Nos toman el pelo

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Paco Sánchez Múgica

Periodista, licenciado en Comunicación por la Universidad de Sevilla, máster de Urbanismo en el IPE. Antes en Grupo Joly (2004-2012), Desde 2014 soy socio fundador y director de lavozdelsur.es. Miembro de número de la Cátedra de Flamencología; colaboro en Guía Repsol; y coordino la comunicación de la Asociación de Festivales Flamencos. Socio de la Federación Española de Periodistas (FAPE).

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Resulta que la criatura ha solicitado una vivienda (que parece que va con el cargo), pero que está en obras, lo que le ha obligado a ir de hotel en hotel como alma en pena, con un desarraigo enorme.

Según los últimos datos publicados por Cáritas en noviembre de 2016, en España hay unas 40.000 personas que viven en la calle, una cifra a la que hay que sumar los 3,6 millones que viven en una situación de vivienda insegura (sin título legal, con notificación de desahucio o bajo amenaza de violencia) y los 5 millones que residen bajo un techo inadecuado (en estructuras temporales, asentamientos o chabolas, sin acceso a los suministros básicos o en hacinamiento). Mirando estas cifras no es de extrañar que a una estos días le dé dolor de estómago leer en los periódicos que Gregorio Serrano López, director de la Dirección General de Tráfico (DGT), no tiene donde vivir con un sueldo de casi 85.000 euros al año.

Resulta que la criatura ha solicitado una vivienda (que parece que va con el cargo), pero que está en obras, lo que le ha obligado a ir de hotel en hotel como alma en pena, con un desarraigo enorme, fruto de su condición de político errante entregado a su país por encima de todo. Parece que el pobre hombre no tiene suficiente con su sueldo mensual y tiene que pagar este alojamiento con la ayuda que le dan en concepto de dietas, pero “no es fácil encontrar en Madrid un hotel con la dieta que le dan a uno de funcionario”, como sostiene Serrano López, a pesar de no ser funcionario.

Aún no me ha quedado claro si la vivienda era de la Guardia Civil o de la DGT, o de ninguno de ellos o de los dos… lo cierto es que este señor por ser el director de la DGT tiene derecho a una vivienda y no cualquier vivienda, ya que el Ministerio del Interior, con el dinerito que todos nosotros pagamos con nuestros impuestos, está reformando el apartamentito y para ello se van a gastar 50.000 euros. Que no quieren cuatro dormitorios, un aseo y un baño, oíga, que es necesario tener un salón más grande, dos baños en condiciones y tres dormitorios… total, ¿para qué quiere cuatro dormitorios? Eso es un capricho innecesario por completo.

Así que nos encontramos a un pobre hombre que va de hotel en hotel, con 85.000 euros al año de sueldo, con dietas para pagarse las habitaciones de los hoteles y con una vivienda en préstamo gratuita de la que aún no ha podido disfrutar por obras tan necesarias como la ampliación de un salón y la eliminación de un dormitorio.

A una chabola lo mandaba yo y sin sueldo, como mucho con una ayuda de 400 euros al mes para que se enterar de lo que es pasarlo mal. A ningún trabajador normal (y esos somos la mayoría), se nos pone apartamento o vivienda alguna si encontramos trabajo en una ciudad que no es en la que residimos de forma habitual. Si eres de Jerez y la falta de empleo en tu ciudad te hace trasladarte a Madrid o Londres a trabajar, te pagas el piso como puedas, aunque tu nómina no llegue a 1.000 euros, en el mejor de los casos. Y por supuesto olvídate de dietas especiales. ¿Por qué un alto cargo público (subrayo público) tiene que tener este privilegio? Puedo entender que un ministro, el presidente, el jefe de estado… sí lo tenga por seguridad, pero un ¿director general? Y de ¿tráfico? En serio… ¿Pero esto qué es? ¿Nos están tomando el pelo? O sea, le pagamos un dineral al mes, les regalamos un iPad, un móvil, le pagamos el internet de su casa, le pagamos los desplazamientos, las dietas y encima les ponemos una casa gratis.

Y lo peor es que esto no es una práctica aislada. El lunes, en el diario El Mundo, Teresa López Pavón firmaba una información en la que podíamos leer que el Gobierno de Susana Díaz, sí la flamante nueva candidata a secretaria general del PSOE, abona cada mes 56.119,75 euros para pagar los alquileres de las viviendas de hasta 56 de sus altos cargos. Además, la Junta (esa que ha recortado de todo en Sanidad y Educación) no sólo abona el alquiler completo a sus altos cargos, “sino que también les paga los impuestos que tendrían que abonar por las ayudas que reciben en concepto de indemnización mensual por vivienda. Y lo hace desde hace al menos 16 años”. Perpleja e indignada estoy en este momento. ¿Qué un señor de Cádiz que es, por ejemplo, vicepresidente de la Junta, no puede ir y venir todos los días a trabajar a Sevilla o alquilarse con su sueldo un pisito? Para qué, total, si nos sobra el dinero, pero eso no se lo digas a los profesionales de la sanidad o la educación pública, que se quejan de vicio.

Discúlpenme, pero no sé como abordar este tema sin ironía. En su información Teresa Pavón escribe que “el pasado mes de septiembre la Junta de Andalucía reconocía que aún no había abonado las ayudas para el alquiler a familias necesitadas correspondientes a 2015. La "dificultad» en la gestión de estas ayudas correspondientes al pasado año ha venido motivada por el alto número de solicitudes, superando cualquier previsión con más de 29.000 presentadas", como alegó entonces el consejero de Fomento y Vivienda, Felipe López”.

Creo que poco más se puede decir añadir al respecto.

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