, en la boca del parking de la calle Larga, frente al bar La Moderna. Una vez pasen todas las cofradías del día, moverá su carrito a Cristina, Porvera o cualquier otra calle por donde haya mayor flujo de personas.

El misterio del Transporte, encarando la calle Merced.  JUAN CARLOS TORO

No llegan a 70 los vendedores ambulantes que trabajan la Semana Santa. "Hay trabajo para todos", explica Melodie. Eso sí, siempre que la Semana Santa sea benévola en lo climatológico. De la de 2024, que fue casi completamente pasada por agua, no quiere acordarse. "Me echaba a llorar todos los días".

Porque levantar la persiana de su negocio —aunque sea sobre ruedas— tiene su precio: cerca de 2.000 euros entre tasa municipal, seguro, alquiler de la plaza de aparcamiento donde guarda su carrito, la pintura para adecentarlo, el toldo y, cómo no, la mercancía.

Pasadas las tres de la tarde, Melodie inicia su camino desde la calle Jorge Bocuze, donde aparca toda la semana su carrito, hasta el centro. Lo hace más tarde de lo que hubiera deseado, pero el fuerte viento le ha jugado una mala pasada al toldo, lo que la ha obligado a un arreglo exprés, y además, sin saber cómo, ha pinchado una de las ruedas.

Un penitente del Transporte, dando cera a una niña. ESTEBAN

Para cuando llega a la calle Larga, a eso de las cuatro de la tarde, el centro empieza a entrar en ebullición. Los palcos, con las sillas ya montadas, aún lucen un desangelado aspecto. Todavía quedan cerca de dos horas para que la Cruz de Guía de la Borriquita pase por allí.

Viento, mucho público… y pasos de peatones

Empieza a caer la tarde, aunque con el cambio a la hora de verano todavía restan horas de luz. El misterio de Cristo Rey avanza por calle Larga entre un mar de naranjos que todavía se resisten a perder su azahar a pesar del fuerte viento.

Su histórico paso, que tallara José Ovando en los años 50 del pasado siglo, ha sido recortado en anchura unos 15 centímetros, lo que le permite ya discurrir por Carpintería Baja, en lugar de tomar por Limones para buscar El Carmen, como lo hacía hasta el año pasado. Detrás, la banda de Cornetas de la Vera Cruz, de Los Palacios y Villafranca, muestra una gran solvencia, tocando fuerte y afinada.

Melodie, en su puesto de la calle Larga, con el misterio de Cristo Rey al fondo. MANU GARCÍA

Melodie hace ya un buen rato que no deja de despachar patatas, gominolas, frutos secos y botellas de agua. También ha vendido ya más de un tambor. "La tarde va muy bien", comenta mientras vende otro paquete de almendras a un joven.

La licencia municipal permite a los carritos situarse en cualquier punto del centro siempre y cuando su ubicación no interrumpa el flujo de público, si bien, entre los ambulantes hay una ley no escrita que dice que cada uno debe colocarse donde lo hace habitualmente cada año. "Si uno viniera a este sitio tendría que aguantarme, pero entre nosotros nos entendemos. Hasta ahora nunca he tenido problemas con nadie".

Mientras el palio de Nuestra Señora de la Estrella, la última dolorosa coronada canónicamente en Jerez, llega a la plaza Aladro, comienzo de la Carrera Oficial, el misterio de la Coronación de Espinas abandona Antona de Dios. Su tránsito por el barrio de San Pedro es todo un clásico del Domingo de Ramos, de ahí que sean muchos los que se hayan acercado hasta este punto para verla.

El misterio de Cristo Rey cruza, por primera vez, Carpintería Baja.  MANU GARCÍA

Nazarenos y monaguillos reparten no solo estampitas a los niños y los adultos que contemplan la cofradía. Nazarenitos en miniatura, pegatinas y medallitas fabricadas con impresora 3D. Pero los músicos de La Sentencia, que acompañan al misterio, no se quedan atrás, y también reparten miniaturas de cornetas.

Una impresionante petalada recibe en Bizcocheros a María Santísima de la Paz en su Mayor Aflicción, bajo el palio más completo del Domingo de Ramos jerezano, con bordados de Carrasquilla y Esperanza Elena Caro.

Un monaguillo de Las Angustias, encendiendo un cirio a un penitente del cortejo. JUAN CARLOS TORO

La jornada va avanzando con un ligero retraso en plaza Aladro. Nada nuevo en un día marcado históricamente por este problema. En este sentido, y para evitarlos, este año Unión de Hermandades y Ayuntamiento han puesto especial atención a otro de los grandes caballos de batalla de la Carrera Oficial, sus pasos de peatones.

Para sorpresa positiva, este año parece que empiezan funcionando con mayor fluidez. Algo tendrá que ver que, a la habitual presencia de seguridad privada, se suma ahora la de agentes del 092.

El misterio de la Coronación, por la Alameda Cristina. ESTEBAN

Mientras tanto, la Hermandad de Pasión, cuya sede se encuentra en el lejano entorno del Club Nazaret, ha llegado a la plaza de San Andrés procedente de la calle Clavel. Túnicas negras y moradas cruzan este céntrico enclave, acompañando al único paso de la cofradía, que presenta la novedad de la culminación de su talla.

Arriba, el Señor de Pasión también presenta el estreno de su nuevo cuerpo, lo que le aporta mayor dinamismo. En este punto el viento sopla fuerte, levantando el tocado de la imagen de Anás y cubriendo su rostro por unos momentos.

La noche trae frío y calma el viento

La Hermandad del Perdón cruza la calle San Juan de Dios con la sensación de que su cortejo ha vuelto a crecer un año más. Su ejército de monaguillos –de los más numerosos de Jerez– se afana en encender los cirios de los nazarenos, aprovechando que en este enclave el viento no sopla tan fuerte.

Acompañando a la talla del Cristo del Perdón se encuentran, desde hace ya varios años, las imágenes de San Dimas y Gestas, obras de la sevillana Lourdes Hernández, sobre un paso de misterio que desde entonces perdió su tradicional monte, bien de iris morado, bien de claveles rojos, para transformarse en uno de piedras, simulando el monte Calvario.

Costaleros de Pasión, descansando.  MANU GARCÍA

Por su parte, María Santísima del Perpetuo Socorro llega con la candelería a medio encender, señal de que el viento ha dado tregua.

Cuando regresamos al puesto de Melodie se acerca la Cruz de Guía plateada de Las Angustias. "La tarde ha ido bien, sin parar, ha sido un goteo constante de gente", señala. Con la caída de la noche, la vendedora ambulante explica que buscará nuevos puntos: la zona de Tornería y Rafael Rivero aprovechando el paso de la hermandad de La Borriquita y luego acabará en La Merced, en la recogida del Transporte.  

Dejamos a la vendedora ambulante. Las Angustias recorre la calle Larga soportando ya un retraso de 15 minutos, que será de 30 cuando entre en la Catedral. Aun así recortará algo de tiempo de vuelta a su capilla, con paso previo por una San Miguel a oscuras y con la saeta como telón de fondo.

El misterio del Perdón, bajo las jacarandas de la Porvera.  ESTEBAN

La noche, que se llevó las fuertes rachas de viento pero que trajo frío, todavía deja grandes estampas, como el paso de la hermandad del Transporte por Tornería, ya de recogida. El imponente misterio del Señor del Consuelo llega acompañado por los sones de la banda de la Presentación al Pueblo de Dos Hermanas, antaño formación mediática y que actualmente busca volver a situarse en el lugar que nunca debió perder.

En la plaza del Clavo, que divide en dos la Tornería, cientos de jóvenes se agolpan al paso de la cofradía, aunque no muchos lo hagan para disfrutar del binomio que forman cuadrilla y banda. El cubateo y el cerveceo se han adueñado de este punto, para disgusto de las diferentes cofradías que pasan por aquí y que se ven obligadas a transitar entre latas, vasos y botellas.

Las Angustias, a su paso por la Alameda Vieja.  MANU GARCÍA

La noche la cierra Madre de Dios de la Misericordia, en su palio blanco y con la candelería totalmente encendida, a los sones de la Banda de Santa Ana de Dos Hermanas. Rozando los balcones, el palio sortea la Tornería antes de buscar la calle Porvera y acercarse ya a su barrio de Santiago.

Allí la aguardará Melodie y su carrito. Para ella, el Domingo de Ramos no ha sido más que el comienzo: aún le quedan días por delante, horas de calle y muchas bolsas por vender.

Sobre el autor

Jorge Miró

Periodista

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