El Carnaval de Cádiz en una foto de archivo.
El Carnaval de Cádiz en una foto de archivo.

Hace unos días una persona me dijo que probablemente yo no era graciosa porque llevaba muchos años fuera de Cádiz. Mi expresión reflejaba desconcierto. Una vez más tuve que explicar que nunca he sido graciosa. Que nunca he tenido un acento gaditano marcado. Que lo de no tener gracia no tiene nada que ver con llevar años fuera de mi ciudad. Qué horrible es esta manía de algunas personas de pensar que los gaditanos estamos cortados por el patrón del acento, del pisha, del humor y del Carnaval.

Así que imaginen su cara de incredulidad cuando le confesé que no me gusta el Carnaval. Utilizo el verbo confesar porque a veces tengo la sensación de estar confesando o pidiendo disculpas al revelar que la fiesta gaditana por excelencia no me atrae. De hecho cuando le conté a una amiga que iba a escribir sobre esto me dijo, "la que te va a caer". Cosa que no entiendo. Respeto el Carnaval. Admiro a las agrupaciones que participan en el COAC. Sé la importancia que tiene esta fiesta para la provincia. Me alegro de que la gente disfrute en las calles. Y soy consciente de cuánta gente vive gracias a estos días. En ningún momento se me ha pasado por la cabeza que el Carnaval tendría que desaparecer ni nada por el estilo. Todo lo contrario. Pero a mí no me gusta ni el Concurso, ni la fiesta en las calles, ni disfrazarme. De hecho hace años que evito acudir a Cádiz en Carnaval.

Nunca he sentido nervios por el momento en el que cada año se abre el telón del Falla. Nunca me he mantenido despierta para conocer el nombre de los ganadores del concurso. Nunca he tachado los días del calendario esperando la ostioná, la erizá o la pestiñá. Nunca he disfrutado de la noche del sábado. Nunca he aguantado las aglomeraciones de un lunes de coros. Y salvo cuando era niña, nunca he sentido ilusión por disfrazarme. ¿Y por eso tengo que ser un bicho raro? Ni mucho menos.

A través de estas líneas lo que quiero dejar claro es que es compatible ser gaditano y no ser carnavalero. Y probablemente seamos más de los que pensamos. Pero por miedo al rechazo muchos no se atrevan a verbalizarlo. Esto no quiere decir que no amemos nuestra ciudad. Todo lo contrario, porque Cádiz es mucho más que Carnaval. Adoro Cádiz. Es mi particular refugio. Su gastronomía, sus reclamos culturales, sus playas, su luz, su gente. Todo en Cádiz es magia. Incluso el Carnaval. Pero no a todos nos tiene que gustar todo lo relacionado con nuestra tierra. Puedes ser de Sevilla y que no te guste la Semana Santa ni la Feria, puedes ser de Madrid y que no te guste el cocido, puedes ser de Buñol y que no te guste la Tomatina, puedes ser de Valencia y que no te gusten las Fallas y puedes ser de Pamplona y que no te gusten los San Fermines. Y no pasa absolutamente nada.

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