Una oportunidad para reivindicar la importancia de la ciencia... y del sentido común

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Tribuna libre del área de Educación IU Jerez con motivo de la marcha por la ciencia del 22 de abril.

El sábado 22 de abril miles de personas de ciudades universitarias en todo el mundo están llamadas a movilizarse en lo que se ha venido en llamar La Marcha Por La Ciencia. La convocatoria surgió en los EE.UU de América, donde este peligroso movimiento reaccionario de los grupos que discuten y niegan evidencias científicas tan relevantes como el cambio climático, la efectividad de las vacunas o la propia teoría de la evolución, están alcanzando un poder sin precedentes. Como afirma el manifiesto elaborado por los convocantes de estas marchas: “El ataque a conceptos establecidos basados en la experimentación científica rigurosa y en su validación por las instituciones más prestigiosas del mundo científico, puede acarrear consecuencias desastrosas para el objetivo de construir un mundo más justo y más seguro”.

Por eso, la marcha, que en el caso de Andalucía tendrá lugar simultáneamente en las ciudades de Sevilla y Granada, no está dirigida sólo a los científicos, sino a todos los ciudadanos que valoran la ciencia como una herramienta al servicio del bien común y defienden la cultura científica y humanística como un elemento básico de las sociedades democráticas, imprescindible para construir un futuro más equitativo y medioambientalmente sostenible.

En el caso de España, la convocatoria de estas marchas tiene un cariz muy especial, dado el impacto que las políticas de recorte del gasto público han tenido sobre nuestro, ya de por sí, endeble mundo de la investigación. Desde 2010 a 2016 se ha reducido la inversión del gobierno central en 2.845 millones de euros, lo que ha provocado la pérdida de 10.000 investigadores.

Por otro lado, la precariedad laboral en la que desempeñan su trabajo estas personas, reforzada por las distintas reformas laborales, ha llegado a hitos tales como el ocurrido hace varias semanas, cuando sin previo aviso se cambiaron las condiciones contractuales de muchos doctorandos, sin que siquiera ellos lo supieran. Afortunadamente, la reacción de los sindicatos, autoridades universitarias y algunos partidos políticos, permitieron revertir la situación.

Es hora de forzar al gobierno a cambiar radicalmente la política científica, a terminar con la tasa de reposición en los contratos, a mantener proyectos y presupuestos plurianuales que garanticen la consecución de los objetivos de los proyectos, porque la Ciencia es un proceso, no un producto.

No podemos seguir perdiendo el potencial investigador y de riqueza, permitiendo que los y las jóvenes mejor formados abandonen nuestro país y nuestra región. Si no revertimos la situación, no podremos salir de un modelo económicamente dependiente y de bajo valor añadido, como el que sufrimos en Andalucía.

Es imprescindible saber cuántas personas del ámbito investigador se han visto obligadas a salir de nuestra tierra. Generar oportunidades de empleo y de vida. Entender que la investigación y la ciencia no son un gasto, sino una inversión que multiplica la riqueza y proporciona bienestar.

Por eso desde Izquierda Unida defendemos la necesidad urgente de acordar un gran Pacto por la Ciencia, para implantar una política científica que se concrete en la creación de marcos de apoyo y promoción de las políticas públicas de investigación, y aprobación de presupuestos plurianuales que garanticen los recursos necesarios para ellas.

Área de Educación IU Jerez

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