Prefiero el 'dedazo'

Hay personas que dedican a estas convocatorias tiempo e ilusión, dos de las cosas más valiosas que puede tener el ser humano, para luego caer en la cuenta de que todo ha sido un fraude

Paco_Sanchez_Mugica.jpg.200x200_q100_box-190,0,950,760_crop_detail

Paco Sánchez Múgica

Periodista, licenciado en Comunicación por la Universidad de Sevilla, máster de Urbanismo en el IPE. Antes en Grupo Joly (2004-2012), Desde 2014 soy socio fundador y director de lavozdelsur.es. Miembro de número de la Cátedra de Flamencología; colaboro en Guía Repsol; y coordino la comunicación de la Asociación de Festivales Flamencos. Socio de la Federación Española de Periodistas (FAPE).

Un dedo acaricia un pinsapo en la Sierra de las Nieves, en una imagen reciente. JUNTA
Un dedo acaricia un pinsapo en la Sierra de las Nieves, en una imagen reciente. JUNTA

Ya puestos a perder dinero público con chiringuitos de demostrada nula utilidad, casi prefiero esa bizarría política de antaño, donde no había tantos trámites administrativos y al amiguete o afín de turno se le colocaba por derecho de pernada, es decir, a dedazo limpio.

La derecha, imbuida en el hábito de la transparencia progre, que diría un voxero, se ha tragado este engañabobos de tener que vestir al muñeco como sea para aparentar pulcritud y objetividad en la gestión de la cosa pública, mientras que desde la banda izquierda, algunos adalidades de la regeneración se montan mil triquiñuelas para acabar nombrando, también concurso mediante, a quienes les sale del alma.

Al final, todos sabemos que, por desgracia, la transparencia y la pulcritud no es solo que a menudo no se den en la cosa pública, sino que quienes debieran dar ejemplo de coherencia entre lo que dicen y lo que hacen no creen lo más mínimo en esto, aquí y acullá. Prueben a pedir algo por algún portal de transparencia y verán que la recepción, casi siempre incompleta, se habrá saltado la propia norma de plazos legales de transparencia.

Antes eran tan audaces que podían vestir al santo a posteriori, incurriendo en groseras irregularidades; ahora lo hacen por anticipado, con una transparencia tan transparente que resulta invisible

Antes eran tan audaces que podían vestir al santo a posteriori, incurriendo en groseras irregularidades, como más de una vez dejó claro la Justicia; ahora lo hacen por anticipado, con bases y todo, y dejando claro que su transparencia es tan transparente que resulta invisible a los ojos de los mortales. Por eso digo que prefiero el dedazo, se despilfarra lo mismo pero al menos así no se arruinan las expectativas de decenas de incautos que concurren a concursos públicos pensando que habrá libre concurrencia y se van a enjuiciar objetivamente los méritos y las capacidades de cada cual.

Hablamos de dinero público, de puestos de responsabilidad, quién podría pensar otra cosa que no fuera la buena gestión de ese capital de todos y todas. En cambio hay personas que dedican a estas convocatorias tiempo e ilusión, dos de las cosas más valiosas que puede tener el ser humano, para luego caer en la cuenta de que todo ha sido un fraude. Profunda frustración con la bandera de la transparencia, que queda para sonarse los mocos, y salir llorando para ponerse a otra cosa, quizás hacerse autónomo, que es lo que está más de moda ahora. El elegido ya tenía el carguito asignado por vía digital, bajo apariencia de legalidad, desde antes de que arrancara la pantomima. Si no era gracias al mérito del carné de manipulador, sería por el del B2 o por el de conductor de camiones. El amiguismo, un buen carné y hasta enviar el primero un mail. Nada más. Y nada menos.

Archivado en:

Si has llegado hasta aquí y te gusta nuestro trabajo, apoya lavozdelsur.es, periodismo libre, independiente y en andaluz.

Comentarios

No hay comentarios ¿Te animas?

Ahora en portada
Lo más leído