Ayer acudí junto con otros ciudadanos a la segunda mesa redonda (la primera fue hace algo más de un año) denominada Conferencia y mesa redonda ‘Isla del Trocadero, que organizaba una vez más el Ateneo Literario de Puerto Real. De nuevo, casi cien personas llenaron el Centro Cultural Iglesia San José, y todos esperábamos que las autoridades competentes convocadas pudieran aclarar cuál es el futuro de la que hoy en día es sin duda una gran joya patrimonial y la cual, por desgracia, si no se actúa con inmediatez, está a punto de desaparecer.
Para los pocos que desconozcan y antes de seguir adelante, aclararé brevemente de qué estamos hablando: La Isla del Trocadero en Puerto Real es un paraje natural y sitio histórico de alto valor en la Bahía de Cádiz, famoso por el Fuerte de San Luis (ruinas del siglo XVIII) y su papel en la Batalla del Trocadero de 1823. Si han viajado a París, justo a los pies de la famosa Torre Eiffel, los franceses cuentan con su Plaza del Trocadero en conmemoración de aquella batalla que ganaron a los españoles en este emplazamiento de la bahía de Cádiz.
La isla actualmente es una Zona de Especial Protección para las Aves y un punto de gran interés arqueológico sobre la navegación marítima. Por si esto fuera poco, que no lo es, en ella se encuentra “El Fuerte de San Luis”, bastión defensivo que fue un elemento fundamental para la defensa de la Bahía de Cádiz y situado al sur de la ínsula. Este bastión fue el principal escenario donde se desarrolló la batalla llevada a cabo en 1823 contra las tropas francesas. Si alguien de ustedes hace cuentas, son ya más de doscientos años desde que ocurrió este acontecimiento y Francia nos envió a “Los Cien mil Hijos de San Luis”, logrando restablecer el absolutismo de Fernando VII.
La zona también alberga restos fenicios y romanos, además de restos como balas de cañón de la guerra de la Independencia. Fue además donde se desarrolló la actividad del comercio de Indias y la compañía de Filipinas. No menos importante es el ecosistema conformado por marismas y la ya comentada riqueza ornitológica, como son los flamencos que allí coexisten con otras numerosas especies.
Creo que ya se pueden hacer una idea de por qué muchos, y entre ellos la que les escribe, considera a esta isla una joya patrimonial de la bahía, de los puertorrealeños y de España. Volviendo a esa conferencia del pasado jueves, quiero hacerles conocedores de lo que aconteció en la primera parte de la misma; en esos primeros cuarenta minutos se dio a conocer el avance del proyecto denominado Gemelo digital Isla del Trocadero, cuyo objetivo principal es la creación de un modelo 3D de la isla integrando el patrimonio cultural y natural.
El proyecto, que está liderado por el Dr. Lázaro Lagostena de la Universidad de Cádiz (encargado de exponerlo a los allí presentes) y cuyo equipo está conformado por grandes investigadores como Antonio Villalpando, pretende preservar el entorno de la isla y su conjunto patrimonial, así como monitorizarla para el estudio del cambio climático; son dos de las propuestas que han desarrollado. Otra de las finalidades y, para mí quizás la más importante, es la de facilitar con todo ello la difusión del valor cultural de este patrimonio que es incalculable.
Después de la exposición de este elaborado trabajo y que pueden ver con detalle vía online en Skechfab llegó el momento de iniciar la mesa redonda o debate, la cual estuvo compuesta por Federico Fernández vocal de relaciones institucionales del ateneo y experto en medio ambiente, el concejal de urbanismo del Ayuntamiento de Puerto Real Jose Antonio Montilla y el investigador Antonio Villalpando; todos defendieron la recuperación y mantenimiento de La Isla del Trocadero, frente a la ausencia vergonzosa e incomprensible de los representantes de Costas y de La Junta de Andalucía que defraudaron por segunda vez (hace un año en la primera conferencia también brillaron por su ausencia) a ciudadanos, pescadores e interesados allí presentes.
Últimamente, se ha escrito y hablado sobre “El Trocadero” debido a una orden de desahucio que fue escrita en un montón de folios tirados en las puertas de las casetas de pescadores e introducidos por las rendijas de las paredes (información dada por uno de los miembros de la asociación Castillo de San Luis del Trocadero, constituida para defender su sitio en este paraje y la pesca artesanal). Ellos además afirman, y con razón, que son los que mantienen la actividad y el ecosistema con su actividad pesquera en la isla y, de no ser por ellos y del ir y venir con sus embarcaciones por el caño, este se hubiera acabado secando y desapareciendo.
Como ya se ha dicho, éramos en torno a unas cien personas las que llenamos el recinto que acogió a la conferencia y, a mi parecer, bastante pocas cuando se trata de querer preservar un patrimonio que ha de valorar no solo el pueblo o la bahía de Cádiz. Pero podemos esperar bien poco si aquellos a quienes compete poner una solución ni siquiera muestran interés en reunirse para ello.
Lo que es más grave aún, ni se dignan a contestar a un correo electrónico como es el caso de una de las representaciones públicas convocadas, donde se les invita simplemente a una conferencia organizada por el Ateneo Literario; algo inverosímil, de muy poca educación y que deja mucho que desear. También he de decir que planteé una pregunta al concejal Montilla, que representaba al ayuntamiento y, aunque me consta que ha ayudado en todo lo posible a los pescadores, aún estoy esperando, al igual que el resto de asistentes, a que me sea contestada. Algo que muestra una falta de respeto y de mala educación no solo hacia mí, sino hacia el resto de los asistentes. Me hubiera conformado con una respuesta similar a “lo tendremos en consideración”, aun a sabiendas de que no van a mover un dedo para reclamar a Costas que se esté invirtiendo tiempo y dinero para conservar otros patrimonios de menor valor e importancia que el que tiene “La isla del Trocadero”.
El pasado jueves fue una tarde en la que se reafirmó el valor del patrimonio que tenemos en Puerto Real en ese enclave de la isla y en el que se dieron a conocer muchos aspectos maravillosos de este patrimonio. Quedó claro para los allí presentes que no solo se trata de un patrimonio natural o medioambiental, sino que también se está dejando destruir un patrimonio histórico y cultural de los más importantes de Europa.
La tarde del jueves 9 de abril se dieron a conocer serios problemas que no solo van a terminar con ese enclave de la bahía; se trata de mucho más que eso, y quienes lo saben se lavan las manos porque las dificultades no gustan a nadie y, si para solventarlas hay que gastar dinero, aún menos. Creo que la mayoría de los que acudimos a dicha conferencia fuimos esperanzados en saber qué futuro depara a uno de nuestros mayores tesoros. Sin embargo, después de un año y medio, solo la UCA con su proyecto del Gemelo Digital ha trabajado para y por la conservación del mismo. Ni que decir tiene que los dueños de esas casetas que quieren derribar (y que es lo único que ha hecho Costas, desahuciar a estas personas) son parte primordial día tras día de que aún ese ecosistema no se haya destruido del todo.
Nosotros los ciudadanos, los habitantes de la bahía, además de exigir un plan de actuación urgente, tenemos en nuestras manos el colaborar para preservar lo mejor posible esos diamantes que siguen en pie desde hace más de 200 años y cuyo valor es sin duda incalculable. Transmitamos unos a otros la importancia que tiene esta pequeña pero gran Isla del Trocadero; hablemos a los pequeños, a los jóvenes de ella cuando pasemos cerca de ella con nuestros vehículos, mostremos imágenes a quien no se ha detenido nunca a observarla y también al resto del mundo.
Usemos las redes sociales como herramienta para que se conozca lo que ahora está a punto de desaparecer y sintámonos orgullosos de que forme parte de nosotros. Sí, los españoles perdimos aquella batalla en 1823 y los franceses no dejan de recordarlo al mundo entero con su emblemática plaza a los pies de uno de los monumentos más visitados del mundo. Pero aun así, nosotros podemos también dejar claro y mostrar que La Isla del Trocadero, a pesar de los años, ahí sigue en nuestra bahía. Que queremos seguir protegiéndola y que puede que hayamos perdido una batalla, pero que no queremos ni podemos permitir que se destruya bajo ninguna circunstancia esta isla que debería ser sin duda considerada una de las maravillas del mundo.



