La bola de la plaza Belén, encendida por Navidad. FOTO: MANU GARCÍA
La bola de la plaza Belén, encendida por Navidad. FOTO: MANU GARCÍA

El Ayuntamiento de Jerez trabaja en un nuevo plan para el centro, un plan integral, incluso. Hacer planes para el centro de Jerez es igual que ese viejo chiste sobre el tabaco, el de “dejar de fumar es fácil, yo lo he hecho muchas veces”. Pues exactamente eso. ¿Cuántos planes ha habido para el centro de Jerez? En realidad este cronista, honestamente, no puede decir que ha perdido la cuenta por la sencilla razón de que nunca la ha llevado —su vida no es tan aburrida—, pero han sido varios, tanto integrales como parciales, unos estrictamente urbanísticos y otros multidisciplinares… y todos han tenido el mismo resultado: ninguno. Es cierto que se han reformado edificios y espacios de utilidad y uso público, pero al final no ha habido nada que haya conseguido sacar al centro histórico del letargo en el que lleva varios decenios sumido, nada que se haya acercado a esa palabra tan del gusto de los políticos y los periodistas: dinamizar.

Pero en realidad hoy no queríamos hablar del centro y sus planes de rehabilitación. En vez de dispersarnos en el segundo o tercer párrafo hemos preferido hacerlo ya en el primero (una innovación técnica que seguramente no resulte del gusto de todos, hay que aceptarlo), pero como queríamos hablar de la plaza Belén y todo lo que rodea a este céntrico enclave en cuanto a actualidad, nos ha parecido oportuno empezar por ahí en vez de poner más adelante el inevitable “por cierto” y contar lo del plan integral que va dando pasos internos en el Ayuntamiento. Así, el lector avezado o la lectora ensoñadora –o viceversa- tendrá casi dos artículos por el precio y espacio de uno. Aquí lo que interesa realmente es hablar de la tremenda decepción que para todos los jerezanos y los ciudadanos llegados de todos los puntos de la geografía española (e incluso portuguesa) años anteriores supondrá la decisión del Ayuntamiento de Jerez de no contar este año con la bola gigante de la plaza Belén. Como si no fuera suficientemente duro lo que estamos viviendo debido a la pandemia y las Navidades que se nos avecinan como para que ahora el Ayuntamiento tome esta decisión a fin de evitar, precisamente eso, las multitudes que un diciembre (y enero) tras otro van a rendirle pleitesía a la bola como nuevo oráculo o becerro de oro, a elegir.

No, queridos amigos y amigas, no. Se podía haber puesto aforo, tiempo máximo de estancia, entrada y salida por sitios distintos… no sé, cualquier cosa antes de dejar la plaza Belén en Navidad como si se tratara de días normales, eso sí, con su niña ‘empoderá’ (¿y si se rescata la idea que salgan rayos láser de los ojos de la estatua o, mejor aún, que cante villancicos?), su arboleda, su arroyo y su auditorio, que da gloria verla, la verdad. Habrá que ver qué decisiones en materia de bolas toma Vigo, sin duda junto a NYC el gran rival al que se enfrenta Jerez año tras año cuando llegan las Navidades. Independientemente de las bolas gigantes, este año la batalla parece que va a estar en las cabalgatas. Por lo pronto, su archialcalde, Abel Caballero, ya ha anunciado que tienen previsto que la cabalgata viguesa, en lugar de dinámica sea estática, así que serán los padres y niños los que se muevan –guardando cola y distancia- para ver el cortejo, más ‘parada’ que nunca, vaya. Yo aquí, que quieren que les diga, no sé cómo saldrá pero me parece más original la idea que tiene el gobierno municipal jerezano de ‘desdoblar’ a los Reyes Magos. Varios reyes en distintos sitios a la vez, que el don de la ubicuidad no va a ser privativo de la monja aquella que estaba a la vez en su convento en España y evangelizando –supongo- en México, por entonces Nueva España. El problema es que seguro que habrá niños que pidan –bueno, los niños de ahora no piden, exigen- ver todos los Reyes Magos y se pongan a establecer sus propios ‘top’ sobre qué Baltasar –suele ser Baltasar- les gusta más.

Ya digo que creo que la idea puede funcionar. No obstante, los munícipes de Jerez debe prestar también atención a la iniciativa de Guadalcacín, que ha pensado en que sean los propios Reyes Magos los que vayan al domicilio de los infantes, no sé si previo registro, una iniciativa que suena así como un poco ‘delivery’ pero que puede estar bien también. Sería curioso ver a una localidad jerezana plantando cara al mismísimo Jerez en asuntos navideños, desde luego…

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