Una palmera caída en la plaza del Progreso, en una imagen de archivo.
Una palmera caída en la plaza del Progreso, en una imagen de archivo.

Yo estoy a favor, eh, quiero que conste desde el primer momento… así, a modo casi de testamento o de carta de suicida, desde antes de que el ávido lector o la conspicua lectora, meta mano al artículo que viene a continuación. Yo, a favor, de ahí no me va a bajar nadie. Habrá, claro, sus matices, pero que en nada vendrán a refutar una opinión firmemente asentada. Ya saben –y si no se lo digo- que soy prácticamente un anacoreta en lo que a redes sociales se refiere, pero aun así me ha llegado que ha habido cierto cachondeíto que aquí no ha lugar…

Pero hay que insistir. Este cronista, a favor. Ah, disculpen, que ya han dejado un párrafo atrás y todavía no saben de qué estamos hablando… aunque en realidad la ávida lectora, el conspicuo lector, ya lo saben. No les ha hecho falta adivinarlo (bueno, y si alguien se ha despistado, ahí tenía el titular, que es más largo y explícito que el lema que hay en el frontispicio de todos los edificios públicos de la Republique). Ya digo que desde que salió en prensa lleva siendo objeto de debate en redes sociales, eso sí, con sus consustanciales argumentos espurios, tendenciosos, desenfocados… y sus faltas de ortografía, todo hay que decirlo.

Hablamos, claro, de la propuesta que Adelante Andalucía quiere llevar al próximo pleno del Ayuntamiento de Jerez para que la plaza del Progreso, una placita en pleno centro, pase a llamarse –esperen, que lo copio exactamente para no equivocarme- Plaza de la Diversidad Afectivo-Sexual y de Género, propuesta de la que estoy a favor, completamente a favor, ya digo. Este grupo municipal fundamenta su propuesta en que “se echa en falta perpetuar la visibilidad y reivindicación del orgullo durante todo el año” más allá de los actos habituales, dice el concejal Ángel Cardiel, por lo que considera necesario promover nomenclatura en ese sentido en espacios públicos de la ciudad. Yo lo único que veo aquí objeto de debate son dos cuestiones. Una: a este cronista, personalmente, le gusta mucho el nombre de plaza del Progreso.

En unos tiempos en que las palabras se han vaciado de contenido, tener una plaza dedicada al progreso, así, a pelo, con un punto decimonónico, me parece estupendo. En Jerez hay decenas de plazas y calles que bien podrían ser objeto de un cambio en su nomenclátor, sobre todo esa plaga de nombres de santos y santas (hay que usar el lenguaje inclusivo) que la ciudad sufrió hará cosa de veinte años, que no hubo callejón, costanilla, revuelta o hijuela que se librara de encomendarse al o la titular de la hermandad más cercana (y con todos los avíos, con todos los ‘santísimos’, ‘sacramentales’ y ‘mayores aflicciones’ que hiciera falta).

Y luego debo decir –este es el dos- que me parece un poquito largo, la verdad. “Plaza de la Diversidad Afectivo-Sexual y de Género”… no sé si es operativo. Entiendo que Cardiel ha madurado durante semanas e incluso meses este asunto, que ha sido debidamente asesorado por un equipo multidisciplinar y si se tiene que llamar así la plaza o calle es porque se tiene que llamar exactamente así, pero el concejal demuestra no conocer a sus conciudadanos, capaces de rebautizar a una avenida “del Colesterol” por ahorrarse “para bajar el…” o incluso “contra el…”. Nada, directamente Colesterol, que ahora que lo pienso esa avenida se llama Juan Carlos I… que es kilométrica, por cierto, y en la que se podría ir desgranando el nombre que propone Adelante Andalucía por todas esas rotondas, a ver si alguien se atreve, que eso sí sería ‘caza mayor’, ja, ja, ja…

Dejémoslo y volvamos al asunto que nos interesa. Imposible, ya digo, pensar que en el día a día de los jerezanos -del género autodeterminado que sean- las palabras ‘diversidad’, ‘afectivo’, ‘sexual’ y ‘género’ van a ir al copo en su uso, como mucho habría que pensar en permutaciones de dos en dos o directamente en una sola palabra. Ahí van varios ejemplos: “estoy con la niña en el parquecito de la plaza Afectivo Sexual” –que suena muy bien-, “estoy tomando un vino con los amigos en la plaza de la Diversidad”, que también, o “a ver si hoy aparco en la plaza del Género”, que vale. No están mal estos casos pero, por cierto, no me quiero poner en la piel del propietario precisamente del aparcamiento, que seguramente ante la disyuntiva y si puede elegir, seguramente optará por mantener Progreso, pero solo por la brevedad del nombre, eh…

Por cierto, llegados a este punto, no sé si se ha preguntado a los vecinos de la plaza (que insisto, para el cambio de nombre habría muchas candidatas). En otras ciudades se han montado buenos pifostios al respecto, así que no estaría de más hacerlo. No sé si fue en Madrid o en uno de sus pueblos donde se lio una buena por dedicar una rotonda o similar a Margaret Tatcher, e incluso, yéndonos al otro lado, me suena que hubo algo parecido con Pasionaria, qué cosas…

Pero a favor de que haya una Plaza de la Diversidad Afectivo-Sexual y de Género. Así, si se piensa en el nombre de la plaza, se piensa en su contenido. Yo mismo, empecé copiando el nombre exacto para no meter la pata y ya digo de corrido las cuatro palabras que dan título a este artículo…

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