Ignacio Sánchez Galán (izquierda), presidente de Iberdrola.
Ignacio Sánchez Galán (izquierda), presidente de Iberdrola.

Permitame la disgresion: hay apellidos que desdicen a su portador. Apellidos que imprimen carácter y que se acarrean toda la vida y aún en la muerte como losa de marmol. Apellidos que te ponen sello y que, a veces, son para su inquilino motivo de mucho cachondeo entre compañeros y amigos.

Verán, he conocido estos días a un señor -un tal Galan- que, visto el pavo, no sé de donde le viene; tan desparejado él con su apellido que no me quiero imaginar las escenas de bullying a que habrá dado pábulo ese Galán en su infancia, su juventud y en la madurez del tal Galán. Tan mal lo lleva el Galán que sólo por cuenta corriente logra zafarse de este Galán, que le persigue y que para él es un mal nombre.

Saco del saco esta reflexión por pura intuición, que conste, y por el mucho mal que estas pequeñas cosas vividas en edad sensible hacen luego en la edad madura y en el comportamiento de quien las sufrió por años y aún la sufre.

Viste ya sus 70 y es de nación de Villavieja. De mozo ya fue enjuto y hoy esconde su barriga huraño y como pegada al espinazo. Sus brazos son largos y goriludos en sus modos, huesudos y rematados de manos como telas de araña. Su cara es de poema; Obalada -como un huevo-, barbilla rasurada, gafas por toda expresión, y frente brillante y despejada hasta nuca; a un lado y otro, sobre las orejas y de ellas emergen dos mechones de pelo repintado, pobre pero embravecido. A no dudar, ha querido Galan construir ese personaje buscando un sello para su look que asiente su liderazgo, el chispazo que no debe faltar a un gerente de eléctrica. Un héroe a su manera, un Einstein con mucho de Lex Luthor y un Augusto con imperio que quedó en payaso de carácter.

Quizás por esto, por encontrarse en la edad en la que todo te importa tres bledos y por ser natural de tan recia villa, este Galán no es persona de trato delicado, sino hosco, y desconoce por completo que es eso de los cuidados con los otro, el respeto o la dignidad. Él es más de palabra sin doblez -bruta, diría Quevedo que, sólo en cosas de palabras, tenía buena vista-.

El mozo, se ve que con los años, es gerente de una tal Iberdrola, una cosa de luz; tal vez de tanta luz, anda el Galan cegado. Por cosas de la vida, el otro día estaba el pavo inaugurando una megapila en Sagunto. Alli, en una nave angar, con su gerente alemán al lado; un tal Sánchez y una tal Calviño, algunos cientos de aplaudidores de cuerpo presente y atentos al regidor, y millones de personas en remoto, en su casa y en la mia; se le suelta al prenda la lengua y -aprovechando la intimidad compartida de la tertulia-, ni corto ni perezoso, llama el hombre tontos a 11 millones de familias, autónomos y pequeños empresarios de este pais. En ese ambiante chill out, sin temor ni recato, lanza el hombre su insulto - sin ánimo de zaherir- y que afecta a más de 2 millones de sus propios clientes y sólo para abrir con escándalo su campaña de entrega y rendición sin condiciones al mal llamado mercado libre, y esto pese a que éste es un 20% más caro desde que el precio regulado esta en vigor. Todo vale para quien disfruta de una personalidad agresiva, antisocial, inhumana y violenta: Vale todo para un psicópata de libro.

Mientras el cine hace encajes de bolillos con Aníbal Lester aquí disfrutamos de psicópatas en Iberdrola. Si a Aníbal le reprimian su gusto por las carnes humanas con bozal a modo, ahora que hemos sabido que el bueno de Galán sólo quiere comernos la cartera y que pretendía iniciar una campaña publicitaria con escandalo, bien podríamos listos y tontos de Iberdrola devolverles el favor y su campaña, y romper contratos por no andar en tan mala compañia.

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