San Martín del Tesorillo, en una imagen de archivo. FOTO: LA CASA AZAHAR.
San Martín del Tesorillo, en una imagen de archivo. FOTO: LA CASA AZAHAR.

Pues San Martín del Tesorillo se ha convertido en municipio tras independizarse de Jimena de la Frontera. ¿Hay que dar la enhorabuena? Venga, no se vaya a enfadar nadie. Si en lo más profundo de la crisis económica una de las recetas que se propusieron para ahorrar en gasto público era eliminar municipios –ocurrió en Grecia, en absoluto en España— está claro que la crisis se da por cerrada en Andalucía, que cuenta desde el martes con ocho municipios más.

El éxito de San Martín del Tesorillo a buen seguro que hará que algunas pedanías de Jerez (técnicamente entidades locales autónomas, ELAs) se vengan arriba y redoblen esfuerzos para conseguir el mismo objetivo, sobre todo La Barca de la Florida (que ya lo intentó en la década anterior y vio cómo la Junta de Andalucía echaba para atrás su iniciativa) y Torrecera, las más hiperventiladas. Además, seguro que algunas barriadas rurales –Gibalbín y Cuartillos, seguro, El Portal, tal vez— también insisten en dar el salto y convertirse en ELA. 

Hablar de estos temas es más difícil de lo que parece, porque afloran los sentimientos; los localismos no dejan de ser pequeños nacionalismos… cuando la ‘independencia’ a este nivel debería ser un tema más de efectividad en la prestación y recepción de servicios municipales que otra cosa.

Además, desde el lado ‘grande’, a veces no se enfoca adecuadamente el tema. Este cronista recuerda, por ejemplo, hace años una discusión con un superior en Diario de Jerez a cuenta de una información suya –del cronista— sobre Guadalcacín en la que se refería a este pueblo como lo que es, un pueblo. El superior negaba la mayor y decía que Guadalcacín era una pedanía o una ELA o como se lo quiera llamar, pero no un pueblo, cuando la información en absoluto versaba sobre la condición jurídica de la localidad o sus aspiraciones. Y el cronista, nada, erre que erre en que Guadalcacín puede que no sea un municipio, que no lo era ni lo es, pero 4 mil y pico (por entonces) personas que viven juntas y comparten vecindario son un pueblo, qué si no… 

Y es que vaya abuso de ELA y demás palabras-mamarracho entre los políticos y los periodistas.

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