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El conflicto del taxi es uno de esos temas que quedaron silenciados por todo lo ocurrido en Cataluña y que desde la semana pasada vuelve a estar de actualidad. Los taxistas no aceptan la llegada de Uber y Cabify, plataformas VTC que ofrecen servicios de alquiler de vehículo con conductor. De momento, en Andalucía Cabify solo ha llegado a Sevilla y Málaga pero teniendo en cuenta su aceptación no es de extrañar que en los próximos meses continúe su expansión por otras ciudades. En esta problemática por un lado está el tema legal. Lo que denuncian los taxistas es que legalmente este tipo de plataformas cuenta con más licencias de las permitidas. Por cada diez licencias de taxis debería haber una licencia VTC (así se denomina la licencia para este tipo de servicios). Hasta aquí hay que comprender las reivindicaciones. En este caso tienen que ser el Ministerio de Fomento, la Junta de Andalucía en el caso de nuestra comunidad, los ayuntamientos y el Tribunal Supremo (el conflicto se encuentra ahora mismo en este tribunal) quienes tomen las riendas de un problema que cuenta con un vacío legal y aclaren las normas que hay que seguir.

Pero para comprender lo que está ocurriendo también hay que observar más allá de lo legal. Uber y Cabify están aumentando su presencia en nuestro país no solo por la concesión de licencias. Su presencia crece porque cada vez son más los clientes que demandan sus servicios y en consecuencia sus ganancias van creciendo. Los taxistas tendrían que plantearse por qué está ocurriendo esto, por qué los usuarios se decantan por otro tipo de servicios. La competencia es difícil de afrontar y hasta ahora los taxistas no se habían encontrado con demasiados competidores. Pero hay que ser conscientes de que estamos en el siglo XXI y de que cada vez surgen más empresas y nuevos modelos de negocio. Y si no avanzas, te quedas atrás. Eso es lo que le está ocurriendo al sector del taxi. En los últimos meses el gremio de taxistas ha realizado paros y ha convocado jornadas de huelga. Tienen todo el derecho a protestar por lo que consideran una injusticia, pero si esa es la única acción con la que pretenden recuperar clientes no van bien encaminados.

Los taxistas tendrían que plantearse por qué está ocurriendo esto, por qué los usuarios se decantan por otro tipo de servicios

Nos encontramos en una época en la que hay que tomarse la competencia como algo para mejorar, hay que aprender a convivir con empresas del mismo sector e incluso aprender de ellas. Desde el punto de vista tecnológico Uber y Cabify ofrecen facilidades que el sector del taxi todavía no ha terminado de implantar. Abrir una aplicación desde un dispositivo móvil y poder solicitar un vehículo de forma rápida, ver en qué punto se encuentra el coche en el momento de solicitarlo y saber el importe aproximado que te va a costar el viaje aporta seguridad a quien va a contar con este servicio. Sin embargo pedir un taxi a veces resulta una odisea. El pago de esta nueva forma de movilidad se realiza a través de paypal, tarjeta de crédito o de débito. Hay taxis que todavía no tienen datáfono  y no queda otra que pagar en efectivo. Hoy en día eso resulta un atraso. Aunque no es uno de los factores más determinantes a la hora de optar por un servicio u otro, el hecho de poder elegir el tipo de vehículo que quieres alquilar es algo que los usuarios valoran de forma muy positiva. Económicamente hay trayectos que con diferencia salen más baratos si se hace uso de los vehículos con VTC que de los taxis, pero el importe de otras rutas es bastante similar. Por eso aunque el tema económico influye, no es lo más importante a la hora de decantarse por uno o por otro. De hecho tras probar esta nueva opción una se llega a plantear que en caso de que resultasen más caras que los taxis incluso lo pagaría por los beneficios que ofrece. Lo que sí es determinante es el estado de los vehículos con VTC y el trato de sus conductores.

Por lo general los coches que ofrecen estas plataformas están en perfecto estado, el chófer va uniformado, pregunta a los clientes si quieren que ponga una emisora de radio en concreto o prefieren que la apague, se preocupa porque el usuario esté cómodo con la temperatura y ofrecen botellines de agua y revistas para el trayecto. No sé es ni mejor ni peor conductor por ir vestido de una determinada manera u otra, por ser más o menos atento, por decidir qué emisora de radio escuchar aunque al que va montado en el vehículo no le apetezca escuchar nada. Pero son factores que ayudan a la comodidad del cliente y a que al finalizar el servicio quede contento. Los taxistas deberían ponerse las pilas en este aspecto y actualizarse. No es obligatorio, pero es necesario si no quieren que sus competidores ganen aún más terreno y la mayoría no son acciones complicadas de realizar. Por todo esto además de en los particulares Uber y Cabify encuentran en las empresas grandes aliadas. Si una empresa tiene que facilitar un vehículo con conductor a sus clientes estas plataformas ofrecen comodidad y buena imagen. Si no han utilizado nunca estos servicios de alquiler de vehículos con conductor y tienen que viajar a ciudades como Madrid, Barcelona, Valencia, Bilbao, A Coruña, Málaga o Sevilla, y necesitan transportarse en un coche es recomendable que los prueben. Por lo menos para entender por qué cada vez tienen más usuarios.

 La última campaña de Mytaxi, aplicación para solicitar taxis, es indignante. Las redes sociales se revolucionaron con toda la razón

El sector del taxi no está jugando bien sus cartas, no pisa el acelerador como debe hacerlo. La imagen que están transmitiendo no les ayuda. La actitud de algunos taxistas provoca que aparezcan en los telediarios por acciones como las de agredir a conductores de las empresas competidoras o dañar sus vehículos. Que batallen donde tienen que batallar, pero nunca está justificada una agresión y menos a alguien que se está buscando la vida igual que tú. Otra de las informaciones que ha causado polémica en los últimos días es la agresión a una conocida actriz. Un grupo de taxistas pensó que Manuela Velasco estaba haciendo uso de un vehículo VTC por las características del mismo y aunque la actriz viajaba en un coche de la productora para la que trabaja los taxistas no dudaron en agredir física y verbalmente a Velasco y al chófer. Con la publicidad tampoco aciertan. La última campaña de Mytaxi, aplicación para solicitar taxis, es indignante. Las redes sociales se revolucionaron con toda la razón por los carteles publicitarios de la campaña. En uno se ve a una mujer que sale de la cama en ropa interior y que deja a un hombre durmiendo mientras ella camina con su ropa en la mano. A esta imagen le acompaña el texto “Ahora escapar te costará la mitad”.

Una frase similar a la que se lee en el cartel protagonizado por un hombre sentado en el wc con los pantalones bajados. Si justificada o injustificadamente los taxistas tienen una imagen de machistas y antiguos, lo que han conseguido con esta campaña es fomentarla e indignar a quienes se topan con los carteles. Como en todos los sectores pagan justos por pecadores. Hay taxistas que hacen su trabajo de forma impecable, que son amables, respetuosos, que han luchado de forma legal por sus licencias por las que han tenido que pagar un pastizal, que no estafan, que no forman parte de las mafias ocultas del sector. Y hay conductores de vehículos con licencia VTC que se saltan las normas y que también realizan acciones en contra de los taxis. Pero con la actitud de sus compañeros, la mala publicidad que está realizando el sector y la poca capacidad de adaptación e innovación del gremio los taxistas se ven, lamentablemente, muy perjudicados.

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