Reglas para disfrutar del fútbol base

El deporte base tiene que ser el lugar para facilitar el desarrollo personal y deportivo de los jóvenes. Lo únicamente importante es que sean felices jugando al fútbol

Las sonrisas de los jugadores son lo más importante en el fútbol base.
Las sonrisas de los jugadores son lo más importante en el fútbol base.

El deporte base o formativo tiene que ser un lugar en el que facilitemos el desarrollo tanto en el aspecto personal como deportivo de quienes forman parte del mismo. Es una escuela de vida.

El objetivo no tiene que ser buscar la creación de deportistas profesionales, sino de jóvenes deportistas que disfruten de lo que hacen. El que algún día lleguen a dedicarse profesionalmente al deporte que practican dependerá de muchos factores.

Para alcanzar el propósito de formar y educar en valores se precisa de un contexto adecuado. Y hay que intentar generarlo, porque las circunstancias ya sabemos que pueden marcar el éxito o el fracaso de cualquier iniciativa.

En ese contexto en el que trabajan los jugadores influyen diferentes agentes: entrenadores-formadores, el club en cuestión, los árbitros y las familias. Conseguir que todas las partes vayan de la mano en ocasiones no es sencillo, aunque no por ello hay que dejar de intentarlo.

5 reglas para que los jugadores sean felices en el fútbol base

1. No grites a los jugadores ni al entrenador.

La grada es ese elemento capaz de cambiar el estado de ánimo de un equipo. La afición puede llevar en volandas a los jugadores en ocasiones y sacarlos de los encuentros en otros. Como personas que son, los protagonistas del fútbol base son permeables (mucho) a los que se les dice y la forma en la que se hace.

Si vas a ver un partido de fútbol formativo, no grites a los jugadores ni a los entrenadores"

Por eso, si vas a ver un partido de fútbol formativo, no grites a los jugadores ni a los entrenadores. No les des indicaciones, porque puede que estés llevándolo en sentido contrario a lo trabajado durante la semana con el equipo.

Anima, celebra y disfruta con ellos, así de sencillo.

2. Respeta al árbitro y fomenta el respeto hacia compañeros y rivales.

Todo el mundo se equivoca. Jugadores, entrenadores, árbitros... incluso tú. Así que en lugar de reprender, anima. Seguro que así el próximo intento sale mejor. Y si no ocurre tal cosa, habrá que seguir intentándolo.

"Todo el mundo se equivoca. Así que en lugar de reprender, anima"

El respeto a uno mismo empieza y acaba por respetar a los demás. Al final, somos parte de un juego, en el que todo sabe mejor si se consigue sin faltar el respeto a los demás partes que forman parte del mismo. Y en el fútbol, como ocurre en la vida en general, se aprende cometiendo errores. 

3. No pierdas los papeles, únicamente es un juego.

Como ya hemos comentado en el punto anterior, un partido de fútbol no es más que deporte convertido en un juego donde se compite. No tiene que ser visto como una cuestión de vida o muerte

A veces se gana, otras se empata y muchas se pierde. Pero siempre se aprende. Por eso, tanto en la victoria como en la derrota, no pierdas los papeles. Y recuerda las reglas 1 y 2, no grites ni faltes el respeto a quienes forman parte del juego. 

4. No compares unos jugadores con otros, cada cual crece a su ritmo. 

En el deporte, como en la vida, cada persona crece a su ritmo. Quien hoy no disfruta tocando música, mañana puede que descubra una conexión especial y acabe siendo tocando el piano o la guitarra. ¡Cuántos casos de estudiantes hay que sin destacar en etapas tempranas acabaron siendo excepcionales en etapas superiores! ¡Y viceversa! 

En el fútbol ocurre igual. El desarrollo de cada jugador es diferente. Hay quien muestra una capacidad coordinativa o técnica precoz. En otras ocasiones, pueden llegar más tarde. 

Al final, lo importante es facilitar un entorno en el que puedan desarrollarlas. Cada uno a su ritmo. Y para ello lo mejor es no comparar a unos jugadores con otros, porque, cada uno tiene algo propio, que los hace únicos.

No busquemos clones, tampoco CR7, Messis o cualquier otro jugador, porque en la diferencia está la esencia. Cada uno de nosotros es único y eso no quiere decir que seamos peores o mejores, sino simplemente diferentes.

5. Jugar, jugar y jugar.

Cuando hablamos de fútbol base, pienso en los numerosos equipos que cada año reciben a miles de pequeños que lo que buscan es disfrutar del deporte que les apasiona. Hablar de las categorías de las canteras de entidades de primer nivel es otra cosa. El concepto es diferente.

Por eso, cada vez que en un campo se escucha como grito de guerra: “Ganar, ganar y ganar”, estamos perdiendo una batalla.

El propósito principal tendría que ser jugar. La victoria en el marcador es una consecuencia de un trabajo llevado a cabo, en el que influyen factores que a veces no controlan ni entrenadores-formadores ni jugadores, como la suerte.

"Lo principal es que entre todos contribuyamos a hacer del deoprte base un lugar para aprender y disfrutar"

El mejor resultado posible siempre es la mejora y la diversión, independientemente de lo que diga un marcador. Por eso, la máxima de “Ganar, ganar y ganar” de Luis Aragonés, perfecta para los equipos profesionales, tendría que cambiarse por “Jugar, jugar y jugar” en el fútbol formativo.

Seguramente, además de estas 5 reglas para disfrutar del fútbol base podríamos incluir alguna más. Eso sí, independientemente de ello, lo principal es que entre todos contribuyamos a hacer del deporte base un lugar en el que podamos aprender y disfrutar a través de una pasión, el fútbol.

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