El alcalde de Cádiz, en una imagen de archivo.
El alcalde de Cádiz, en una imagen de archivo.

Kichi se ha convertido en el sucesor de Teófila. Lo es desde hace cuatro años pero me refiero a otra cuestión. Esto es algo que ya podemos afirmar teniendo en cuenta el resultado de las elecciones del pasado domingo. Con la exalcaldesa ocurría que hasta quien no compartía la ideología política del partido al que pertenecía la votaba. Con él, ya sucede igual. En solo cuatro años el alcalde de Cádiz ha logrado convertirse en sello de identidad de la ciudad. He de confesar que yo le hubiera votado. Pese a ser de Cádiz, al no estar empadronada en la capital gaditana, no ejercí mi derecho al voto allí. Y donde he votado he decidido hacerlo por un partido que no está relacionado con Podemos. Pero en los últimos cuatro años Kichi ha hecho mucho por Cádiz. Y eso hay que valorarlo, premiarlo y agarrarlo.

Hay lugares en los que tradicionalmente se vota al partido y en otros a la persona. Este es el caso de Cádiz. Pablo Iglesias ha debido darse cuenta al ver los resultados (si no quería darse cuenta antes). Mientras que en la mayoría de municipios Podemos ha perdido escaños o ha desaparecido, en Cádiz se ha quedado a tan solo un escaño de la mayoría absoluta. Eso es resultado del trabajo de José María González y su equipo de Adelante Cádiz.

En todos los medios de comunicación a nivel nacional ayer Kichi era uno de los protagonistas por ser el único alcalde del cambio en revalidar su puesto. Esto tiene un mérito añadido, teniendo en cuenta que estamos hablando de un partido de izquierdas. Mientras que los votantes de la derecha suelen ser fieles a las urnas, en la izquierda cuando algo va mal, se pierden rápidamente los votos a favor de otros o directamente se pierden porque la gente no va a votar. Así que el éxito de Kichi solo se puede traducir en haber hecho las cosas bien. Hay aspectos con los que no estoy de acuerdo en cuanto a ideología se refiere. Pero el hecho de que el alcalde haya estado cuatro años a pie de calle es de agradecer. Por fin las élites perdieron en Cádiz su poder y eso a la ciudad le ha sentado bien.

Kichi ha dado visibilidad a la educación pública, a los barrios más bajos, a los colectivos más desfavorecidos. Ha hecho obras con las que ha mejorado la ciudad, ya sea para las bicis o para hidratarnos. Ha destinado parte de su sueldo a causas benéficas o a quienes más lo necesitan. Y ha continuado con su vida como uno más. Es el claro ejemplo de que lo de dedicarse a la política debería ser una etapa y que no hay que dárselas de algo que uno no es por el simple hecho de representar a los ciudadanos. Que sí, que lo de estar al frente de una ciudad implica mucho más. Entre otras cosas, hay que llegar a pactos, hay que aprobar unos presupuestos. Pero de momento Cádiz ya ha ganado. Ha ganado a la hora de tener a alguien que se preocupa por el día a día, por las clases medias y en riesgo de exclusión, por el bienestar de la ciudad.

Esto cabrea. Cabrea al resto de fuerzas políticas que no esperaban que el alcalde lograra cinco escaños más que en las anteriores elecciones y se quedara a uno de la mayoría absoluta. Ahora, algunos proponen que se una el tridente PP, Ciudadanos y PSOE para arrebatarle la alcaldía a Kichi. Para estos tres partidos esto implicaría una falta de credibilidad y compromiso con sus votantes. No se puede actuar solo por rabia. Hay que saber perder, y a partir de ahí trabajar para lograr una buena imagen. Como ha hecho González.

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