Fascistas, en un fotomontaje de kaosenlared.net.
Fascistas, en un fotomontaje de kaosenlared.net.

Más allá de la pandemia del coronavirus que está diezmando nuestro estatus quo, nuestro modus vivendi, con un confinamiento que está siendo seguido por miles de millones de personas de todo el planeta y que confirma esta especie de distopía sorpresiva y absolutamente letal para nuestra civilización; pues más allá de esa realidad, nos vemos en la obligación de no tener y no poder mirar a otro lado cuando, con la desgracia tan grande que estamos viviendo y que jamás podríamos pensar veríamos o padeceríamos –desde nuestro estúpido convencimiento de que somos imbatibles—, desde determinados centros ideológicos se está aprovechando estás toneladas de cadáveres, de desgracias económicas añadidas y de este miedo, para construir el anhelado mundo futuro.

Bien me parece que, convencidos de que habrá que pergeñar los fundamentos de algo nuevo, la bases de un nuevo orden mundial en lo social, en lo económico y en definitiva un salto civilizatorio pues da toda la impresión de que de ésta no saldremos indemnes, no debe ser ajeno a nosotros que ese nuevo espacio de civilización tendría que tener aspectos tan de sentido común o de patente humana como es la economía colaborativa, la profundización de la solidaridad como elemento central, la igualdad de todos, la justicia social, el reparto equitativo de la riqueza, el predominio en la políticas de lo común, de lo que como colectivo nos protege: sanidad, educación…

Sin hacer un examen demasiado profundo de cómo van las cosas en cuanto a respuestas de futuro ante la pandemia, mucho me temo que en esa no declarada, porque realmente como tal no existe es mucho más retorcido, internacional negra, o multinacional de la extrema derecha, son los que más claro lo tienen: autoritarismo, proteccionismo, antiglobalización, libertades limitadas, el odio al diferente, tradicionalismo, y sobretodo, y esto es para muchos de esos pensadores y activistas de lo oscuro lo más importante: el beneficio económico asegurado a través de la eliminación de lo público para convertir todo, absolutamente todo en un negocio y cuyos beneficios, los económicos, para los que así lo consigan, y los de gestión para los que los puedan pagar.

En España, en los últimos tiempos y ahora con una intensidad inusitada, esa multinacional facha ha conseguido penetrar en el imaginario popular de una manera intensa ¿Cómo? Pues haciendo real el manual, el procedimiento que desde otros lugares del mundo se ha llevado a cabo para que esto sea así. Os propongo leer el libro Facha escrito hace un par de años por Jason Stanley y publicado en España por Blackie Books en el que nos explica de una manera absolutamente científica y ordenada como funciona el fascismo en el siglo XXI y como ha entrado en nuestras vidas. Un estudio magnifico que nos muestra ese manual de instrucciones que parte, como casi todo, de las experiencias de la ultraderecha en Estados Unidos donde consiguen un modelo triunfador en el que Trump es su cabeza visible pero que tiene toda una estrategia, un plan absolutamente diabólico diseñado para conseguir sus objetivos que como ya os he dicho, si rascas un poquito, suelen ser económicos.

No me extraña que aquí personajes como Álvarez de Toledo, Espinosa, Abascal, Casado, Egea, Ortega Smith y toda esa colección de reaccionarios, estén diciendo y haciendo las cosas que dicen y hacen: solo están siguiendo el manual internacional que ha triunfado en Estados Unidos y que se ha exportado con éxito en Brasil, Hungría, Polonia…y lo que queda. A ellos no les importa que todos, fiscalía incluida, sepan que son el núcleo fáctico en la elaboración y distribución de las noticias falsas o bulos, les da igual que lo sepamos porque a la vez saben que obtienen un targer de beneficios fijos, que un porcentaje de la población les va a creer y a otra les da igual que mientan mientras que las mentiras degrade al diferente.

En esta España de cuñados donde cualquiera se permite reír de los científicos, hacer pronósticos de chichinabo y ponerse muy ofendiditos si se les lleva la contraria. En esta España de palabra fácil es gratis que a personas que han dedicado su vida a la ciencia y a la investigación se les llame lerdos o peor aún, asesinos, como se les llama a los gobernantes a los que se les acusa de haber organizado todo esto para montar una dictadura comunista. Y no pasa nada. En esta España donde incluso personas bienintencionadas pero que, sin querer, les hacen el juego a estos antidemócratas, creando caldo de cultivo a través de discursos aparentemente inocentes pero que la extrema derecha utiliza para alcanzar sus objetivos.

Más allá de la pandemia tenemos que organizarnos, un ejército de carroñeros, de zombis necrófilos, de vampiros de negro, de patriotas de mentirijillas están tomando posiciones mientras en el otro lado estamos, me incluyo, haciendo gracietas en Facebook, en Youtube…Ojito que vienen a por todo, y ya no son los fachorros horteras del siglo pasado, ahora manejan como nadie la desinformación, la economía y el mapa mundial. Cuidado que vienen, ya está ahí y son implacables.

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