Escuchando una cadena de radio en la que presentan semanalmente libros, la escritora e historiadora Carmen Guillén, presentaba un libro que mi sensibilidad de mujer que vivió esa época hizo que me impactara de una manera especial.
En esta obra Redimir y Adoctrinar (2026) (Siglo XXI Editores), la autora profundiza en el brazo ejecutor del Patronato de Protección a la Mujer.
En el espacio radiofónico se escucharon situaciones vividas bajo las imposiciones y doctrinas de las Adoratrices principalmente, institución religiosa que yo había escuchado nombrar en mi época de adolescente, en pleno régimen franquista, y me transmitió un interés más allá de la simple lectura buscando más información.
Es de agradecer a esta historiadora el que sacara a la luz tanta injusticia y sufrimiento, investigando profundamente sobre ello.
Carmen Guillén ha entrevistado a victimas de aquellos años, algunas dieron su testimonio en la emisora al presentar el libro .
En el libro la historiadora documenta vejaciones, maltratos, abusos y más, soltando un ovillo que vincula también el negocio de los bebes robados, dentro de lo que se describe como una "cárcel moral".
Otras mujeres como Consuelo García de Cid lo describe en su libro Ruega por mi, en primera persona por que lo vivió, de la misma manera que investigadoras y escritoras como Gómez Arcos en su libro María República y Pilar Iglesias o Aurora Mamoitio en su libro Lunática en los que describen como funcionaban estos centros camuflados de educativos que se hacían pasar por colegios. Las internas no aprendían nada, eran explotadas laboralmente en algunos casos , quedándose la institución con el dinero de ellas.
Algunas de las que secuestraban e ingresaban en el Patronato eran muy jóvenes casi niñas. Las vigilantas del patronato llamadas celadoras de la moralidad, también han sido llamadas por los historiadores y por las que lo sufrieron “la Gestapo española para mujeres” por sus métodos represivos y de vigilancia.
El Patronato actuaba bajo control eclesiástico, infundiendo un adoctrinamiento patriarcal y religioso estricto.
Porque incluso acabada la dictadura siguieron los horrores de estas organizaciones religiosas entre las cuales se encontraban Las Adoratrices y que hasta los principios de los ochenta, siguieron recibiendo ayudas económicas para seguir ejerciendo en la terrible institución de estos actos, además del dinero obtenido de los niños robados y posteriormente vendidos a parejas que no podían tener hijos.
Esto siguió ocurriendo a través de una cadena de centros hospitalarios en los que trabajaban monjas de varias congregaciones hasta el año 2012 , en que saltó la noticia.
Doy gracias igualmente a otras mujeres escritoras, comoCristina Fallarás por su libro Crónicas del Patronato de la Mujer “Valencia” y a Belén López Cillero por emprender una rigurosa investigación para sacar a la luz ,la oscura realidad de este entramado represivo, a través de documentos oficiales muchas veces ocultos o destruidos,con memorias de la propia institución del Patronato de Protección a la mujer y de su junta provincial Coruñesa , describiendo testimonios tan estremecedores como conmovedores, en su libro Nacional Catolicismo y Patriarcado en el cual se se desentraña el funcionamiento del Patronato de Protección a la Mujer.
Agradecer igualmente a María Rosaura González, porque gracias a su trabajo hemos podido conocer en profundidad ,todo lo que recibían económicamente por redimir y adoctrinar a las jóvenes “descarriadas”
En estos libros se relata también el sistema de internamiento y el castigo social que sufrían las jóvenes enviadas a estas instituciones durante el siglo XX.
El miedo, el terror y la tortura, la vejación cuando estaban dando a luz si internaban embarazadas, era atroz. Algunas cuentan como fueron sus propios familiares quienes las internaron allí por ser simplemente de ideas diferentes al régimen, llegar mas tarde a casa tras una fiesta o por haber sido violadas dentro de la familia.
Estas mujeres, escritoras, historiadoras y victimas, lo sacaron a la luz de una vez por todas y denunciaron, tras investigar profundamente y ser entrevistadas como victimas.
Para conocer como llego esta situación a putrefactarse, a deformarse y a ser manipulada por el nacional catolicismo, hay que conocer, el origen del Patronato de Protección de la mujer .
Se funda en julio de 1902, creado por el Ministerio de Justicia mediante un Real Decreto para la Represión de la Trata de Blancas .
La prostitución era el punto de partida que justificó la creación de la institución abolicionista del Patronato Real, pero que fue después reformada en 1904 y 1909 funcionando como control social y adiestramiento moral.
En 1931 con el nombre “Patronato de Protección a la Mujer” se reorganiza coincidiendo con la Segunda República , siendo participes , Maria Lejárraga , Matilde Huici y Clara Campoamor entre otras y adquiriendo carácter laico .
Pronto en 1935 se disuelve por falta de medios quedando al cargo el Consejo Superior de Protección de Menores.
Con la dictadura franquista el 6 de noviembre de 1941, se crea nuevamente el Patronato de Protección a la Mujer siendo la presidenta de honor Carmen Polo de Franco .
Se establece posteriormente en cada capital de provincia una Junta de Protección a la mujer, podían tomar medidas tutelares, denunciar hechos delictivos “que ellos consideraban como tales”.
Con la nueva creación del Patronato se decretó el objetivo de reformar y regenerar a las prostitutas clandestinas con la Obra de Redención de la Mujeres Caídas, pretendían reeducar a las mujeres reincidentes de la prostitución .Para ello se estableció que en cada capital de provincia hubiera una Junta de Protección a la Mujer y fueran creadas en otras ciudades.
La educación allí era inexistente, eran maltratadas, e insultadas muy lejos del trato y el mandato de la ley de Dios y el amor al prójimo.
Uno de los centros de internamiento se situaba en Peña Grande, en Collado Villalba como relata una de las victimas secuestrada por orden de familiares en 1967, cuando estaba en una piscina.
No solo detenían impunemente a prostitutas reincidentes, a cualquier niña adolescente o mujer menor de veintiún años que denunciaran por ser diferente, no asistir a actos religiosos o …
Pero existieron igualmente en Palma de Mallorca. Tenía la facultad de adoptar medidas protectoras y tutelares, denunciar los hechos delictivos y proponer las reformas legislativas que estimara necesarias.
Los fines del Patronato eran todo lo contrario a lo que realizaban, la dignidad moral de la mujer especialmente la de las jóvenes, apartándolas del vicio y educándolas según las enseñanzas de la religión católica. No educaban sino por el contrario algunas de ellas se intentaron suicidar ante tanto mal trato y explotación laboral .
Solo justificaban el dinero que recibía la institución con el intervencionismo estatal, persiguiendo y anulando la intimidad de la persona, considerando como reeducación estos denigrantes actos.
Reitero las gracias en nombre de muchas y muchos que no han cesado en investigar y sacar a la luz estos abominables hechos.
Las monjas implicadas, algunas aún viven, han sido avocadas a pedir perdón públicamente, lo han hecho ante victimas en el año 2025, de una manera obligada y nula de humildad.
Estas instituciones religiosas, aún perciben ayudas económicas con el pretexto de ser aún una institución formativa.
¡No sabemos que es lo que hacen! Las victimas no quieren perdonar, solo olvidar.
"Porque Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala". Eclesiastés 12:14.
Mateo 6:14-1514 Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; 15 mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.



