La alcaldesa, en La Encarnación, con responsables de González Byass, en días pasados.
La alcaldesa, en La Encarnación, con responsables de González Byass, en días pasados.

Hay veces en que se dan las conjunciones astrales. Eso es. Eso va a ser. Miren: por ejemplo González Byass construye un hotel en su recinto y va el Ayuntamiento de Jerez e inmediatamente le peatonaliza la plaza de enfrente. Las cosas, a veces, simplemente encajan. Casualidades. ¿Que las obras del hotel se han demorado mucho? Casualidad: más casualidad si cabe. ¿Que el plan municipal para la reforma de la zona del Arroyo (en sentido amplio, ya que incluye precisamente la peatonalización de la Encarnación, que así se llama la plaza del lateral de la Catedral a la que nos referimos y a la que cada vez más gente en Jerez, por cierto, se refiere como la de Juan Pablo II por la estatua) lleva también meses y meses que si sí que si no? Pues por eso, el plan ha tenido su proceso de maduración, ha pasado también su confinamiento, y precisamente ahora es ya que sí: a la vista está que nada tenía que ver con los plazos iniciales de terminación de obra del hotel…

Pues debe andarse el gobierno municipal con tiento con la reforma del Arroyo. No por la reforma de la Encarnación, ya que al fin y al cabo, hablando ya en serio, estaba prevista y no tiene discusión que se pretenda sacar el mayor número posible de coches de este espacio y de otros colindantes con la Catedral aunque moleste a algunos vecinos de la zona sin plaza de aparcamiento, sino porque esas obras pueden desencadenar fuerzas realmente importantes desde un punto de vista político, nada que ver con la simple anécdota-casualidad con la que se ha abierto estas líneas.

El gobierno municipal está (o al menos debería sentirse) doblemente apercibido en todo lo que se refiere a la reforma, que básicamente consiste en la peatonalización parcial del Arroyo y zonas aledañas. En primer lugar por el SAS, que estudiaría qué hacer con el servicio de urgencias que mantiene en el centro de salud de San Dionisio, que podría trasladar a San Telmo aduciendo motivos de accesibilidad (eso sin entrar siquiera en defender la modernidad y el espacio de dichas instalaciones de la zona sur), tal y como publicó de primera mano este cronista hace ya algunos meses. Es que llovería sobre mojado por lo que a servicios públicos se refiere, tras la marcha de la Policía Nacional del Palacio de los Condes de Puerto Hermoso (antigua comisaría) y a la espera de soluciones de uso para dicho edificio antes de que comience el habitual ‘desfile’ de puertas, ventanas, lámparas, molduras, etc. No se trata solo de la pérdida de servicios importantes –a la vista está- que también, claro, sino de la pérdida de infraestructuras que dinamizan, como les gusta decir a los políticos, una zona económicamente deprimida y que va a peor: pregunten a los bares próximos a la antigua comisaría, sin ir más lejos, los cafés que ponían a funcionarios y visitantes y los que ponen ahora, pregunten, a ver qué les dicen…

Los propios vecinos (y comerciantes, a los que ya hemos mencionado de pasada) serán los segundos ´fedatarios’ de lo que se haga y cómo se haga. Algunos Marca ACME atrás esbozábamos la teoría de que Mamen Sánchez había tenido un importante acierto en su anterior mandato: no cometer ningún error grave. Pues a ver qué pasa con este ciclo de obras en el centro porque la nota de lo que está ocurriendo con la remodelación de Corredera-Esteve es terriblemente mala para el gobierno municipal, igual que la eternización de Vargas-Pozuelo-Latorre, otro ‘Escorial’ que, además, a la vista de lo resultados ya visibles en Latorre desde hace semanas, no causa precisamente ningún ooooh de admiración entre el vecindario y visitantes… Eso por no hablar del espacio de baile para mayores de la Alameda del Banco (General Primo de Rivera: ¡firmes!), que lo voy a dejar en un “ya me dirán” y que a mucha gente habitual del centro le ha sonado a un “pues toma, dos tazas” por parte de su Ayuntamiento.

Otra obra eterna y/o la confirmación de la marcha de algún otro servicio relevante –por cierto, no hemos hablado de la extensión de la UNED, tema en el que ciertamente al Ayuntamiento no se le puede achacar nada, al contrario- hará que el vecindario (y comercio) del centro se pregunte cada vez más qué pecado ha cometido, canjeable por un “qué leches estoy haciendo aquí”…

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