Visitantes de una pasada edición de Vinoble, haciendo fotos a unas botellas de vino. FOTO: JUAN CARLOS TORO.
Visitantes de una pasada edición de Vinoble, haciendo fotos a unas botellas de vino. FOTO: JUAN CARLOS TORO.

Pues ya está aquí otro Vinoble. El décimo. El Salón Internacional donde Jerez comparte espacio en el Alcázar con Oporto, Sauternes, Madeira, Tokaj, Marsala, Montilla… Vinoble. Como cada dos años desde 1998, salvo una edición que no se celebró por falta de dinero (distintos malentendidos por medio) y hubo quien pensó que la cita no iba a volver al calendario festivo de los años pares de Jerez. He dicho festivo… pues sí. Vinoble es una fiesta, no de todos los sentidos, aunque casi, si no que se lo pregunten a la pareja que hace cosa de cuatro o cinco ediciones fue cogida (sí, argentinos, sí, esta vez sí es la palabra y hay documento gráfico) dando a la torre del homenaje un significado pleno… En fin, que nos despistamos. Fiesta del gusto, del olfato… Tengo un amigo que hace un par de días planteaba una duda de alcance existencial: Feria o Vinoble (no sé porque le dio por tener que elegir, la verdad, es cierto que hacerse mayor es establecer prioridades, pero no hasta ese punto). Este año, después de la Feria, Vinoble. Ya, ya… la Feria son palabras mayores, es sencillamente universal, pero es que Vinoble, cuando te metes de verdad…

Los expositores, periodistas y compradores que vengan por primera vez al Salón no sabrán muy bien a qué me refiero aunque tengan muy claro desde el momento en que deciden acudir que una experiencia en Jerez no va a ser como una en Frankfurt o en Varsovia. Verán como seguro que durante el primer día del Salón se van haciendo una idea sobre de qué van estas líneas y al segundo tienen muy claro a qué me refiero. Pues sí, Vinoble es una fiesta. La gente se conoce, charla, cambia tarjetas, comparte un vino, sale a comer… y cuando vuelve, hala, a compartir otro vino mientras se cierra un negocio, una reseña en prensa o simplemente se hacen amigos.

Somos muchos en Jerez los que gracias a Vinoble podemos perorar con amigos de otras latitudes de las bondades de la botritis —vamos, que te puedes pudrir con nobleza (ni para eso sobra el estilo)— o decir a las claras que los puttonyos no van justo después del átomo en la composición de la materia o que los ‘vinos del hielo’ no son on the rocks porque aprieta el calor.

Vinoble festivo, Vinoble didáctico, Vinoble sensual. El que pueda que no lo dude…

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