La España Vaciada exige equilibrio territorial con la movilización 'Yo paro mi pueblo'.   FACEBOOK
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Nuestro país vive inmerso en una dolorosa paradoja. Si por un lado la población española ha aumentado alrededor de un 36% desde 1975 (se ha pasado de un país con 34,2 millones de habitantes a otro de alrededor de 46,9 millones) lo cierto es que este aumento de la población no se nota en todas las zonas por igual.

Durante estos años, en los que España ha sufrido una revolución económica, amplias regiones de nuestro país se han visto afectadas por movimientos migratorios de gran calado desde las zonas rurales hasta las grandes ciudades.

Así, provincias como Soria han visto cómo su población se reducía en este periodo más de un 23%, según las cifras de población que maneja el Instituto Nacional de Estadística (INE), mientras que otras como Madrid han crecido un 73% impulsadas por el crecimiento de la capital y las ciudades dormitorio que la rodean.

Una de las cosas que ha demostrado esta pandemia es que para trabajar no resulta necesario el acudir al centro donde se ubica la empresa o la institución. Es posible el teletrabajo y de hecho han sido muchas las personas que se han encontrado en esa situación. Entiendo que esto puede ser una oportunidad para esa España con una baja densidad de población. Para ello es necesario unas buenas conexiones de internet.

En esa España rural, podemos encontrar los valores que en mayor medida nos identifican. Las peculiaridades propias las encontramos en el mundo rural, las urbes son cada vez más uniformes. Es necesario apoyar nuestras esencias y no olvidar y agradecer que los recursos que nos sustentan, como el alimento y el agua, proceden de estas zonas.

Las economías extractivas se han terminado, tanto en la España rural como en la que no lo es. Tenemos que ir a una economía del bien común. Lo digo claramente, debe existir una apuesta clara hacia una economía del bien común y ahí es donde la economía social y el emprendimiento rural son fundamentales. La innovación social y el emprendimiento rural, no es otra cosa que diseñar nuevas soluciones más innovadoras y sostenibles, para los viejos problemas de siempre.

En España vamos todavía un poco atrasados, pero en otros países llevan utilizándola desde hace muchos años.  Dentro de estas iniciativas, hay un papel fundamental para las alianzas público-privadas. Nos puede gustar más o menos, pero ninguna entidad sola va a resolver el problema. Tenemos que ir de la mano, tenemos que buscar unos escenarios donde se pueda trabajar de manera coordinada y en beneficio de todos. Tenemos que conservar el Estado del Bienestar.

La pérdida demográfica acuñada con el término La España vaciada, teniendo en cuenta que siguen viviendo personas, no lo olvidemos. Es un fenómeno imparable, que puede desanimar a más de un emprendedor, pero la movilización en torno a unas iniciativas que fomente el emprendimiento en el ámbito rural no para de crecer.

Según datos recabados por el Gobierno, el 90% de la población residente en España se concentra en municipios que representan menos de un tercio de la superficie del país, lo que significa que la décima parte restante se reparte entre el 70% del territorio. Se trata de núcleos cada vez más aislados, pero que no por ello dejan de tener necesidades de bienes y servicios, cuya demanda queda sin cubrir en muchos casos.

En este contexto y con el objetivo de fomentar la creación del trabajo autónomo en estos días se viene celebrando en Alanís (Sevilla) un curso de emprendimiento rural, gracias al Ayuntamiento de la localidad, la Fundación La Caixa y la Fundación Savia.

Esta iniciativa se centra en transmitir la formación y las herramientas necesarias para la puesta en marcha de unas iniciativas empresariales en las localidades cercanas.

Entre las medidas propuestas se encuentran el apoyo, asesoramiento y asistencia técnica, tanto para las personas que desean desde otros ámbitos de origen promover iniciativas económicas en el entorno rural, como para aquellas que lo hacen desde el propio entorno, el fomento de la cultura emprendedora, la creación de centros de trabajo o coworking.

Por todo ello, necesitamos reconocer a estas personas y valorar el esfuerzo y motivación que muestran en este tipo de iniciativas. Debemos apoyarlas y darle los recursos necesarios, ya que son el futuro de medio rural y por que no decirlo del resto de la sociedad.

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