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Oh casualidad, bendita diosa que da y quita, que en Antena 3 mientras ponían el jueves Ahora Caigo, un concurso donde la gente cuando pierde se cae en un agujero, mientras aparecía una ventana de como 8 “héroes” españoles, todos muy españoles, todos de 8 apellidos españoles, hacían su trabajo solo unos meses después de que en el mismo canal se les tildara de villanos tras unas huelgas.

La tarea: rescatar a un niño que, milagrosamente, después de 12 días en un pozo cubierto de tierra, de una caída de más de 70 metros, sin comida y sin conocimientos de espeleología, sobrevivía, milagrosamente, a una muerte totalmente cierta. Sin embargo, como la revisión de los hechos ya probaba, ya se sabe que los milagros, milagros son y este niño moría justo después de caer hace ya dos semanas.

Lloverán los palos, ya lo adelanto. Sin embargo, me gustaría utilizar al famoso Julen, ejemplo de lucha y superación -Sergio Ramos lo tildaba de valiente en un tuit- y los medios de comunicación como ejemplo de la sociedad infantil, dramática y manipulable en que nos están (estamos) convirtiendo. Somos víctimas, con un fuerte síndrome de Estocolmo, de crueles técnicas de comunicación política que vacían de contenido los discursos para rellenarlos de miserias y poder hacer política de ella.

Si se ve con un poco de perspectiva, más allá de la dolorosísima tragedia equiparable en cuanto a cobertura mediática a la muerte de Nelson Mandela, y al final ves la noticias a las que estamos expuestos gracias a los medios de masas y las noticias de MSN, que nos recuerdan constantemente, bajo artículos previo pago, de los bulos del día, el expulsado de Gran Hermano y las últimas tendencias en artilugios sin los que no podremos hacer las 5 cosas que se llevarán en 2019.

¿Cómo sucede esto? De nuevo, la casualidad. Lobbies de partidos políticos en la sombra estirando el chicle para que le dé tiempo a aparecer al omnipresente padre de Mariluz, no hay tragedia a la que no falte con su camiseta del Recre… porque así estiramos hasta el décimo aniversario de Marta del Castillo, y se hablara del valiente Julen que además nos permitirá sacar alguna banderita que otra Y al final, sin saber por qué ni como, acabaran los españoles, en especial los andaluces que son un poco gilileas, hablaran de la prisión permanente revisable y la violencia de los pozos contra los niños, de cualquier género, en lugar de pactos de gobiernos con racistas, machistas y clasistas de medio pelo que escriben sus nombres con animales muertos. Pero mientras tanto, ¿es que nadie va a pensar en los niños?

Nos acercamos peligrosamente a convertirnos en unos histéricos masivos con derecho a votar, hipotecando nuestras vidas y las de los demás a golpe de reacciones animalitos infantiles en un mundo de humanos, pintando angelitos en memes de Facebook. Yo no sé vosotros, pero yo me estoy cansando de vivir toda la vida rodeado de tragedias ajenas, de Martas del Castillo y del padre de Mariluz, y ya que estamos de a quien se tira el horrible niño de la Pantoja. No quiero ser un cómplice de todo esto, estoy realmente cansado, ya tengo suficiente con mis tragedias para que me metan las de los demás como a un pato le ceban antes de hacer foie-gras.

Lo de Marta se alargó porque, atención, la madre de la novia del hermano de Miguel Carcaño era un alto cargo del PSOE, y si le podemos meter mano mejor. Y nosotros a seguir comprando el trabalenguas del que siguen viviendo los buitres mediáticos y políticos que no tienen otra cosa de la que vivir, mientras usted, señor lector se parte el lomo trabajando y aguantando sus propias penas. Quiero que me dejen pasar el luto, quiero pasar página, quiero que seamos una sociedad madura y sana. Donde las tragedias sean tragedias, los periodistas sean periodistas, y la política… pues política.

Y todo al final, ¿para qué? Para hablar de lo que dice la tele, para que políticos vacíos de política hagan política a golpe de miseria. Mientras tanto nosotros completamos el circulo, subiendo audiencias y comprando lo que nos meten en los anuncios. Todo para que seamos siendo unos niños pobres y cómplices, miedosos, enganchados a las tele-emociones, y sigamos siendo manipulables. Para que en vez de luchar por lo nuestro, acabemos dando gracia porque por lo menos nos quede la salud. Me van a perdonar lo políticamente incorrecto de esto, pero ya es hora de que volvamos a aquello de ”el vivo al bollo”, por favor.

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