Un agricultor ecológico, en una imagen de archivo.
Un agricultor ecológico, en una imagen de archivo. MANU GARCÍA

La agricultura familiar es la estructura productiva más viable para aplicar la nueva revolución agraria que se avecina, para adaptarnos al cambio climático. La agroecología es una parte integrante de la visión común de la FAO, para la alimentación agrícola sostenible, es un enfoque integrado que aplica sistemáticamente conceptos y principios ecológicos sociales al diseño y a la gestión de los sistemas alimentarios agrícolas. Su objetivo es optimizar las interacciones entre las plantas, los animales, los seres humanos y el medio ambiente, teniendo en cuenta al mismo tiempo, los aspectos sociales que deben abordarse para lograr un sistema alimentario justo y sostenible. Para su aplicación la estructura productiva más viable es la explotación familiar.

La forma industrial de producir que utilizamos tiene como objetivo principal el máximo de beneficio económico, esto no concuerda con la calidad de los productos alimentarios y la salud de los consumidores. La agricultura ecológica es la verdadera agricultura sostenible, que enriquece el suelo en materia orgánica y no utiliza abonos minerales, ni pesticidas, con lo cual, las producciones son saludables. Los suelos sanos y equilibrados dan productos alimentarios sabrosos y saludables. Estas formas de producir las debería proteger más la Política Agraria Común (PAC).

Para el desarrollo del mundo rural, no podemos olvidar los fondos europeos, los 140.000 millones de euros que están pendientes de inversión en nuestro país, parte de estos fondos tendrían que ir adjudicados a las acciones o proyectos en los municipios o mancomunidades rurales para la mitigación del cambio climático. En primer lugar, debería ir dirigido a regenerar los suelos con nuestros propios recursos, compostando los subproductos del olivar. Hay infinidad de almazaras en las zonas olivareras que producen gran cantidad de alpechines, hojas y tallos de la limpieza de las aceitunas.

Los ayuntamientos también tendrían que colaborar, compostando las hojas y restos de podas de parques y jardines que representarían millones de toneladas de compost para enriquecer nuestros suelos agrícolas en materia orgánica, evitando que el CO2 lo lancemos a la atmosfera y así se minimizaría el calentamiento global, esto lo podemos considerar también como una acción importante de la economía circular.

La segunda acción para mitigar el cambio climático, sería la reforestación de millones de Ha., que hoy están en estado de abandono como tantas tierras de cultivo, pastizales de baja producción, tierras desertificadas que podrían  tener una gran utilidad y  además serían una riqueza de futuro. El cambio climático, va a tener una gran importancia para las producciones actuales y futuras del mundo rural, y para ello se necesitan políticas de gran calado, que vayan a la raíz de sus grandes problemas y el desarrollo rural sería una realidad, donde la España vaciada se regeneraría, disminuiría el paro rural y los pueblos brillarían con luz propia.  

La agricultura convencional o industrial lo que ha hecho en los últimos 50 o 60 años ha sido la destrucción de la materia orgánica del suelo, por el exceso de labores, la aplicación de abonos minerales pasando del 2% al 0,5%, empobreciendo y desertificando los suelos, quitándoles la capacidad de retener agua que aunque llueva ésta percolará a capas profundas o se irá por escorrentía, produciendo erosión con el consiguiente deterioro de los suelos y lanzando millones de toneladas de CO2 a la atmosfera.

Con la agricultura ecológica y familiar los suelos hacen de sumidero del CO2, aumentando la materia orgánica, por tanto reteniendo el CO2 y no lanzándolo a la atmosfera con la importancia que tiene para la mitigación del cambio climático, haciéndolos más fértiles y reteniendo  mayor cantidad de agua que en nuestros secanos es vital para las producciones.

El cambio climático, está forzando una nueva revolución agraria que las tecnologías de la digitalización, información e internet, van a tener una gran importancia, esto no deberá hacerse de espaldas a los agricultores y ganaderos, ellos deberán tener  un gran protagonismo y no solo con la aplicación de las nuevas tecnologías, sino participando en la estructura productiva del mundo rural, los servicios sanitarios, educativos y ordenamiento del territorio y de los pueblos, para que no se abandonen.

En este nuevo escenario que se plantea, para que sea eficaz, tenemos que involucrar  al Gobierno Central, gobiernos autonómicos y ayuntamientos, para que formen estructuras de producción y consumo más humanas, que hagan una reorganización del mercado, donde los precios de los productos agrarios pagados a los agricultores, ganaderos sean justos y las economías circulares sean más fluidas.

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