Militares con honor

Franco fue un mal militar porque no tuvo honor, cogió las armas contra su propio pueblo que las había puesto en sus manos para que les defendieran.

Archivo:Francisco Franco junto con mandos militares en unas maniobras. FOTO: VICENTE MARTÍN
Archivo:Francisco Franco junto con mandos militares en unas maniobras. FOTO: VICENTE MARTÍN

Cuando llegó mi turno yo no hice el servicio militar. Tres días de mi vida en el hospital militar de Sevilla para que me confirmaran sin ningún tipo de revisión lo que era algo bastante evidente: Miope, y mucho. Suficiente para que me declararan inútil para todo tipo de servicio en las Fuerzas Armadas. La burocracia militar de la época era así, y mi caso no fue algo demasiado sorprendente, en el mismo autobús que desde Cádiz nos trasladaban al hospital militar venía un enano, sí un enano, no una persona bajita, venía un afectado por acondroplasia. De verdad, no es fruto de mi perversa imaginación. El pobre, aparte de las burlas de algunos, no paraba de preguntarse si le medirían en el hospital. Total, un desastre.

Dicho lo anterior considero, y no es una cuestión de pacifismo —me considero una persona pacífica— que los ejércitos tienen que existir porque los seres humanos somos tendentes a violentarnos entre nosotros. Las guerras existen, las agresiones existen y existe el derecho, incluso podríamos teorizar si el deber, de defenderse. Los Estados, las naciones, los pueblos se defienden con sus ejércitos desde tiempos inmemoriales, y los ciudadanos confiamos en unas personas para que lo hagan, ponemos en sus manos armas, poder, capacidad para disuadir y sobretodo para protegernos de quienes tratan de golpearnos. Tenemos amigos pero es casi inevitable a lo largo de las historias de los pueblos y naciones tener enemigos. Pero los militares están para precisamente defendernos de los que fuera de nuestro espacio (llamémosle naciones) tratan de violentar nuestras vidas con la excusa o el motivo que sea.

Por eso en estos días de exhumaciones, inhumaciones he pensado mucho en el papel de los militares en cada momento, como profesionales, como personas, como ciudadanos, y como éstos se ven, más a menudo de lo que podríamos pensar, en encrucijadas absolutamente definitorias de sus futuros y el de sus conciudadanos. La lealtad, la defensa de los valores que nos conforman como pueblo, la obediencia debida…conceptos que si no son bien intelectualizados nos pueden dar como consecuencias desastres históricos y personales.

¿Era un buen militar Francisco Franco? Esperemos a contestar, primero os cuento algo: He tenido estos días, gracias a mi eterno y admirado amigo Ángel Guisado la oportunidad de conocer y entablar, lo que espero sea una fructífera amistad, a dos hombres, bien pasados los setenta, uno español, otro argentino, que están enfrascados en un documental sobre la vida del general José San Martín, el padre de la Patria Argentina y concretamente sobre su estancia en Cádiz y la relación de éste con otro militar, el Capitán General Francisco Solano, Marqués del Socorro.

Pues bien, han sido dos días enormes, y dejando al lado el documental —ya habrá tiempo de hablar de esos personajes históricos— quiero que sepáis que uno de ellos era un militar, militar español, y que colaboró con la UMD, Unión Militar Democrática. Un hombre culto, inteligente, y que en un momento determinado comprendió que los valores militares, los valores personales por los que él entró en el ejército se estaban conculcando: Pidió libertad, pidió democracia. Antepuso los valores personales en los que creía y los que compartía la ciudadanía española, y se enfrentó con gran riesgo de su integridad a una jerarquía militar dictatorial…enferma de odio.

La otra persona que os decía, fue militar argentino, que accedió al ejército con la promesa de defender a sus compatriotas de las agresiones que pudieran producirse, pero hete aquí que un buen día le dijeron que había que atacar, bombardear, matar si fuera necesario a otros argentinos. Estábamos a las puertas de la cruel dictadura de Videla y demás congéneres. Él lo tuvo claro, nunca jamás abriría fuego contra otro compatriota, y aún menos por el simple hecho de pensar diferente a unos militares sin escrúpulos… enfermos de odio.

Han sido dos días muy importantes para mí porque me siguen reconciliando con nuestra propia historia: son militares con honor, son personas de honor. Sus nombres, Carlos Bruquetas y Gustavo Druetta. Y claro, Franco fue un mal militar porque no tuvo honor, cogió las armas contra su propio pueblo que las había puesto en sus manos para que les defendieran. Es una vergüenza nacional, él y quienes estuvieron con él. Mal militar, no tenía honor.

Para terminar y aunque ya digo que no hice siquiera el servicio militar me despido de estas dos grandes personas, dos grandes militares, dándole las gracias por sus vidas ejemplares, cuadrándome ante ellos y poniéndome a sus órdenes.

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