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Bueno… Llevo un par de meses en el cargo de subdelegado y, la verdad, creo que me estoy desenvolviendo bien. 

Yo hay cosas de la política que es que, la verdad, no entiendo bien. Lo de los nombres, por ejemplo. El nombre que se da a los cargos. Se supone que a mí me acaban de ascender, pero lo cierto es que antes era delegado y ahora soy subdelegado… pero con ascenso. Hace unos años me ocupaba de cosas de Jerez, de su Urbanismo más concretamente, y ahora me ocupo de la provincia, una provincia complicada, eh, muy complicada, que a los políticos nos gusta mucho decir eso de que es variada, cuando lo que es de verdad es complicada, pero antes era delegado y ahora soy subdelegado, del Gobierno, eso sí, pero subdelegado…

Es que antes todo estaba más claro. No había color. Las atribuciones no eran lo que se dice exacta exactamente las mismas, pero hombre, entre ser gobernador civil y subdelegado del Gobierno, qué voy a decir, hay un abismo, eh, un abismo. Y yo lo digo más bien por la familia, no hay que malinterpretarme, que a mí me da igual... Bueno, casi. Es que no es lo mismo llegar a casa y comentar a la familia “me acaban de hacer gobernador civil”, esa alegría, esa meta, ese logro, lo que toda madre quiere para su hijo, que decir ya casi a los postres “me acaban de hacer subdelegado del Gobierno en Cádiz”, que al final tienes que andar dando explicaciones de en qué consiste, y oye, que además según lo enuncian parece que te ha tocado en un sorteo, que ha sido Cádiz pero que lo mismo te podía haber tocado en Lugo o en Ciudad Real. Es que un gobernador civil… eso era otra cosa. Vamos, que antes, cuando te nombraban gobernador civil el vecino del 1º derecha –casualidad, eh, casualidad-, tan formal él, seguro que hubiera estado a punto de cuadrarse cuando te lo encontrabas en el portal. ¿Y ahora qué? El otro día me cruce por la calle con el tal Carlos Piedras y su compinche, Taboada, y van y me saludan con el habitual “¿Eh, Agustín, qué pasa?”, así, como salidos de Trainspotting 2… Claro, en realidad un saludo propio para un subdelegado. ¿Dónde quedan los tiempos del ‘don’? “Buenas tardes, don Agustín”. ¿Qué cuesta? Ya me hubiera gustado ver a mí tanto relajo con un gobernador civil, incluso viniendo de estos dos, ya…

Bueno… Llevo un par de meses en el cargo de subdelegado y, la verdad, creo que me estoy desenvolviendo bien. Es un puesto complicado, de gran responsabilidad, sobre todo en Cádiz, por la emigración, el tráfico de drogas, el desempleo… La verdad es que ahora no tengo tiempo para nada, exactamente como si fuera gobernador civil, pero no lo soy… Precisamente el otro día jugaba mi Sevilla un partido de Champions y me apetecía acercarme a verlo un rato al bar G, pero es que nada, imposible. A ver, que tampoco yo soy muy futbolero, no se vaya a creer nadie, pero bueno, una cervecita a gusto, tranquilo, viendo a tu equipo de fútbol… Un gobernador civil tiene que tener momentos… perdón, un subdelegado del Gobierno en Cádiz tiene que tener momentos para él mismo, ¿qué tiene de malo? De todas formas procuro tener mis ratos para mi familia. En cuanto puedo cuelgo el  traje y la corbata, me pongo una chaqueta de sport y uno de mis mundialmente famosos vaqueros blancos y, hala, salgo a tomar una tapita por el centro, mi barrio, al fin y al cabo. Todo perfecto, pero claro, siempre que llevas vaqueros blancos, o sea, siempre, tienes que tener cuidado cuando tapeas, sobre todo en la barra, sobre todo ahora que eres gobernador civil, digo subdelegado...

Bueno, total, da igual: yo voy a hacer historia. Ya lo anuncié el otro día en una entrevista que me hicieron los del Diario. Voy a ser el gobernador civil, hummm, digo el subdelegado que va a terminar con el peaje en la autopista… Ya, ya sé que el peaje que estaba en la provincia, el de Puerto Real, hace años que se suprimió –menuda ‘rave’ montaron los socialistas, como para olvidarlo- y que el peaje que queda en la autopista está en Sevilla… Aunque la verdad la calle que tiene Jerez en El Cuervo quedar, no queda muy lejos. ¿Que qué pensaría yo si fuera el subdelegado del Gobierno en Sevilla el que hubiera dicho que iba a ser él el que acabara con el peaje, el peaje que está en Sevilla, o hace años con el de Puerto Real? Lo estoy escribiendo y le estoy dando vueltas, porque a mí no me gusta meterme donde no me llaman… No sé, creo que la autopista es lo suficientemente grande para los dos, los dos gobernadores civiles, digo, los sub… bueno, ya pa qué… Además, yo soy sevillano residiendo en Jerez desde, desde… así que ¿quién mejor que yo, sevillano y jerezano, dos y dos costados, si se trata de hacer historia?

Hasta que vuelva a tener tiempo, querido Subdiario…

A.M.

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