Franco Battiato, en una imagen de archivo. FOTO: RABENDEVIAREGIA
Franco Battiato, en una imagen de archivo. FOTO: RABENDEVIAREGIA

Hoy les quería yo hablar de un cantante, compositor y director de cine italiano llamado Franco Battiato. Quizá para las nuevas generaciones, este cantautor de extensa carrera sea bastante desconocido, aunque estoy seguro que habrán escuchado alguna de sus muchas canciones, por ejemplo, Centro di gravità permanente, pues sale en la archiconocida serie La casa de papel (además, parece ser que esa canción inspiró a David Summers a la hora de componer Venezia).

Franco siempre fue un tipo muy discreto, vivió (y vive) alejado del mundanal ruido, sin demasiada vida social, cosa muy rara en los músicos de éxito. Recuerdo que a mi madre le gustaban sus canciones, tenía un par de cintas que ponía de vez en cuando. Yo las escuchaba y no entendía nada, mi madre tampoco, pero las canturreaba. Luego se compró un cassette de Franco en castellano, uno de grandes éxitos; ahí sí pudo saber, por fin, lo que cantaba. Mi madre prefería más su época romántica, pero Battiato pasó del romanticismo a la música étnica, tocando también estilos como el rock progresivo o la música electrónica. Incluso compuso bandas sonoras para películas.

Me acabo de enterar, leyendo su biografía, que la carátula de su segundo LP fue censurada por las autoridades italianas a causa de la imagen de la carátula. El disco se titulaba Fetus, y el bueno de Franco, ni corto ni perezoso, decidió poner en portada la fotografía de un feto. Imagínense.  

Después de toda una vida dedicada a la música, el año pasado publicó el disco Torneremo ancora, su último álbum, pues con esa obra Franco anunció su retirada definitiva de la música. Ahora vive tranquilamente a las faldas del Etna, leyendo libros de filosofía y comiendo verduras. 

Esta mañana, cuando vi que algún indecente había pintado Viva Franco en la sede del periódico, me acordé de alguien que, en otro lugar y tiempo, bajo una pintada igual, añadió la palabra Battiato. Así pues: ¡Viva Franco Battiato! 

En fin, tampoco hay que darle demasiada importancia, porque lo que ellos quieren es que hablemos de sus fechorías (o facharías), y no, aquí preferimos hablar, por ejemplo, de música. 

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