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Han sido los euros mejor invertidos en San Mateo en años o en décadas. Porque la cultura es el camino.

Solos, así es como nos hemos sentido durante años los residentes del centro histórico ante unas reivindicaciones que siempre han buscado la puesta en valor de un casco infravalorado, olvidado, defenestrado y, como bien calificó en su día la historiadora Esperanza de los Ríos, destruido. Profundamente destruido. Nos hemos sentido solos por las administraciones y partidos políticos, que nunca han sabido demostrar la suficiente altura de miras y el compromiso real para revertir la situación y que, no contentos con eso, jamás han sabido dejar el tema del centro histórico fuera de la confrontación partidista para afrontarlo como lo que es: un asunto de ciudad en el que todos debemos remar en la misma dirección y tener claro el objetivo. Luego podremos discutir el cómo llegamos a alcanzar ese objetivo, pero el fin debe quedar claro y debe ser respetado por encima de cualquier otra cuestión superflua, cosmética y absolutamente prescindible.

También nos hemos sentido solos por la incomprensión de una gran parte de ciudadanos, vecinos de nuestra misma población, cuya única respuesta a nuestras propuestas ha sido la de llamarnos amargados o mandarnos a vivir al campo de forma recurrente, simplemente por reclamar que se vele por el disfrute de unos derechos que son universales y cuya aplicación en ningún caso se regula por el lugar de residencia de nadie. Hemos sido, y somos (y seremos, porque vamos a seguir haciendo lo que hacemos, que no lo dude nadie en ningún momento), atacados por exigir el cumplimiento de unas leyes y ordenanzas que ya existían, ya que nunca hemos reclamado la redacción de normas nuevas más restrictivas que puedan fastidiar absolutamente a nadie. La semana pasada hacía referencia a la mediocridad social que lo invade todo, ¿recordáis? Pues bien, esa misma mediocridad es la que hace que se defenestre a quien exige el cumplimiento de las leyes en una ciudad, en un país en el que oímos de boca de los políticos en los medios y de los ciudadanos en las calles constantemente, casi con una cadencia cansina y repetitiva, que lo que hay que hacer es cumplir la Ley por encima de todo.

Pero algo parece que al fin comienza a cambiar. Sabíamos que algún día sucedería, porque siempre hemos sido conscientes de que esta es una carrera de fondo: larga, dura y posiblemente interminable. La celebración el pasado fin de semana del festival Mujeres de Intramuros ha supuesto un espaldarazo incalculable a todo lo que defendemos. Y sí, ha sido un rotundo éxito de participación y asistencia, mal que les pese a algunos medios que lanzaron las campanas del fracaso al vuelo el primer día de forma rastrera y a algunas personas que parece que se quedaron anclados en la noche del día 17 y no se quisieron enterar, todavía no lo han hecho, de lo que sucedió en San Mateo durante los días 18 y 19. ¿Se podría haber invertido ese dinero para otras cosas en el centro histórico? Claro, quien así piensa son curiosamente los que siempre infravaloran la cultura. Es sólo mi opinión, pero para mí han sido los euros mejor invertidos en San Mateo en años o en décadas. Porque la cultura es el camino, la cultura debe ser el eje vertebrador de todo barrio, se llame centro histórico o se llame San José Obrero; porque la cultura y su adquisición y asimilación, en fin, es lo que hace que los habitantes de un barrio se identifiquen con su propio barrio y que los que no lo son lo conozcan y también se sientan identificados con él. Porque con el centro histórico, y para no caer en los errores de otras ciudades y evitar un proceso de gentrificación que ya ha comenzado también en Jerez, existen dos posibilidades: o nos entregamos ciegamente al turismo salvaje y perdemos, mediante la muerte de la exclusividad cultural y etnográfica que en él reside, o nos entregamos a la cultura y vencemos, ya que con la cultura nos aseguramos un futuro estable y un atractivo turístico de primer nivel y calidad sin matar a la gallina de los huevos de oro.

Y sí, ha sido un rotundo éxito de participación y asistencia, mal que les pese a algunos medios que lanzaron las campanas del fracaso al vuelo el primer día de forma rastrera

Hemos vivido varios anuncios de intervenciones por parte del gobierno local cuya finalidad principal es la turística: actuaciones sobre el patrimonio histórico, reordenación de calles y ejes, peatonalización…., todo ello enfocado en procurar una imagen más amable al turista que nos visita. Eso está muy bien, pero sería muy importante, vital, reconocer que el patrimonio histórico, los monumentos y edificios de interés, va íntimamente unido a un patrimonio social que se encuentra en el mismo nivel de abandono y olvido y con las mismas necesidades de actuación que las piedras, torres y palacios. Y ese patrimonio social lo componen los residentes, por supuesto, pero también los vecinos de otros barrios cuando adquieren esa conciencia tan necesaria que venimos también reclamando desde hace años, una labor para la que sirven, y de qué forma, iniciativas como el festival de cultura alternativa.

Nosotros agradecemos enormemente el esfuerzo realizado por parte de los concejales de Izquierda Unida y la colaboración e implicación del propio Consistorio y del grupo de Ganemos Jerez. Nos ilusiona muchísimo comprobar que ya hay algunos políticos que comienzan a adquirir conciencia de la situación. Porque no es lo mismo un político que actúa por presión que por conciencia, ya que teniendo lo segundo, se actuará aunque carezcamos de lo primero. Eso es sencillamente esencial. Nosotros, como residentes, tan críticos y reivindicativos como siempre somos (y también lo seguiremos siendo), estamos deseando agradecer todo lo que se haga, porque precisamente, entre otras cosas, dejaríamos de sentirnos solos.

El centro histórico de Jerez no es una tierra yerma, muerta; no es la Cartago por la que pasó Catón esparciendo sal sobre las cenizas de la ciudad. Todo lo contrario: es una tierra que desea florecer y lo va a hacer con lo mínimo que se siembre y se riegue, como se ha demostrado el pasado fin de semana. En sus perfiles de facebook, tanto Raúl Ruiz Berdejo como Ana Fernández decían que lo importante es que se había sembrado para años venideros con el festival, sin embargo lo importante es regar para poder crecer en conciencia, identificación y orgullo. Lo importante es perseverar en el intento para que nadie se vuelva a sentir solo en la defensa del centro histórico, porque con su resurgir nos favorecemos todos, incluso los que critican sin saber de lo que va la película. Regar para crecer: perseverar para triunfar.

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