La alcaldesa, en la visita a las obras de Cerrón junto a los parlamentarios Fernández y Maese, y el delegado de Urbanismo José Antonio Díaz.
La alcaldesa, en la visita a las obras de Cerrón junto a los parlamentarios Fernández y Maese, y el delegado de Urbanismo José Antonio Díaz.

“El lenguaje escrito pudo haberse concebido como un medio modesto para describir la realidad, pero gradualmente se convirtió en un medio poderoso para remodelarla”… Bien, yo no sé si José Antonio Díaz lee a Yuval Harari, autor de estas palabras —no tiene pinta, la verdad—, pero está claro que el célebre historiador israelí, sin haber tenido el gusto personal –cabe suponer—, conoce bastante bien al concejal de Urbanismo de Jerez, al menos en lo que se refiere a su particular faceta de interpretar las resoluciones judiciales. Vean si no, lo que hay más adelante, sin salirnos de Homo Deus, el libro de donde hemos extraído estas citas (que tampoco es especialmente rarito… Harari vende millones de libros, sobre todos desde que un tal Obama y un tal Gates ‘bendijeran’ a este autor): “Cuando los informes oficiales chocan con la realidad objetiva, a menudo la realidad es la que tiene que ceder el paso”. Pues así es, así parece ser. Y vamos a entrar en materia. Interpretar, como ha hecho Díaz, que el auto judicial sobre las obras del eje Corredera-Esteve-Santa María-Cerrón le da la razón al  Ayuntamiento es tener una visión, como mínimo, personalísima de lo que hay, cuando en realidad dicho escrito no tumba, ni de lejos, la paralización de dichas obras ordenada por la Junta de Andalucía (por la preservación del empedrado) y, en definitiva, no atiende las medidas cautelares solicitadas por el Ayuntamiento de Jerez, el Ayuntamiento de Díaz.

Aunque ambos, Díaz y este cronista, vivamos en una comunidad relativamente pequeña como es Jerez, y me consta que tenemos, digamos, conocidos en común, me pasa, como doy por hecho que a Harari, que no tengo el gusto personal y no conozco a este edil más allá de los pensamientos, opiniones e incluso bravatas que emite periódicamente y que se ven obligados a recoger los abnegados periodistas –que ahora hablaremos de ellos—, pero me da que es un hecho que todos tenemos amistades con ese patrón, lo que podríamos llamar ‘un Díaz en nuestra vida’. Por resumir: el que tiene siempre la última palabra, el que dice ésta y la contraria sin inmutarse en exceso, y al que, en definitiva, le da igual disparar (si es) con pólvora del rey. En realidad, si lo pienso bien, creo que más de uno de mis amigos puede pensar que yo también soy un poco (o mucho) Díaz, o Díaz un poco (o mucho) Piedras, atendiendo en esto caso solo a criterios de edad…

Pero por favor, no nos dispersemos… con la habitual retórica, el juez lo que ha venido a decir es que, hombre, estas cosas se hablan primero y que antes de tocar su empedrado el Ayuntamiento debería haber llegado a un acuerdo con la Junta. Antes. Eso es lo que pone. ¿Que, efectivamente, el señor Díaz quería cerrar un acuerdo? No me cabe duda, lo que pasa es que parece que Díaz interpreta que llegar a acuerdos significa que le den la razón y, volviendo a Harari y a la resolución judicial, pretende que la “realidad objetiva” [el auto judicial] ceda el paso a sus “informes oficiales”, a su postura, que es la que mantiene el Ayuntamiento de Jerez. Tal cual.

Pues tiene aquí un problema serio Mamen Sánchez porque es a la alcaldesa a la que le salpica todo este asunto de cara a la ciudadanía (a Díaz también, claro, pero parafraseando aquella película española, todos somos contingentes, pero va a ser que solo Mamen es necesaria). A ver cómo explica que lo que hay ahora sobre la mesa es un largo pleito, no otra cosa… a ver cómo le dice a comerciantes y vecinos que puede que pasen años –como lo oyen— antes de que haya una decisión judicial si Ayuntamiento de Jerez y Junta de Andalucía siguen en sus trece. ¿Las calles Cerrón y Santa María, por poner un ejemplo, van a seguir, con esos pegotes, ‘per secula seculorum’ rindiendo un sentido homenaje a Beirut, da igual el de la guerra que el de la explosión? Es insostenible, sencillamente. No piense la alcaldesa ni por un momento que puede tener un cuele entre los ciudadanos un mensaje tipo “es que la Junta…” o similar. Da igual quien lleve la razón –en realidad no la lleva nadie, unos por ‘sobrados’ (los de Jerez), otros por politiqueo (los de la Junta)—, para el ciudadano esta ‘trágala’ es del gobierno municipal de Jerez con Mamen Sánchez a la cabeza. Pero bueno, pese a todo me da que habrá acuerdo entre las partes en un plazo relativamente corto, seguro, no teman vecinos y comerciantes. De verdad que lo espero e incluso tengo información fehaciente al respecto para decirlo.

Vale… en este espacio veníamos avisando desde hace tiempo que Mamen, tras un primer mandato diríamos aseado, en buena medida precisamente por haber sabido sortear los problemas, le está cogiendo ahora en el segundo el gustillo a meterse en charcos, charcos sobre temas que además, si se mira detenidamente, son más accesorios que de calado. Permítanme que me dirija otra vez a una de mis últimas lecturas. Dice Andrés Trapiello en su reciente Madrid que “los cambios [urbanísticos] se hacen, claro, al gusto de cada alcalde y a cargo del presupuesto. Los alcaldes acaban creyendo que la ciudad es como su propia casa”. Aunque habla de Madrid, no podía venir más al pelo, porque parece una regla municipal universal. Probablemente Mamen crea que ha llegado el momento de hacer algo por lo que ser recordada en Jerez, en su ciudad… el momento de salir de la zona de confort que le garantizó el ‘tono bajo’ de su anterior mandato, que se vean cosas, que se ‘vea’ gestión, pero al parecer, con los adoquines —y con Díaz— ha dado en un tema que al final se envenena...

Ah, hemos citado más arriba a los pobres periodistas… No podemos cerrar este artículo sin hacer mención a la web aparentemente antibulos y anti fakes que quiere abrir el Ayuntamiento de Jerez. Mira, Mamen, y esto te lo voy a decir directamente: está claro que te has comprado unas katiuskas de primera. O eso piensas. Venga charcos. No deberías hacer caso a lo primero que te dice un dependiente en potencia, aunque sea tu concejal o tu concejala… un charco, vale; dos, bueno… pero nunca sabes cómo va a ser el próximo, nunca sabes cuál es el que te va a calar. Y al final uno te va a calar. Llevas meses que venga a meterte en charcos. Ya sé que el rollo éste antibulos no se trata de ir a por la prensa, digamos, normal, sea en papel, radio, televisión o medios digitales, sé que se trata más bien de redes sociales… pero como que no mola. Ni así. Esto no está bien planteado. No se ha sabido explicar algo que luego se quiere controlar. Y así… Te voy a decir una cosa a ti y a gente muy cercana a ti que, precisamente, sois bastante activos en redes sociales: la información en redes sociales, de entrada, es una mierdecita. Cada uno es muy libre, claro, pero solo un necio –incluso una necia— pretendería informarse realmente en redes sociales. Así de claro.

Nos vamos yendo y lo hacemos con una última cita en relación con este tema: “Para que los periódicos sean interesantes no se les debe poner trabas”. ¿Quién dice esto, alguien actual? Qué va, es Federico II El Grande de Prusia. Y lo dice en el siglo XVIII. Para que veas que ni me he molestado en citar a nadie de hoy por hoy…

Ah… tal vez Díaz sea el hombre para estar al frente de la web antibulos. O no. Total, un despropósito –pequeño, eso sí— más o menos…

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