Decía la feminista Kate Millet que lo personal es político, allá por los años 70. Mucho ha llovido desde entonces, pero a veces parece que no lo suficiente. Actualmente, vivimos unos momentos de cambios muy importantes, momentos que bajo mi humilde opinión pasarán a los libros de historia. O quizás no, si no que se lo digan a muchas mujeres, cuya contribución a una sociedad más justa e igualitaria se ha reconocido más tarde o simplemente desconocemos aún.

Al igual que en la transición, el movimiento feminista reclamaba una nueva concepción de lo político, pues ésta no debe servir para mantener y reproducir sino para transformar desde el principio de la igualdad de oportunidades y para resolver problemas. Ante cambios tan importantes y profundos de la sociedad, a diferentes niveles, políticos, económicos, culturales, de valores, etc, cambios que podrán ser valorados dentro de unos años, no queda más remedio que sufrir un proceso de adaptación y redefinir muchos conceptos y hábitos que jamás nos hubiésemos planteado modificar hace no muchos años. Como decía Francis Bacon: “Quién no aplique nuevos remedios, debe esperar nuevos males, porque el mayor innovador es el tiempo”.

¿Quién no ha oído decir alguna vez eso de hay que ver la clase política de este país, cada vez está peor? Parece como si las políticas y políticos de este país vinieran de un mundo lejano, no sé dónde y a buscar no sé el qué. La política que se hace hoy en día está hecha por mujeres y hombres que estudian en las universidades españolas, que visitan los centros de salud cuando están enfermas, y que van a comprar a un supermercado cuando sienten la necesidad existencial de alimentarse. No nos engañemos, la única forma de mejorar nuestro sistema democrático y nuestra clase política, empieza por cada uno y una de nosotros, y como en todo en esta vida, hay buenos y malos políticos, igual que hay buenos y malos médicos o buenos y malos profesores, etcétera. Hoy en día existe una gran indignación ciudadana, por diversos motivos, crisis económica, corrupción, falta de transparencia en los asuntos de gestión pública… Y vemos cómo formaciones políticas emergentes tienen la osadía de izar esa bandera de la indignación.

No soy yo quien para criticarlo, es más, es lícito y es de obligado cumplimiento, es que para eso debe de servir la política, entre otras muchas cosas. Pero querer presentarse como la única solución posible a los problemas actuales creo que es demasiada osadía, sinceramente. Votar a uno para castigar a otro, no demuestra a mi entender la madurez política que cada vez más tienen los ciudadanos y ciudadanas de este país. El momento actual requiere de mucha participación de la ciudadanía, y no sólo me refiero a votar cada cuatro años, por eso lo primero es reformar las instituciones y los mecanismos de participación, más democracia participativa y menos representativa. Valoren ustedes, quién puede hacer mejor al frente de esa cuestión, pero por favor voten en positivo, porque crean que serán capaces y contarán con vuestra opinión y participación. 

Yo, como no podía ser de otra manera, jamás le daré mi confianza a un partido que recorta en derechos, que ha aprobado una reforma laboral que contribuye a empobrecer a las clases medias de este país y en especial a la mitad de la población, que desde que gobierna la diferencia entre ricos y pobres ha aumentado. Ahora dicen, que ya estamos saliendo de esta crisis tan grave.¡ Qué casualidad! El Partido Socialista también está cambiando, y estamos aplicando nuevos remedios, poco a poco sí, pero sin pausa. En cuanto a su trayectoria y a las políticas realizadas creo que nadie debe tener ninguna duda. Se han cometido fallos, pues claro, hay mejores y peores políticos entre sus filas, pues claro, pero tenemos un objetivo claro, y es volver a presentarnos a la ciudadanía como un partido serio, sin complejos y que está con los ciudadanos y ciudadanas de este país, llevando a cabo políticas de igualdad, y apostando por un estado del bienestar en el que cabemos todos y todas. Las conquistas sociales alcanzadas en nuestro país llevan el sello del PSOE, y eso no lo vamos a cambiar.

Irene Fernández Vidal es secretaria de Igualdad del PSOE de Jerez

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