'The Amazing' Artículo de la Semana #100
'The Amazing' Artículo de la Semana #100

Dudo seriamente que alguna otra persona lleve la cuenta aparte de mí, pero es fácil comprobarlo. Después de buscar mi nombre en lavozdelsur.es solo hay que restar dos noticias en las que se me menciona y el único artículo que escribí para la sección de cultura sobre el 50 aniversario de la muerte de Hendrix. Tras casi dos años escribiendo mi columna de opinión por puro placer sin saltarme una sola semana, aquí va la número 100. Para hacerla especial, hablaré del feedback de los 99 artículos anteriores. Adelanto que mi reacción favorita es cuando me reencuentro con alguien que no veo desde hace bastante y me dice: “He visto que estás escribiendo en el periódico. ¡Me alegro mucho! ¿Cuánto te pagan?”. Yo suelo responder que suficiente es que me dejan escribir.

Cuando empecé a escribir fue un boom entre mis conocidos. Tenía bastante seguimiento, me compartían, me hablaban por privado para darme la enhorabuena… Incluso creé tendencia. De mi clase, mi amigo Juan llegó a publicar un artículo, se colgó la medalla y luego aparcó el tema. De los primeros días también me gusta recordar cuando el tal César comentaba a todos los columnistas, dejando comentarios detractores más largos que el propio artículo y de vez en cuando formando alguna trifulca de comentarios encadenados. Me pregunto que habrá sido de él. También he de reconocer que al principio mi padre me daba consejos, mayormente de cosas que no debía decir, o por lo menos decir de otra forma. Hoy día sigo la mayoría.

Como se puede deducir, aquello del éxito duró como mucho un par de meses, lo que tardé en dejar de ser una novedad. Después, la reacción más común se convirtió en “Ah, bueno, allá va otro artículo”. Hoy día solo recibo la misma acogida si consigo un tema candente y el artículo sobresale, siendo ambas cosas más difíciles de lo que parece. Sin embargo, el éxito tampoco es algo que me preocupe mucho, ya que realmente escribo para mí, sin expectativas de que me lean mucho más allá de redacción. En este sentido, me caló una frase que Paco Sánchez Mújica me dijo una vez. Era algo así como que me sintiera cómodo y escribiera libre, que ya lo leería alguien. Es lo que he estado haciendo hasta ahora y me va bien, cualquier like supera tus expectativas y te deja buen sabor de boca.

A pesar de todo, siempre queda algún fiel que se lee tus artículos y que hasta los comenta. Lo quieras o no, eso te influye e inconscientemente también escribes pensando en esa persona. En este sentido, me alegra que me comente en Facebook Juan Carlos Contreras, ya que lo considero una buena influencia. A Rafa Caballero también. Luego tengo amigos cabrones como Luís Cordero que se leen mis artículos para encontrarles puntillas y poder reírse. Sin embargo, no me puedo quejar de él, ya que de sus artículos para el Marca solo me leí el primero. Lo sabe y bromea con ello, dice que yo escribo de cosas importantes, no como él que escribe de deporte. La guasa que tiene. También recuerdo un día que mi padre vino y me dijo que alguien del trabajo le había dicho que se leía todos mis artículos y que le gustaban, pero que eran muy largos y que de vez en cuando se aburria, que acortara un poco. Bueno, desde entonces en ello estoy.

Creo que he escrito de casi todo: la situación de la juventud, economía, sociología, cultura, música, cine, política y alguna pieza personal. De todo, lo que parece que ha tenido más tirón es cuando escribo cosas especialmente para Claudia y determinados artículos sobre política, como cuando escribí sobre la militancia base o cuando escribí que el conflicto entre Anticapitalistas y UP viene de largo. Quizá lo único que no he escrito todavía es una novela, y eso que lo he intentado. Un día Wayne Jamison me preguntó sobre ello, yo respondí que para contar historias me suelo quedar corto en el desarrollo, a lo que naturalmente contestó que ya encontraría la historia apropiada. Lo estuve pensando hace poco, y puede que esa historia sea mi paso por las Juventudes Comunistas y cómo todos los que estábamos afiliados nos dimos de baja en menos de 4 años. Puede que me anime, las anécdotas de entonces siguen triunfando. Se lo comenté a otro excamarada, se rio del tema, admitió su potencial y me pidió por favor que lo borrara de la historia, cosa que no va a pasar. Si recibe uno recibimos todos.

A propósito de todo lo anterior, mi columna me ha dado dos grandes lecciones. La primera es cómo hay que proceder cuando te metes en un avispero. Y la segunda es, que aunque hayas escrito 100 artículos o más, te van a juzgar solo por uno para los restos. En mi caso, se trata de cuando critiqué a Abrir Brecha porque consideré que protestar sin permiso enfrente de un mitin de Vox era una maniobra torpe que le permitía victimizar y a la vez dar sensación de superioridad sobre sus contrarios después de que la protesta fuera barrida. Así fue como viejos compañeros de la Asamblea de Estudiantes dejaron de hablarme, pero no me arrepiento ni creo que en plena campaña de 2019 estuviese fuera de lugar. Anecdóticamente, fue el único artículo por el que César me felicitó en vez de dejar un comentario devastador.

Realmente ya me tenían en el punto de mira por traidor en mi marcha al PSOE, solo necesitaban una excusa para proceder al linchamiento y se la di. Fue curioso como parte de mis excamaradas salientes de la UJCE, históricamente enfrentada a IA, salieron en su defensa. Y más curioso e irónico es que Juan Carlos Aibar en aquella nochevieja me pidiera perdón por la carga y que hace relativamente poco volviera a sacarme el mismo tema. Se notó el rencor acumulado si es que no se veía de antes cuando fumados me decían cosas como sociata cabrón, al igual que también se notó que me tuvieron en vigilancia y enfilado un par de semanas por si decía algo más.

Esta es la historia de mis últimos dos años escribiendo. Lo siento por quien le protestase aquel día a mi padre, pero si has llegado hasta aquí abajo van ya más de 1.000 palabras, el doble que últimamente. No sé que le parecerá a redacción, pero por si acaso también me disculpo y darles las gracias también por hacer todo lo que hacen. Gracias también a Claudia por no denunciar a la SGAE que un alto porcentaje de las ideas originales para mis artículos se las robo a ella. Y gracias en general a todo el mundo que me rodea, aunque cargue contra mí, ya que eso le da emoción a la vida. Y para que Luis se pueda reír, la frase estrella final. Todo pequeño espacio en la prensa digital conlleva una pequeña responsabilidad. Recuérdalo.

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