El Furraque, que es el barrio más auténtico de Villafranca de la Marisma -el pueblo que se unió a Los Palacios en 1836 para conformar un solo municipio-, estalló anoche de alegría cuando oyó en boca del delegado diocesano para las cofradías del Arzobispado de Sevilla, Marcelino Manzano, que por fin estaba tomada la decisión de coronar canónicamente a la Virgen de los Remedios. Podría decirse que la Hermandad llevaba esperando la noticia, como mínimo, desde que comenzó este siglo, aunque de un modo más decisivo los tres años que lleva como hermano mayor Fernando Rincón.
Ante una capilla de San Sebastián abarrotada de hermanos y devotos en la función principal de instituto del Cristo de la Vera Cruz, el otro titular de la Cofradía junto a Nuestro Padre Jesús Cautivo, Manzano se disponía a despedir a la feligresía cuando anunció que debía dar una noticia de parte del Palacio Arzobispal. La junta de gobierno de la Cofradía sabía ya de lo que se trataba, pero la tensión se respiraba en el ambiente como si todos esperasen la confirmación del aprobado de un examen que ha mantenido en vilo a esta última junta de gobierno entre una prolija documentación para la justificación de una petición que se desprende sola de la lógica popular.
Cuando el delegado arzobispal para las cofradías informó incluso de la fecha prevista, el 23 de octubre de 2027, las palmas sonaron en todo el templo de un modo tan espontáneo como histórico. En la calle estallaron fuegos artificiales y la campana de la capilla se volvió loca de volteo mientras los asistentes agudizaban el oído para no perder detalle de aquel nuevo evangelio, de aquella justicia histórica para la Virgen más antigua y con más devoción de todo el pueblo.
Marcelino Manzano, sin embargo, no tuvo mucho más que añadir, sino que “el trabajo comienza ahora”, y el hermano mayor, que tenía el discurso felizmente aprendido, salió al altar para darle las gracias al clero, también al párroco de Santa María la Blanca, Diego Pérez Ojeda, que concelebraba, y para acordarse de tantos hermanos que ya no estaban y de sus antepasados, “a los que no se les hubiera pasado por la cabeza la idea de una coronación canónica”. También al vicario parroquial Germán Carrasco, que no estaba en el altar en ese momento pero que no se perdió detalle de un anuncio que conocía como nadie. En la primera fila, algunos de los últimos hermanos mayores, como Juan Gavira, José Díaz y Miguel Troncoso, todos gozosos por la buena nueva.

Muchos hermanos se enjugaron las lágrimas de emoción y necesitaron algunos segundos para asimilar el anuncio antes de abrazarse a los demás. Al fin y al cabo, la Virgen es más antigua que el propio rito litúrgico de la coronación canónica en sí, instituido ya en el siglo XVII e incorporado a la liturgia romana en el XIX como una forma de resaltar la devoción a una advocación mariana. En el caso de La Reme, como se conoce cariñosamente entre los hermanos más cercanos, se había asumido en estas últimas décadas que ya le llegaría la hora institucional porque, popularmente, estaba coronada desde hacía siglos. Con esa actitud sosegada recibieron anoche la noticia muchos hermanos nacidos bajo su amparo, desde las vecinas del barrio que acudieron en masa a la misa porque tenían la corazonada de la crónica anunciada hasta el último capataz del paso, Javier Rialora.
Después de la Virgen de las Nieves
Es la segunda Coronación canónica que va a vivir Los Palacios y Villafranca en menos de un lustro, pues el pasado 12 de octubre de 2023 se coronó a la Patrona del municipio, la Virgen de las Nieves, titular de la parroquia de Santa María la Blanca, una imagen del siglo XIX que procesiona cada 5 de agosto, hace años en el contexto de la feria de farolillos y últimamente en un día festivo e independiente tras su propia velada.
La Virgen de los Remedios no es solamente la que más devoción despierta sin duda en este pueblo del Bajo Guadalquivir, sino la titular de la cofradía con más hermanos (más de 3.000) y con más nazarenos y penitentes. Puede decirse, por tanto, que la decisión de su coronación canónica viene avalada por el empuje de la calle, del pueblo que le ha implorado históricamente para que sea “el Consuelo y el Remedio de todo su mal”, como dice la letra de su himno, compuesto por aquel párroco del pleno franquismo, Juan Tardío, del que se conservan tantas anécdotas. “Para el errante, Pastora; / para el enfermo, Salud; / para el pobre que te implora / todo, Madre, lo eres Tú”.
Una talla anónima del siglo XVI
La Virgen de los Remedios es la imagen más antigua que se venera en Los Palacios y Villafranca, en la capilla de San Sebastián, el otro Patrón del municipio que le cede gustoso el máximo protagonismo hasta el punto de que, popularmente, el templo se conoce igualmente como la capilla de Los Remedios. Se trata de una Virgen que parece de Gloria y que preside el principal altar de la capilla, como una Gioconda de raigambre manierista pero ataviada de penitencia para procesionar cada Jueves Santo.
Los palaciegos le tienen una devoción tan histórica, tan acendrada y tan naturalizada, que su propia advocación, Remedios, se toma a menudo para jugar con la derivación remediadora que se desprende de su significado. A la Virgen del Furraque, cuyo grito de guerra devocional parecía pertenecer a Dolores Domínguez Pérez, más conocida como “Dolores la de Los Remedios” hasta el punto de colocársele una placa honorífica en uno de los laterales del templo poco antes de que muriera en 2021, se la ha sacado para suplicar por la lluvia en épocas de sequía a lo largo de estos últimos cuatro siglos, y tiene fama en el pueblo de milagrosa, pero sobre todo es una Virgen en constante e íntimo diálogo individual con quienes acuden a sus plantas a consultarle, a pedirle o darle gracias.
La de Los Remedios es una Virgen históricamente en la boca de la gente sencilla, que la invoca para cualquier vicisitud. En el imaginario colectivo se sitúa en la noche de los tiempos de la propia localidad, cuando la capilla que no lleva su nombre pero como si lo llevara era en rigor una ermita rodeada de pencales, como un hito religioso y civilizatorio frente al gran prado comunal (el pradillo o plaíllo) que fue conformando esa otro localidad sin origen señorial que terminó siendo Villafranca de la Marisma y que terminó uniéndose a Los Palacios cuando un decreto en la época de la regencia de Isabel II lo permitió, en la primavera de 1836.
La noticia de la Coronación ha corrido como la pólvora desde anoche, después de que a la misa acudieran no solamente los representantes de todas las demás hermandades de penitencia y de gloria, sino incluso buena parte de la Corporación municipal y del equipo de gobierno del Ayuntamiento.
Don Luis el cura, ya desde el cielo
Precisamente hoy domingo va a celebrarse en la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús el tradicional concierto conmemorativo del Día de Andalucía, a cargo de la banda municipal de música Fernando Guerrero. El evento será en esta parroquia y no en el teatro porque lleva la intención de homenajear al histórico párroco Luis Merello Govantes, que falleció el pasado mes de octubre tras más de 50 años de entrega sacerdotal.
La Hermandad del Cristo de la Vera Cruz, Nuestro Padre Jesús Cautivo y María Santísima de Los Remedios encontró siempre mucho amparo y mucha empatía en la figura de Luis el Cura, como era conocido este sacerdote originario de El Puerto de Santa María pero que arraigó en este municipio con tanta fuerza que terminó dedicándosele una calle, la más próxima a su domicilio, y hasta reconociéndosele por parte del Ayuntamiento como Hijo Adoptivo. El concierto en su honor terminará hoy con la marcha recientemente compuesta por el director de la banda, Diego Mayo Santiago, ¡Viva la Virgen de los Remedios! mientras Don Luis, seguramente, mande su bendición desde lo más alto.


