¿Riesgo de erupción en el Teide?: Más de 3.000 terremotos en los últimos días

Vigilancia reforzada y seguimiento científico tras detectarse un ejambre sísmico sin precedentes

Una imagen del Teide
Una imagen del Teide
22 de febrero de 2026 a las 10:36h

El aumento de la actividad sísmica bajo el entorno del Teide ha reavivado la pregunta que sobrevuela en Tenerife desde hace días: ¿existe riesgo real de erupción? La Red Sísmica Canaria del Instituto Volcanológico de Canarias mantiene una vigilancia reforzada tras detectar un enjambre que ya supera los 3.000 terremotos y que, por ahora, no ha cesado. Aunque los expertos llaman a la calma, la persistencia del fenómeno ha intensificado el seguimiento científico.

Más de 3.000 terremotos y señales inéditas en dos décadas

La hipótesis principal que manejan los investigadores del Instituto Volcanológico de Canarias apunta a que el magma acumulado bajo la isla, un proceso común en territorios volcánicamente activos, podría estar liberando gases hacia la superficie que se estarían acumulando en el sistema hidrotermal. Ese incremento de presión explicaría tanto los terremotos que se registran desde 2016 como la deformación del terreno –que alcanza ya los dos centímetros– y el aumento de emisiones de dióxido de carbono detectado desde 2023.

En las dos últimas semanas, además de los enjambres híbridos, los científicos han identificado varios episodios de sismicidad de baja frecuencia. El más significativo se produjo el martes 10 de febrero, con una señal continua cuya intensidad máxima se registró entre las 08.45 y las 10.15 horas. Aunque desde 2016 se habían observado episodios similares de forma esporádica, nunca se había documentado en Tenerife un fenómeno de baja frecuencia con una duración tan prolongada.

Según detallan los expertos, tanto las señales de baja frecuencia como los eventos híbridos están relacionados con el movimiento de fluidos hidrotermales, principalmente agua y dióxido de carbono, en condiciones de alta presión y temperatura dentro del sistema volcánico. Ante esta evolución, el Comité Científico de Evaluación y Seguimiento de Fenómenos Volcánicos, en el marco del Plan Especial de Protección Civil y Atención de Emergencias por Riesgo Volcánico de la Comunidad Autónoma de Canarias, se reunió el pasado jueves para analizar la situación.

¿Puede derivar en erupción? Los expertos llaman a la calma

Itahiza Domínguez, director de Instituto Geográfico Nacional en Canarias, ha explicado que "el magma contiene gases, entonces el magma al desestabilizarse de alguna manera, puede liberar esos gases que son los que pueden generar este tipo de actividad sísmica de baja frecuencia". 

Los especialistas subrayan que, para que se produjera una erupción, deberían registrarse antes terremotos perceptibles por la población de al menos 2,5 grados en la escala Richter. En este sentido, recalcan que "Son eventos muy muy pequeños, de magnitud inferior a uno, no perceptibles por la población y en algunos casos difíciles de percibir incluso por los sensores".

La última erupción en el entorno del Teide se produjo hace más de un siglo, y en los últimos 20 años no se habían documentado enjambres de estas características. Sin embargo, los científicos admiten la incertidumbre histórica al señalar que "no sabemos si anteriormente la teníamos porque no teníamos instrumentos. O sea que, a efectos geológicos, no sabemos si esto es algo que suele producirse en la isla o no".

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Rubén Guerrero.

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