Nuevo periodismo en Vinoble

El cronista queda en la puerta de Vinoble con un viejo compañero que trabaja para otro medio. La idea es dar una vuelta por el salón sin más: ni catas oficiales ni nada

Una cata de jerez, en la pasada edición de Vinoble. FOTO: MANU GARCÍA
Una cata de jerez, en la pasada edición de Vinoble. FOTO: MANU GARCÍA

El cronista queda en la puerta de Vinoble con un viejo compañero —y amigo— que trabaja para otro medio. La idea es dar una vuelta por el salón sin más: ni catas oficiales ni nada. En realidad se trata de dos viejos amigos que llevan un buen rato hablando de la reciente edición en España de La fabulosa taberna de McSorley, de Joseph Mitchell —el mítico redactor del New Yorker que estuvo 30 años sin publicar sin que nadie le dijera nada: todo un sueño—, de la reedición de El puente, de Gay Talese, y de la reciente muerte de Tom Wolfe. Dos amigos periodistas, en definitiva, hablando de eso que se dio en llamar nuevo periodismo en Estados Unidos a punto de entrar en el Alcázar.

En realidad, ese no es el único tema de conversación. Un amigo del ex compañero del cronista —vamos a llamarlo Señor P— ha creado uno de esos foros de WhatsApp en el que pide a los que ha incluido que le respondan cuales son los diez discos de su vida, no las diez canciones, ni siquiera cuales consideran que son los diez mejores discos (álbumes) que han escuchado, sino los de su vida, una pregunta que va más al corazón que a la cabeza…

-Creo que hoy voy a hacer una crónica así, a lo nuevo periodismo —afirma el Señor P— que inmediatamente dice que el único disco que seguro que va a meter en la lista es Blonde on blonde, de Bob Dylan… Y lo dice poco antes de que una azafata pase el lector por la acreditación que da acceso al Alcázar…

-No sé, ya sabes que a mí Dylan me toca un poco las narices —dice el cronista—. Antes metería uno de Neil Young, Harvest’ probablemente o… Vamos a tomar unos vinos de Mosela…

Llegan al expositor, consiguen los vinos alemanes y hacen un par de comentarios elogiosos.

-Los Who —dice el cronista— mientras se toma un segundo buchito del vino.

-Ah,claro, los Who —responde el Señor P, no muy convencido, pese a haber tenido un pasado más o menos mod—.

- Quadrophenia… o Who’s Next…

-Who’s Next. Seguro. En mi caso Who’s Next

-Bueno, está bien… ¿Nos puede poner otros dos vinos alemanes? Sí, de hielo. The Clash. Sandinista –dice el cronista, a punto de pedirle el disco al joven que atiende gentilmente el expositor—. Bueno espera…

-London Calling

-Sí, ese. En realidad quería decir ese. Ese es el mejor. Gracias. Estos vinos están muy buenos…

-Bueno, ahora hay mucha gente en plan reivindicación del Sandinista, así que no me hubiera extrañado que tú también…

-No, no, que me he liado. Mis favoritos son el primero, muy punki, y London Calling, sin duda. Joder cómo son los ingleses, mira que meter la canción de himno de la olimpiada de Londres. Es que les cabe ‘too’… Bueno, vamos a beber unos puttonyos…

Cambio de expositor y más debate. El cronista dice que no acaba de entender la cuestión en realidad. Que qué se entiende por discos de la vida… Si al final la pregunta no es ‘Dime tus diez discos favoritos’, se refiere a los discos que en algún momento concreto más te han gustado, independientemente de que haga mil años que no escuchas alguno ni tengas intención de hacerlo…

-Mira Aqualung —dice el cronista—. Cuando tenía 15 o 16 años era uno de mis favoritos… Seguro que hace más de 30 años que no escucho a Jethro Tull en mi casa, aunque a veces los ponen en La Ventana, ahí, en la calle San Pablo. Bueno, esta uva firmint seguro que tiene correspondencia en España —dice al joven que atiende el stand con vinos de Tokaj—. Yo he tenido muchos discos de momentos, me parece. Porcupine, de Echo and The Bunnymen; War, de U2…

-Sí, pero esos discos no son de una vida. Está bueno este vino…

-Puede llegar a ser empalagoso…

-El vino…

-Hombre, no van a ser los discos…

-Ja, ja. Vamos a por un amontillado seco seco.

-Espera. Horses –dice el Señor P, mientras se detiene en medio del deteriorado albero del Alcázar—.

-Vale, Patti Smith. Sí ese disco es muy bueno, pero no ha sido un disco de mi vida. ¿Oye y Beatles, Rollings o Kinks?

-El Blanco de los Beatles seguro —dice el Señor P—. Este amontillado raja, eh...

-Sí raja, sí. La leche. Vamos a suavizar esto con unas manzanillas. Bowie. Ziggie Stardust

-Sin duda…

-Joder, pues ya llevas cinco, no está mal. Los de los Who, Beatles, Clash, Patti Smith y Bowie… ¿Ramones, Sex Pistols, algo español?

-¿Algo español?

-A ver no es que esté entre mis diez discos favoritos, pero Échate un cantecito me gustó mucho y lo ponía a menudo, que al final es lo que se pregunta…

-Kiko Veneno… Nah, ya sabes cómo son todos estos, sus gustos: anglosajones. Algo de Iggy Pop sí. Esta buena esta manzanilla. ¿Cómo se llama? Ah, Las Botas

-Sí está bien, sí, muy buena. ¿Y los Jam? —dice el cronista, mientras mueve la cabeza arriba y abajo un par de veces— confirmando que el vino está muy bueno…

-Nah. He visto gente que mete a los Doors…

-Joder… ¿Y la Creadence?

-Nah… Además hay que meter uno siempre para epatar, ya sabes.

-Kiko Veneno. Esos anglosajones…

-Ja, ja, ja… ¡Pide otras dos manzanillas!

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