Mamen Sánchez, Santiago Galván y Laura Álvarez | Los 40 años del Circuito de Jerez necesitan una memoria completa

Tribuna libre de la exalcaldesa, Mamen Sánchez, y los exdelegados en los dos pasados mandatos Santiago Galván y Laura Álvarez | El circuito no es patrimonio de ningún gobierno. No pertenece a unas siglas ni a una etapa concreta. Es un espacio de todos los jerezanos y jerezanas

Mamen Sánchez, y los exdelegados Santiago Galván y Laura Álvarez, en el Circuito de Jerez.

El 40.º aniversario del Circuito de Jerez-Ángel Nieto debería ser, ante todo, un motivo de orgullo colectivo. Cuatro décadas de historia que han situado a nuestra ciudad en el mapa internacional del motor y que forman parte del patrimonio emocional de varias generaciones de jerezanos y jerezanas. Pero cualquier celebración que aspire a ser justa necesita algo esencial: una memoria completa.                                                  

En los actos de conmemoración que recientemente ha hecho el actual gobierno municipal, se han dejado fuera años de gestión y de logros que también forman parte de esta historia reciente. Quienes fuimos responsables de Cirjesa y del Gobierno municipal en las legislaturas entre 2015 y 2023 queremos poner en valor aquella etapa, en la que el circuito vivió una fase de reactivación, consolidación y proyección internacional.

Fueron años de trabajo con un objetivo claro: garantizar la viabilidad del circuito, mejorar sus resultados económicos, reforzar su actividad y recuperar su papel como motor económico y turístico de la ciudad. Se pasó de números negativos a positivos, y se hizo apostando por una gestión rigurosa y una visión de futuro.

Durante ese periodo no solo se mantuvieron las grandes citas deportivas, sino que se incorporaron otras nuevas y se reforzó la identidad del circuito. La denominación como Circuito de Jerez-Ángel Nieto supuso un homenaje permanente a una de las grandes leyendas del motociclismo, acompañado de espacios de reconocimiento con un monumento tanto a la figura de Ángel como a los aficionados,  que sigue siendo el verdadero corazón de cada Gran Premio y que se merecían también ese monumento.

Pero, más allá de los símbolos, hubo gestión. Se aseguró la continuidad del Gran Premio de España de Motociclismo, pieza clave del calendario internacional, en un contexto especialmente complejo. En ese proceso, el Ayuntamiento tuvo que asumir en solitario la ejecución de las obras en cinco curvas clave del circuito para ampliar las escapatorias y las áreas de seguridad. Con ello cumplimos  con los requisitos técnicos exigidos por la FIM para mantener la prueba y garantizar la seguridad de los pilotos. Fue una decisión clave que permitió asegurar la permanencia del Gran Premio en Jerez en los años siguientes.

Además, en ese mismo periodo se trabajó para atraer nuevas pruebas al circuito, ampliando su calendario deportivo y reforzando su actividad más allá de las citas tradicionales, lo que contribuyó a consolidar su posicionamiento internacional y su impacto económico durante todo el año.

En plena pandemia de Covid-19, el circuito demostró una enorme capacidad de adaptación, acogiendo competiciones a puerta cerrada e incluso duplicando eventos mundialistas, convirtiéndose en un referente internacional en un momento crítico para el deporte. Aún recordamos lo que supuso correr sin ver las gradas, sin aficionados, durante tres semanas consecutivas en las que se celebraron dos campeonatos de MotoGP, además de Superbike.

A ello se sumó una apuesta decidida por mantener el circuito vivo durante todo el año, con entrenamientos, pruebas y eventos que ampliaron su uso más allá de las grandes competiciones y reforzaron su impacto económico en la ciudad. También se trabajó intensamente para sanear las cuentas: al llegar, nos encontramos con una sociedad con más de tres millones de pérdidas, lo que obligó a elaborar un plan económico-financiero para evitar su desaparición.

Esa mirada al presente vino acompañada de una apuesta por el futuro. Se impulsó la creación de una escuela de pilotos vinculada al circuito, bajo la dirección de José Luis Cardoso, con el objetivo de formar nuevas generaciones de talento, así como la creación del equipo “Jerez Andalucía Motor Talent”. Porque invertir en cantera es invertir en el futuro del propio circuito y en el vínculo de Jerez con el motor. Hoy nos enorgullece ver a jóvenes pilotos de ese equipo subir al podio en Moto2 y Moto3, e incluso proclamarse campeones.

También se dio un paso importante en participación ciudadana con la creación del Consejo Local del Motor, que dio voz a los aficionados a través de representantes de motoclubs y del mundo del motor, incorporándolos a la vida del circuito y a sus actividades, tanto dentro como fuera de él. Juntos trabajamos en el retorno de las motos a la ciudad tras tanto tiempo. Asimismo, se impulsó el espacio temático “Garage 93”, donde se expusieron seis motos con las que Marc Márquez se proclamó campeón del mundo y que salieron por primera vez del Museo de Cervera.

También se trabajó conjuntamente en el diseño de mejoras de accesibilidad para personas con movilidad reducida, contando con la participación de sus asociaciones. Además, el circuito se abrió a nuevas actividades, festivales, congresos y rutas de senderismo, ampliando su uso y su conexión con la ciudad.

Conviene recordarlo: el circuito no es patrimonio de ningún gobierno. No pertenece a unas siglas ni a una etapa concreta. Es un espacio de todos los jerezanos y jerezanas, y también de los miles de aficionados que lo sienten como propio.

Por eso, cuando se celebra su historia, lo coherente es reconocer todas las etapas y a todas las personas que han contribuido a que hoy siga siendo un referente internacional. Mirar al pasado con honestidad no es nostalgia: es responsabilidad. Solo desde el reconocimiento del trabajo realizado se puede construir un futuro sólido.

El Circuito de Jerez-Ángel Nieto tiene por delante nuevos retos en un entorno cada vez más competitivo. Afrontarlos con garantías exigirá visión, colaboración y, sobre todo, respeto por su historia completa.

Celebrar 40 años es celebrar todo el camino recorrido, desde su creación hasta hoy. Sin excepciones.