La plaza Plateros, con veladores, en una imagen reciente. FOTO: MANU GARCÍA.
La plaza Plateros, con veladores, en una imagen reciente. FOTO: MANU GARCÍA.

El Ayuntamiento de Jerez ha abierto una guerra contra los veladores. Vale, guerra suena un poco así... pero se puede utilizar perfectamente campaña. Campaña contra. De hecho, desde Urbanismo ya se nos ha avisado de que después de los tres bares sobre los que acaba de caer todo el peso de la ley –vale, de la ordenanza municipal— por presuntos excesos en la disposición y uso de la terraza, vendrán otros, y que de hecho está todo listo para que así sea. Campaña en toda regla. Campaña con todas las letras. Campaña de tomo y lomo, a la espera de: “y los próximos tres ‘agraciados’ con sanción son…”.

Con su actuación, el Ayuntamiento viene a desmentir —primero con hechos, luego con palabras… sí, es un poco al revés de lo que suele ser normal— a los que pensaban que poco o nada se estaba haciendo ante tan evidente dislate —el de los veladores—, sobre todo en el centro y en otras zonas de salir, caso de Hipercor y su ‘paseo marítimo’. Pero la cuestión, de nuevo, vuelve a ser por qué no se actúa y punto, es decir, por qué se tiene que hacer una especie de empaquetado para que quede claro que el Ayuntamiento inicia una campaña contra determinadas prácticas de los bares y restaurantes cuando las mismas, de ser punibles, deberían ser sancionadas sobre la marcha y una a una, sin más, en consonancia con lo que debe ser el funcionamiento normal –y tirando aburrido, por qué no— de una Administración pública.

Pero no. En vez de ir expediente a expediente, se hace un paquete y se vende. Si los bancos y cajas —las pocas que quedan— hacen paquetes con los créditos, incluidas las hipotecas, que dan a sus clientes y se los venden a otros bancos —y cajas—, el Ayuntamiento hace los mismo con las actas que levanta a los bares y restaurantes por posibles infracciones en sus terrazas: hace un paquete y se lo vende a los medios de comunicación, para que estos a su vez se lo vendan a los ciudadanos, incluidos lectores como usted. ¿Y por qué? Pues porque después de meses en los que los ciudadanos tenían la sensación de que no se estaba haciendo nada, de que, sin entrar siquiera en el tema de los horarios, el espacio público estaba siendo descaradamente invadido, ahora se pretende inocular en el ciudadano la sensación de que sí se estaba actuando y qué mejor prueba de ello es la propia campaña, que además, llegado el caso, por supuesto siempre podrá ser negada como tal…

Es curioso que todo esto ocurra después de la Navidad, que junto a la Semana Santa y las noches de verano se ha convertido en el momento álgido de la restauración en Jerez. Así que todo el mundo contento: los ciudadanos que ven que se pone coto a determinadas prácticas; los restauradores, a los que no se ha llamado al orden en época de ‘vacas gordas’ y el Ayuntamiento porque tiene su campaña…

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