Postmodernismo, gallinas y cintas de vídeo

Cualquier interés, ya sea nuevo o no, de mejorar la sociedad en algún sentido, tiene que ser bien recibido.

Un fragmento del vídeo de las veganas defensoras de las gallinas.
Un fragmento del vídeo de las veganas defensoras de las gallinas.

Estos últimos días he visto circular por Facebook un vídeo en el que tres personas hablan de gallos que violan cruel y violentamente a las gallinas. No sé muy bien si era fake o no. No pienso comentarlo, la verdad es que no me hizo gracia. Lo que sí me resultó cómico es que por primera vez en la vida tanto la gente que tengo agregada a mi derecha política como a mi izquierda se pusieron de acuerdo independientemente para reírse de él y calificarlo como una idiotez.

Me gustaría dar primero un par de argumentos a favor del postmodernismo. Las acciones llevadas a cabo, aunque solo sea un vídeo manifiesto en Facebook, creo que tienen algo de efecto espejo, aunque hablemos de un espejo curvo de la casa de los horrores. Una reivindicación surrealista sobre el maltrato animal nos puede ayudar a darnos cuenta de que existe un gran número de propuestas y demandas mucho más lógicas sobre el tema. Aparte, puede que así aumente la visibilidad del problema. Además, los activistas que se dedican a realizar este tipo de acciones son personas que buscan el bien común y luchan por una causa que creen noble, sacrificando por ella su tiempo, dinero y puede que más. Pueden estar equivocados, pero habría que juzgarlos con otros ojos antes de tacharlos de simples locos.

Desde que he terminado la carrera este mismo verano, he estado pensando mucho sobre las motivaciones de la sociedad española de hoy aparte de comer y divertirse. Si lo simplificamos y excluimos algunas excepciones, no nos queda nada profundo por lo que luchar intensamente. Hablo de la antigua lucha por la libertad, la justicia o por el pan para todo el mundo. Se ha avanzado mucho en estas materias y parece que es muy difícil que nos arrebaten todos estos avances importantes que hemos conseguido. Somos libres, aunque la perfección es difícil y queden asperezas como la Ley mordaza. Pero, por lo general, podemos actuar y pensar con total libertad, lo cual es relativamente nuevo desde el punto de vista histórico. Deshacernos de la dictadura ha sido nuestro mayor logro. A su vez nuestro sistema jurídico está muy avanzado, aunque, obviamente tiene fallos que se deberían corregir. Algunas personas deberían dejar de tener inmunidad y deberían revisarse algunas leyes.

Pero nuestro sistema jurídico nos permite vivir en una sociedad bastante justa, donde, salvo alguna excepción, todos tenemos los mismos deberes y derechos. Por último, se ha progresado significativamente en la distribución de la riqueza, aunque todavía podría mejorar bastante. Claramente existe diferencia entre los más ricos y los más pobres, pero hoy día la diferencia está más atenuada y contamos con diferentes tipos de subsidios, servicios sociales y ayudas que facilitan una vida normal o incluso la igualdad de oportunidades. No contar con recursos económicos hoy es un serio problema, pero antes era un problema mucho mayor que provocaba migraciones masivas y conllevaba serias hambrunas. En general estamos bien, sobre todo si nos comparamos con los países de los que proceden los inmigrantes que a diario intentan llegar a nuestras costas. A pesar de todo, en los últimos 40 años hemos avanzado más de lo que parece. Y si habláramos de 100 años el país sería irreconocible.

De esta manera, las grandes luchas históricas dan paso a su perfeccionamiento. Una vez conseguido un primer objetivo global, se avanza hasta cuestiones más concretas como sería, dentro de la justicia, la lucha por la igualdad entre hombres y mujeres de cualquier condición sexual. La discriminación es inaceptable y fue algo que por desgracia se fue posponiendo por infravaloración. Aparte, hoy, nuevas situaciones inaceptables han originado causas nobles como la lucha por el medio ambiente o el maltrato animal.

Es así como los nuevos activistas, libres, con libertad de expresión y la barriga llena se han centrado en nuevas luchas, desplazando en mayor medida la tradicional lucha obrera. Puede que den por sentado que se seguirá avanzando naturalmente, que la lucha de la clase más desfavorecida ya no es una prioridad, y que es mejor dedicarse a otra cosa. Esta es una de las características de la sociedad postmoderna. Pero siempre hay que luchar por una causa noble en la vida. Preocuparse únicamente por comer y divertirse a la larga es tedioso. Siempre te queda la posibilidad de ganar más poder, pero esto ahora no viene al caso.

Cualquier interés, ya sea nuevo o no, de mejorar la sociedad en algún sentido, tiene que ser bien recibido. Pero a los jóvenes todavía nos queda afinar y formarnos bastante al respecto. Quizá todavía nos falta un poco de capacidad crítica (aunque cada vez menos) para saber cuando te están contando o no una milonga, y pararla a tiempo antes de que se difunda y se convierta en un cliché que acabe autoparodiando al movimiento. En el caso de una gallina es fácil de ver, pero otras veces no resulta tan obvio.

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