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Gracias a mí, y a los que piensan, trabajan y actúan como yo, estoy orgullosa de nuestros profesores, de nuestros sanitarios, y de todos lo servicios públicos que se han conseguido desarrollar.

Tengo tres hijos, todos han nacido en hospitales públicos, los tres están en centros de primaria y secundaria públicos. Yo soy autónoma, tengo una pequeña empresa y además trabajé años por cuenta ajena compatibilizando ambas actividades y por tanto cotizando por las dos. He creado puestos de trabajo, pago todos los impuestos, tasas y cotizaciones según la estricta legalidad (como debe ser o debería ser, lo obvio). Con esos ingresos, las administraciones sustentan entre otros los servicios sanitarios y educativos de los cuales hacemos uso, nosotros y todos aquellos que tienen derecho a ello en nuestro país. Siempre me he sentido orgullosa de cumplir con mi deber y de contribuir a ello (a pesar de lo ahogada que me pueda sentir en algunos momentos).

Hoy, por circunstancias de la vida, mi hijo pequeño, mientras disfrutaba de su campamento de fin de curso, ha empezado a sentirse mal y ahora está en el despertar de una operación de apendicitis. Gracias a su profesora, que más allá de sus obligaciones docentes ha actuado más como madre que como maestra, y hasta las seis de la mañana que he podido llegar yo, no sólo ha posibilitado que no sea más grave, sino que ha sido madre de mi hijo. Estamos en uno de los mejores hospitales de Andalucía, el Reina Sofía de Córdoba, a unos 400 kilómetros de casa, y la profesionalidad, atenciones y cariño recibido desde el segundo 1 son de un nivel tal, que en este momento no conozco un término que me satisfaga por completo para calificarlo.

El sector educativo, el sector sanitario público de mi país, de mi comunidad autónoma, lo sustento yo, le aporto yo entre otros millones de personas que producimos y trabajamos. Estoy ORGULLOSA de ello, estoy AGRADECIDA por los profesionales que están en ellos, pero también estoy ASQUEADA por los que roban y despilfarran mis aportaciones. Estoy CANSADA de los que no valoran a los pequeños empresarios que generamos riqueza, dinamizamos la economía de nuestro país y pagamos todos y cada uno de los céntimos que nos corresponde en nuestro país. FATIGADA de tener que explicar las consecuencias de comprar productos o en empresas que no pagan sus impuestos en España y lo importante que está llegando a ser un acto de compra o consumo. Estoy INDIGNADA con los que consienten la Economía Sumergida e incluso la protegen o la impulsan. Estoy IMPOTENTE ante todos los que sólo se miran a sí mismos y en el minuto presente, donde reina el egoísmo, las envidias y la vanidad. Estoy APENADA por todos los ciegos con vista pero sin luz, que firman desde los despachos, sin conocimiento de causa, sin alma, sin corazón.

Gracias a mí, y a los que piensan, trabajan y actúan como yo, estoy ORGULLOSA de nuestros profesores, de nuestros sanitarios, y de todos lo servicios públicos que se han conseguido desarrollar. Esto no se puede mermar ni perder.

Nela García Jarillo es presidenta de la Asociación de Comerciantes del Centro de Jerez, ACOJE

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