Abuso de poder

No miremos hacia el lado cuando vemos cómo sufre el de enfrente, porque mañana el sufrimiento puede ser nuestro

22 de febrero de 2026 a las 09:19h
Un kiosko de prensa.
Un kiosko de prensa. REYNA

No voy a contarles nada nuevo si les digo que son alarmantes las continuas y horribles noticias de sucesos que ocurren en nuestro país. Voy directamente al grano: a mí no me vale que, por parte de este gobierno y algunos medios de comunicación digitales o no digitales, se quieran tapar acciones que deben ser inadmisibles informando de hechos espeluznantes que ocurren en otros países; como en Estados Unidos violan a los menores en las guarderías, tampoco es algo tan raro que aquí suceda. Es lo que pretenden, que normalicemos algo tan horripilante, manipulando la información que nos llega a diario.    

Cada vez estoy más de acuerdo en aquel dicho de “no hay mayor felicidad que la de un ignorante”, pero claro, ese es otro de sus objetivos, llenarnos la cabeza de cosas inverosímiles que ocurren fuera de España y hacernos creer que aquí no pasan esas cosas, “que estemos tranquilos”; nos lanzan este mensaje a modo de secta a cada instante. Nos quieren adoctrinar en que este es un país seguro, que no hay tantos malos, y que el abuso de poder y la violencia son cosas de otros; “aquí solo hay casos aislados” podemos leer cuando algo terrible sucede. 

Detrás de todo acto delictivo o incluso de acciones no consideradas como tal, existe el abuso de poder y no hablo solo por parte del circo (por no llamarlos de otra forma) que nos gobierna; cada día nos cruzamos con cientos de individuos que, aunque en silencio, se creen que tienen el derecho de abusar del poco o mucho poder que se les otorga. Y peor aún son aquellos que, sin tener ningún poder o posibilidad de tenerlo, se creen en derecho de todo y usan un poder ficticio para hacer el mal y dañar a las personas. 

El abuso de poder existe a un nivel elevadísimo y del cual a menudo no somos conscientes. Hecho que a su vez incrementa el aumento del mismo, ya que, tal como he explicado y estoy convencida de ello, ha llegado a normalizarse y las víctimas que lo sufren llegan a ser conscientes de ello cuando la situación que viven se vuelve inadmisible. Incluso muchas nunca llegan a saber qué es lo que ha provocado esta situación, a pesar de que el abusador llega a destruirlas.

No hablo solo del abuso a la figura de la mujer; el abuso de poder se debe medir con el mismo rasero para todos y, cuando digo para todos, me refiero a cualquier ser vivo (incluidos animales y plantas, y quien se extrañe de esta afirmación, que se lo haga mirar para intentar ser mejor persona). Las denuncias son apenas inexistentes en comparación con las miles de víctimas que sufren por este motivo; colegios (profesores y alumnos), Hospitales (pacientes, sanitarios, médicos y hasta personal de limpieza), Residencias de mayores ( ancianos, auxiliares, personal de limpieza …) cualquier persona en cualquier ámbito social ya sea laboral o no puede ser víctima de abuso de poder, que, afirmo porque así lo creo, que en la mayoría de los casos es la raíz de grandes problemas de la sociedad como  pueden ser el bullying, la violencia de género, el acoso laboral, pederastia, abuso a menores, discapacitados y a personas vulnerables… un sin fin de mal tratos físicos y psicológicos que existen en nuestra sociedad, en España.

Dejen de mostrarnos lo que ocurre fuera de nuestro país; de ello se encargarán quienes tengan que hacerlo. Actúen para erradicar todas estas situaciones de tortura, maltrato y acoso que sufrimos aquí; dejen de mirar para el lado y, lo que es peor aún, dejen de intentar que los ciudadanos hagamos lo mismo. La denuncia, la unión y la implicación son la única herramienta que tenemos para arreglar aquello que no arreglan a quienes les corresponden. No miremos hacia el lado cuando vemos cómo sufre el de enfrente, porque mañana el sufrimiento puede ser nuestro y lloraremos viendo cómo el que creíamos que estaba a nuestro lado ha vuelto la cabeza y nos deja morir.  No quitemos importancia a lo que no la tiene y pequemos por una vez de dar mayor importancia a lo que creemos que no la merece. Siempre, siempre, siempre vale más prevenir que intentar curar algo incurable porque ya es demasiado tarde. 

La pérdida de confianza en las instituciones y en personas en posesión de autoridad, desmotivación y baja moral, generando sentimientos de frustración y desmoralización en las personas que se encuentran bajo autoridad, injusticia y desigual en la sociedad, daño psicológico con un fuerte impacto en la salud mental de las personas afectadas (estrés, ansiedad, depresión, traumas), corrupción. Estas son las consecuencias de un mal uso y abuso del poder. En la mayoría de los casos son además duraderas y afectan sin duda, tal como ya he expuesto, al bienestar físico, emocional y psicológico de quienes lo padecen. Todos hemos de abordar y prevenir el abuso para poder convivir en sociedad de manera justa, respetuosa y donde prevalezcan nuestros derechos. Hoy quiero dar un mensaje a quienes me leéis: no seáis cómplices silenciando el abuso y la violencia en ninguna de sus formas. Cuando consientes la opresión y la injusticia hacia los demás callando, lo estás permitiendo hacia ti mismo.

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