Estamos ante nuevos retos en este año 2026 donde en abril se celebrará una nueva conferencia global sobre los combustibles fósiles. Nuevos retos, nuevas intenciones, nuevas metas que son tratados en estos foros internacionales, frente a la presencia de las energías renovables que vemos cómo va en aumento su producción.
Tenemos una apuesta clara por las energías renovables, pero debemos de considerar que sea de una manera ordenada, y sobre todo teniendo presente la implantación de estas industrias en el territorio y sus correspondientes afecciones.
Dentro de estos nuevos proyectos de energías renovables, nos encontramos en todo el territorio nacional con las instalaciones de plantas de biogás y biometano, una nueva apuesta que se abre para la producción energética partiendo de la descomposición de materia orgánica sin oxígeno, proceso anaeróbico.
Es importante la apuesta de procesos que nos llevan a una reducción de emisiones donde las energías renovables están presentes, pero con una complejidad que los proyectos de plantas de biogás conllevan, en cuanto a la disponibilidad del suministro de materia orgánica que define la propia viabilidad del mismo, y otros factores propios en la generación de este proceso.
El pasado 18 de diciembre, desde la Fundación Savia y Aliente, presentamos en la Fiscalía de Medio Ambiente de Jaén, conjuntamente con plataformas y colectivos afectados de la provincia, un documento donde expresamos nuestra preocupación con los nuevos modelos de energías renovables que se están desarrollando en nuestro territorio, y más concretamente referido a los proyectos industriales de las plantas de biogás.
En dicho documento se trasladaba la preocupación de los ciudadanos donde se están desarrollando proyectos que pueden afectar al municipio y a la salud de sus habitantes; representantes de colectivos de Andújar, Lopera, Arjonilla, Las Infantas, Vilches, Jaén, un debate y encuentro donde se expuso por parte de los asistentes la preocupación ante estas plantas industriales.
Preocupación derivadas de estas instalaciones en municipios de Andalucía, donde están instaladas y funcionando; aspectos sociales, sanitarios, y medio ambientales, ya que estas instalaciones pueden tener consecuencias por los insumos que utilizan, por el espacio ocupado en el territorio, por los efluentes que emiten, todo ello se supone que vienen recogido en los estudios de impacto ambiental, donde son evaluados estos factores, pero que a veces son estudios ajenos a la realidad y fraccionados en una zona de máxima concentración.
Modelo energético
La Fundación Savia pertenece a Aliente, Alianza, Energía y Territorio, donde unos 225 colectivos de todo el territorio nacional están presentes; defendemos y apoyamos las energías renovables, pero de una manera más equilibrada y viendo la necesidad real de estas instalaciones en puntos geográficos, más de 300 plantas en toda Andalucía, y donde la capacidad de la materia prima para alimentar estas plantas aún no están garantizadas.
Defendemos estas instalaciones de energías renovables, pero siempre en el proceso de un sistema productivo, una industria se autoabastece en dicha instalaciones, mejorando la productividad y el ahorro energético, y donde el aprovechamiento energético está presente.
En ocasiones, se justifica la ubicación en el término municipal por la existencia de macrogranjas, y donde se supone que estos residuos irán a esa planta; pero en otros proyectos estas ubicaciones carecen de productoras de abastecimiento por lo que vendrán desde otros puntos, con la correspondiente peligrosidad en el transporte por el traslado de estos residuos, contaminación, vertidos, emisión de olores y otros contaminantes que afecten a la población.
Economía sostenible
Está hoy de moda hablar con la etiqueta de la economía verde, fondos verdes de inversión, industrias verdes, donde las directrices económicas marcan el termómetro del cambio climático; modelos financieros que conectan con los modelos medio ambientales, presentado todo ello como modelos económicos “sostenibles” como oportunidad de negocios.
Esto nos puede llevar a una reflexión donde pongamos en la balanza el respeto a nuestro territorio y al medio ambiente y a sus habitantes; o bien podemos estar ante procesos productivos donde el factor económico está presente por encima de otros factores.
¿Dónde tenemos el equilibrio deseado?
¿Qué queremos dejarles a nuestras generaciones futuras?
¿Municipios con olores por exposición de gases con riesgo para la salud, con riesgo de contaminación de las aguas subterráneas por los residuos concentrados, problemas con roedores e insectos, por ruidos, por riesgos de metales pesados que puedan entrar en la cadena alimentaria? Todo un proceso que debemos de considerar a la hora de la implantación de este tipo de actividad industrial y que podamos desde colectivos ciudadanos afectados estar presentes en el proceso de aprobación como se indica en el documento de Hoja de Ruta del Biogás de la Junta de Andalucía, donde se indica la integración social de dichos proyectos, pero que en la realidad la participación y el diálogo quedan en un segundo término.
¿Queremos continuar con el desarrollismo de seguir acumulando territorios de sacrificios?
Escuchemos a las plataformas y colectivos afectados, para que podamos conocer la realidad de lo que está ocurriendo en municipios con estas instalaciones funcionando, y después tomemos conciencia de lo que está pasando realmente; incluso plantear una moratoria para que informes imparciales de expertos opinen desde el ámbito técnico, científico, y sanitario sobre estos nuevos proyectos e instalaciones.
Energías renovables, sí, pero no así.
