Un hombre, pescando en una playa de Rota. FOTO: MANU GARCÍA
Un hombre, pescando en una playa de Rota. FOTO: MANU GARCÍA
La validez de las premisas no presupone la validez de la conclusión. Es decir, que podemos partir de análisis muy rigurosos, completos y de una precisión incuestionable y sin embargo inferir conclusiones erróneas y que nos alejan de la realidad. Formalmente todo perfecto pero la realidad distorsionada. Así recuerdo algunos ejemplos que nos ponían cuando estudiábamos lógica proposicional en la que es absolutamente necesario que las premisas sean verdaderas, válidas, pero la conclusión siendo válida no tenga porque ser verdadera (desde el punto de vista no formal).

Somos altos o bajos Ese hombre no es alto Por tanto, es bajo.

Desde el punto de vista formal es perfecto, pero la realidad nos dice que ser bajo o alto es una categoría subjetiva o como mucho sujeta a convención (puedes no ser alto y tampoco bajo) Pensando en estas cosas y repasando algún que otro libro sobre la materia, me vino a la cabeza la situación económica del país, habida cuenta que es ahora en la nueva normalidad lo que comienza a preocuparnos, y la forma de comunicarnos y hacernos copartícipes de las medidas que es están tomando por los responsables gubernamentales. Primero han ido desarrollando algunas ideas fuerzas a partir de las cuales construir un discurso coherente sobre lo que pasa y lo que se hace ante las circunstancias: “Hay que proteger a los más vulnerables” “El Estado es solidario” y por el contrario desde la oposición se han lanzado otras ideas “el Estado derrocha”, “han parado la economía para hundir el país”… aunque muchas de las afirmaciones que se han dicho tanto en materia económica como en general sobre la pandemia nos puedan parecer sorprendentes, algunas pueriles y otras simplemente absurdas, lo cierto es que de esta manera han hecho posible que nos entreguemos jubilosos a la segunda parte del plan, el cual arranca desde la aceptación de las anteriores premisas: Si aceptamos los postulados de la derecha como en la anterior crisis económica, hemos vivido por encima de nuestras posibilidades y el Estado además derrocha, lo que hay que hacer en reducir nuestras expectativas como ciudadanos, es decir plantearse que cualquier gasto económico no imprescindible como una presunción, un derroche. Y para esas opciones políticas cualquier cosa es un derroche aunque después ponen la mano como el que más. Por supuesto si el Estado derrocha, obvio es que lo que hay que hacer es impedirlo y si son los ciudadanos los derrochadores hay que hacerlo imposible. Incluso nos puede parecer un derroche contratar médicos, investigadores y no digamos el poner en marcha el Ingreso Mínimo Vital, esto es que les parece tirar el dinero Me he acordado entonces de un ejemplo que ponen siempre en todos los libros de lógica:

Todos los hombres son mortales. Juan es un hombre. Por tanto, Juan es mortal.

Aquí coincide la realidad formal con la natural. Ser mortal es una característica que tenemos todos los hombres. No hay mal que cien años dure ni cuerpo que lo resista (esto podría servir para explicar un poco de la corriente peripatética). El valor polisémico de las palabras me permite expresar otro axioma (no matemático… ¿es entonces un axioma?) que podría ser de la siguiente forma:

Todas las crisis son mortales. Vivimos en una crisis. Por tanto, esta crisis es ¡¡¡mortal!!! 

Y cuando digo mortal lo hago en sentido figurado porque como todas ellas nos dejan siempre el mal sabor de boca de que la pagan los que menos tienen (menos culpa y menos dinero)

¿Me entendéis no? Al amparo de la crisis nos pueden hacer pasar por todas las “horcas Caudinas” posibles. No podremos gastar, de hecho ya no gastamos ni bromas, estará mal visto quejarse (si eres rico si puedes quejarte con o sin cacerolas). A veces hasta pensamos que todo nos ocurre porque nos lo tenemos merecido…y al final nos creemos que las premisas son verdaderas, que la conclusión es verdadera, que no se puede hacer otra cosa… y así victoria tras victoria hasta la derrota final. ¡Ay! Pobres de nosotros que no nos creemos que en el origen de todo está que con la justificación de la crisis lo que pretenderían hacer es aplicar un ideario político y nada más…o nada menos. Lo único que se y esto si que es verdad es que “Juan es ¡¡¡mortal!!!

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