Antiguo Casino Jerezano, en una imagen de archivo.
Antiguo Casino Jerezano, en una imagen de archivo.

Al día siguiente de cerrar Zara llegó El Pantera, con su billetera llena de duros, y se hizo con el palacio. Aquí volverá a estar El Casino por mis santos cojones.Y a los dos días ya estaban colocados los toldos a rayas, azules y blancos como San Dionisio manda, y el limpiabotas en la puerta, más brillante que un ojo, esperando el porvenir. Su voluntad es mi salvación le faltaba coser, con letras bordadas en pan de oro, junto al primer botón de su camisa.

Y fue abrir y a la semana siguiente ya volaba Juanito, el camarero de La Venencia, sobre el adoquín negro perla de la calle. Tiene unos años más o unos años menos por delante. Todo es según se mire. Y pá ensaladilla la de La Venencia dice el director de la Caja de Ahorros de Jerez con una mancha de vino en la corbata. Los gatos detectan en el aire el vino oloroso de Arca.

La acera se ha estrechado. Ahora es para valientes. El otro día le tiraron un naranjazo a uno por la espalda y no veas la que se formó.Y el jazmín derramado en las húmedas acequias. Paco.., a la niña le ha entrao un apretón con los churros / Pues María.., que lo haga ahí mismo.

Abren de nuevo el cine Maravillas habla la gente. El pueblo, porque Jerez es un pueblo, ya no sabe ni lo que dice pero el domingo se hará cola hasta ahogar a la calle Bizcocheros.

Otan no. Bases fuera han escrito en una fachada de la calle Honda. El traje de comunión está a un padre nuestro y a un ojo de la cara.Marinero de tierra adentro.

Cuentan que el maletilla del Gallo Azul salió disparado la otra noche hacia la Plaza del Arenal. Nadie sabe dónde se ha metido. En el azulejo juro que ya no está. Al pobre se le habrán quitado las ganas de golpe de ser torero. Que venga ahora Paula y lo arregle ríe el de la taquilla de toros de La Moderna. Y no sabe que a Paula lo tienen medio encerrado en comisaría.

Cómo rugen los Copa Turbo por Lancería. Ni cien jinetes cristianos en tromba. Almendras tostadas a cuarenta pesetas en el quiosco frente a La Vega. Hoy no toca. Los niños se conforman con la piruleta para la angina del médico del Arroyo. Roja y dulce como la sangre de los potros.

Todo esto está ocurriendo desde que cerró Zara.

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