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Eso, qué bonito, qué bonito que estemos encerraos por culpa de ustedes y vosotros, ahí abajo, disfrutando, qué bonito señores, qué bonito. Una mujerona de treinta y pocos, envalentonada por las penumbras de su salón, se acaba de asomar a la plaza de las artes desde un tercero para cortarle de raíz la palabra al presentador. Toda la tarde, desde el interior de la misma vivienda, se han estado oyendo discusiones y el llorar ininterrumpido de un crío. Las cosas como son.

Por esa misma y sencilla razón -continúa el hombre- tenemos que ser todavía más cuidadosos y mantener la distancia que hemos dispuesto para este maravilloso encuentro. A saber qué hubiera sucedido si a la incultura se le hubiera respondido con otra dosis de incultura.

Suben los artistas al escenario y baja la luna. Un milagro cósmico que no se daba, al menos esa es mi sensación, desde los tiempos del cometa Halley. Qué lejos nos habían dejado de nosotros mismos.

Y arranca Brahms, con la timidez que caracterizó a Chopin, para traer la palabra de los poetas en la voz de Rocío. Hay que saber y atreverse, hay que cuidarse y callar, para caminar sin perderse por sendas de libertad. Qué es la verdad.

No sé qué es la verdad. Puedo pensar que hay tantas.., que no hay ninguna.

Pero sé que el castillo moro es más poesía que ruina si tenemos envidia del cielo donde se clava. Sé también que el mar tiene oídos. Os puedo jurar que siento cómo se va acercando por mi espalda para arrinconar al olvido. No tengo la fortaleza de levantar los ojos y mirar al público. Temo que sea parte de un espejismo aunque advierto desde las tablas cómo las almas se están haciendo carne. ¿Será esa la resurrección de la que presumen todas las religiones?

La risa hace volar las cometas del sueño, en voz alta desmandadas, la risa es una comarca sin gobierno.

Y renacidos unos y María Terremoto, a dos compases de tientos de poder hacerlo, hace acto de presencia un meteoro para recordar lo efímero que es todo, lo frágil de lo divino, lo estúpido del miedo.

Has visto me preguntan. La verdad es que me lo he perdido.

También se lo ha perdido el niño. Fue comenzar la música y quedarse dormido.

A los poetas José María Gómez Valero y David Eloy Rodríguez. A Paco Balbuena y Rocío Rosado.

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