Un minuto de pantalla para la clase trabajadora

Sebastián Chilla.

Sebastián Chilla

Graduado en Historia por la Universidad de Sevilla. En la actualidad, curso Antropología Social y Cultural por la UNED y el Máster de Profesorado en la Universidad de Granada. Cuento historias y junto letras en lavozdelsur.es desde 2015. 

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No suelo ver el telediario (recalco que de ninguna cadena) ya que para desinformarme precisamente hay tiempo.

No suelo ver el telediario (recalco que de ninguna cadena) ya que para desinformarme precisamente hay tiempo. Sin embargo, dado que lo identifico casi como un experimento social, para hacerme a la idea de lo que pulula en una sociedad alentada por la mass media, en contadas ocasiones lo pongo. Es como si me asomara a un patio de vecinos durante un par de minutos con objeto de cotillear.

Y en la sobremesa de ayer, cotilleando, me encontré con la palabra “superprecarios”. Aunque entre bocado y bocado acabé enterándome de bien poco... o mejor dicho, de lo que querían que me enterara. Sobre el rótulo que alertaba a su manera sobre el aumento de los “superprecarios” apareció una mujer, auxiliar de ayuda a domicilio que cobra 700 euros al mes. Tras ella, un chico que se dedica al reparto con no más de 200 euros fijos de salario mensual. Y la noticia continuó: “Es la situación de muchos trabajadores que antes eran precarios y ahora son superprecarios... guardias de seguridad, limpiadoras...”. En aquel momento se me vino a la cabeza el colectivo de las camareras de piso (las conocidas como kellys), los camareros, el sector de la hostelería en general, todo tipo de agentes comerciales... y mientras seguía pensando, en un abrir y cerrar de ojos, se daba paso a otra noticia.

Terminó. “No pienses... no reflexiones”, me vino a decir aquello. “Ya has tenido suficiente”. Un minuto para la clase trabajadora y media hora para que te enteres qué empresa “ha abandonado” hoy Cataluña, lo que opina el dueño de Freixenet sobre el independentismo, cómo marcha la recuperación económica en España (que no en Cataluña, claro) y cómo una peña barcelonista en ¿Murcia? (¡a mí qué carajo me importa!) ha dejado de ser peña oficial del Fútbol Club Barcelona por lo que ya se imaginan.

¡Qué noticias espero con la que está cayendo! España se rompe, sí. Entre tanto, o pasas 12 horas buscando trabajo o te pegas esas 12 horas currando a destajo para que te paguen unas cuantas. El que por ahí no pasa toma las de Villadiego y se marcha. ¡La dignidad por encima de todo! Ninguno de ellos ha cambiado su sede social por culpa del “secesionismo” pero... ¿a quién le importa habiendo tenido ya un minuto de gloria en prime time?

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