Fusilamiento.
Fusilamiento.

Antes venían y se llevaban a la gente. Así pasó con un vecino de tus abuelos de Paterna. Al hombre, por lo visto, le decían Paco El Cabrero. Pues vinieron una noche a buscarlo y la familia ya no supo más de él / Lo último que se sabe de tu bisabuelo Manué es que estuvo un tiempo metío en la plaza de toros. Después se perdió el rastro y hasta hoy / Lázaro estuvo escondío en un árbol durante unos meses. El pobre no sé cómo haría pero alguien chivató y allí mismo le pegaron dos tiros. Nadie de su familia sabe dónde lo tienen enterrao.

Una historia tras otra. Podríamos estar cien inviernos enteros. Vidas arrancadas a otras vidas y escondidas, en el mejor de los casos, bajo tierra. Hubo desgraciaos que se lo comieron hasta los animales. Dime tú un jabalí de esos.

No hablo de bandos. Hablo de personas, en su gran mayoría, inocentes. Alimento cárnico de las guerras. Las que sean. Profesión: Del campo. Filiación política: Se desconoce. Hombres bajo el odio de otros hombres. Vejaciones / Humillaciones públicas: Sin información.

Los vencedores en España, como los nazis durante la era del terror, fueron curiosamente muy estadísticos y analíticos. Asombra la gran cantidad de datos que recogían. Desde cómo iban vestidos los presos, el día de la captura, causas del fallecimiento hasta lo que llevaban en los bolsillos cuando habían sido apresados.

Sentencia consejo de guerra: 20/07/1940. Muerte.

Mi abuela tuvo dos maridos. Al primero lo asesinaron. El segundo fue mi abuelo. Mis tíos, aquellos con los que comparto media sangre y toda mi pena, nunca supieron lo que ocurrió. De hecho, mi abuela Antonia se murió sin saber dónde estaba enterrado su esposo. Sólo que se lo llevaron con la excusa de la compra de unas cabras. Eso sí.., obligado. Juan Chacón González de Ubrique. El segundo apellido ni lo conocía mi padre. Fecha fallecimiento: 27/07/1936. Durante los primeros días de la guerra. En el Marrufo acabaron con él. Lo enterraron en una de las dos fosas comunes que tiene el cementerio de Ubrique, la que está dentro de sus muros. En campo santo.

Nadie lo sabía. Y nadie es nadie hasta que me lo reveló Manuel J.Castro, un antropólogo ubriqueño que rescata a los olvidados para alumbrar a sus familiares.

En las fosas, desafortunadamente, nos hemos encontrao de tó. Desde niños hasta gente amarrá con alambre. El alambre, como los huesos, no se descompone.

Sigo leyendo en la web. Incautación de bienes: Sin información. ¿Qué más cuando te quitan la vida?

Podemos estar cien inviernos enteros desenterrando hombres y mujeres sólo conociendo su nombre. Escribe el tuyo con tu primer apellido y te verás reflejado en uno de Grazalema, en otro de Puerto Real, de Villamartín, de Utrera... Todos encarcelados, perseguidas, asesinados, humilladas a los que le arrebataron un lugar en nuestra memoria.

Mi agradecimiento a Manuel J.Castro. Visita: todoslosnombres.org

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Comentarios (1)

José Juan Requena Hace 2 meses
Como todo lo que escribes Santiago, asombroso y lleno de verdades que sucedieron y aún pasan de esas que los hombres malos aún hoyquieren callar y ocultar, esconder, para que nunca se sepan tantas atrocidades y crueles injusticias que se cometen en las guerras entre seres que se matan por ideas, y que deberían vivir siempre como buenos hermanos. Mi padre fue republicano se marchó por la frontera de Francia con el último cuerpo de ejército que defendió a Barcelona. Esa es la razón de que
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