Rodríguez Carrión, en una imagen de Mari Paz Cañero.
Rodríguez Carrión, en una imagen de Mari Paz Cañero.

A ver cómo te lo digo: no tocaba. 62 años (otra vez dos puntos, allá van): muy joven, tío, muy joven. Te conocí hará unos treinta años, que se dice pronto. Para la mayoría de los periodistas eras Carrión, a veces El Carrión e incluso ‘Carry On’, a lo inglés, que sonaba estupendo; para muchos de los políticos con los que compartiste responsabilidades en el Ayuntamiento de Jerez el nombre se quedaba frecuentemente en Pepecarrión –adiós al Rodríguez, algo muy normal entre la gente que tiene un primer apellido corriente y un segundo más llamativo-, mientras que para Pedro Pacheco, alcalde o no, eras el Doctor Carrión, pronunciado casi siempre con un punto de guasa que nunca supe a qué se debía, pero que más allá de tus estudios te daba un aire así como de personaje de película de serie B, Doctor Carrión, asunto sobre el que ahora, con tu repentina muerte, nunca podré obtener las dos fuentes que se necesitan –cuando el periodismo era más o menos periodismo- para publicar una noticia, aunque espero hablar del particular con Pacheco cuando me lo cruce.

A ver… nunca fuiste lo que se dice un crack en política, pero eso tú lo sabías mejor que nadie. González Fustegueras, Toñi Asencio, Rosa Bautista, Antonio Reyes… cracks reales, cracks ficticios… a estas alturas da igual; la nómina de cracks en el andalucismo de Jerez, unos entrando y otros saliendo, esa nómina, ya digo, estaba ocupada. Tú eras alguien al que le gustaba –o al menos no le importaba- gestionar y ahora, a los políticos, lo de gestionar les interesa más bien poco, tirando a nada. ¿A quién le va a interesar las cosas de sus vecinos pudiendo hablar de Trumph, de Bolsonaro o de cualquier otro ‘fasista’ de los millones que hay por el mundo? Pero eso ya lo sabías, lo de la escasa dedicación de los políticos actuales a las cosas de su pueblo, e incluso no tenías problema en decirlo de vez en cuando en tu columnita de Diario de Jerez, eso sí, sin andar por ahí enmendando la plana.

A ver. ¿Sabes lo mejor que puedo decir de ti como político? Que antes de que se empezara a oír lo de transversal, ahora tan en boga y que al final casi siempre es hablar por hablar, tú ya lo eras: si quieres se lo preguntamos a Villar, Arias, Cabeza, Blanca, Casto, Fuentes… en este caso de derecha a izquierda, al contrario que en las alineaciones de fútbol… lo cierto es que te llevabas bien con todo el mundo porque pensabas que aunque mandabas tú, había que hablar con todos. Ya ves qué cosa más rara.

Estuviste en la política jerezana como trece o catorce años y aun así lo dejaste a los 42 ó 43, allá por el 2000, después de desempeñarte en varias delegaciones municipales, incluido el Instituto de Promoción de la Ciudad (o como se llamara entonces… vulgo, Moncloíta). De verdad que ahora, cuando este cronista se acerca a los 55, solo puede decirte dos cosas, Pepe: puede que el bigote dé respeto, es posible, pero seguro que lo que da es edad. ¡Pero si cuando dejaste la política eras un chavea! (palabra que usabas a menudo, por cierto).

Nunca hablé contigo cuando te fuiste de la política. De los motivos, me refiero. Pero sí hablé de ello con Pacheco (ya ves, otra vez me sigo quedando al 50% en lo de las fuentes necesarias para publicar una noticia). Pacheco me dijo que ibas a “coger” lo de Relaciones Laborales, que lo veías como una buena oportunidad personal y profesional más allá de la política, que si el futuro… No sé si te lo dijo en su día Pacheco, pero gracia, lo que se dice gracia, no le hizo, y creo que durante un tiempo fuiste Doctor Carrión con más cursiva que nunca. Seguro que Pacheco pensaba que podías dar más en política, y a su lado, por supuesto. ¿Te lo dijo? ¿Sí? ¿No? ¿Siquiera te lo insinuó? ¿Fue ese el motivo de vuestro distanciamiento? Al final, los tiempos siempre son convulsos, Pepe, qué te voy a decir y qué importa ya a estas alturas…

El caso es que la vida -…ah, la vida- hizo que Pacheco y tú volvierais a acercaros. Estamos hablando de veinte años. Las amistades que perduran son así. Por lo que a este cronista se refiere, la última vez que te vi fue hace unas semanas, paseando en la Avenida, tras el desconfinamiento. Puede que hubiera otra u otras veces entre medias, pero recuerdo que la anterior fue en tu mini regreso a la vida pública, en una de las concentraciones que junto a otras personalidades alentaste para solicitar que precisamente Pacheco recibiera trato de recluso normal: ya ves qué poca cosa en la causa general de la Humanidad y qué importante en la de las personas cuando tienen nombre y apellidos.

Nombre y apellidos: José Rodríguez Carrión. Pepecarrión. Carrión. Doctor Carrión.

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