Hipnosis clínica vs. hipnosis de espectáculo: guía para diferenciarlas

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Paco Sánchez Múgica

Periodista, licenciado en Comunicación por la Universidad de Sevilla, máster de Urbanismo en el IPE. Antes en Grupo Joly (2004-2012), Desde 2014 soy socio fundador y director de lavozdelsur.es. Miembro de número de la Cátedra de Flamencología; colaboro en Guía Repsol; y coordino la comunicación de la Asociación de Festivales Flamencos. Socio de la Federación Española de Periodistas (FAPE).

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#PSICOLOGÍA La hipnosis no ocurre por arte de magia.

Como si de otra época, como si de libros sagrados se tratara, los medios de comunicación nos siguen adoctrinando sobre el qué y el cómo de nuestra manera de pensar, sobre qué ideas debemos tener acerca de las cosas de nuestro universo más cercano. Así nos conducen y manipulan con intenciones sabiamente meditadas de antemano a un mundo de simpleza cultural, donde nos lo ofrecen todo molido para que sólo tengamos que tragar sin atorarnos. Por ello, ofrecen a menudo una programación sin criterio, porque cuanto menos sepamos sobre los procesos, los contextos y los porqués, mejor para ellos, para eso que, sin verlos, nos observan todos nuestros movimientos.

Tratando el tema de engañar, y en lo que a mi cometido respecta por la profesión que humildemente defiendo, hasta hace poco existía un programa en Antena 3 llamado Hipnotízame, protagonizado por famosos (esto es muy importante y estimulante para los invitados, salir en los medios), personajes con muchas tablas en la gran pantalla, gente con un amplísimo grado de desinhibición y capacidad de actuación a la hora de colaborar en una farsa como la que propone dicho programa. Personas que pierden el control, se reencuentran con recuerdos que nunca tuvieron o que dicen no ser quienes son. Casi nada.

Aquí, en Antena 3 (no como en los espectáculos de salas de fiesta) los invitados no son voluntarios del público, son gente contratada y pagada para este teatrillo. No obstante, tanto los invitados al programa como los “voluntarios” de sala, son gente que perfectamente pueden realizar las mismas tonterías bajo la supuesta hipnosis que sin ella. Recordad por ejemplo a Mario Vaquerizo. Este hombre no necesita hipnosis para hacer el tonto, vive de ello y seguro que tiene su mérito…manda hue…

Y es que en esencia de lo que aquí se trata es de engañar al respetable. Con esto no quiero hacer dudar a nadie sobre la profesionalidad de los conductores del programa porque seguro que son profesionales cualificados y con experiencia suficiente como para realizar sesiones de hipnosis de distintas naturalezas, con distintos objetivos. Pero por respeto al gran público, a la sociedad, sería bueno que antes de comenzar el programa se aclarara en qué consiste la hipnosis, qué es.

En este sentido, la hipnosis de espectáculo de, alguna manera, daría a conocer y colaboraría con la otra versión de la Hipnosis, la que es beneficiosa y terapéutica (siempre en manos de profesionales reconocidos) como es la hipnosis clínica. De hecho, existen profesionales de Hipnosis de Espectáculo que en su introducción al show describen  en qué consiste la hipnosis, qué es un trance hipnótico… e incluso, comentan y aclaran en relación con algunos de los principales falsos mitos que existen alrededor de esta técnica. Es el caso por ejemplo de Jorge Astyaro, quien explica a su público brevemente qué es y qué no es hipnosis. A partir de ahí, el espectáculo está garantizado porque realmente es un profesional honesto.

Y es que a pesar de que existan sujetos altamente hipnotizables (que son los menos), la hipnosis es un proceso, no ocurre por arte de magia

Y es que a pesar de que existan sujetos altamente hipnotizables (que son los menos), la hipnosis es un proceso, no ocurre por arte de magia. No todo el mundo en un espectáculo de televisión puede ser hipnotizado hasta el grado de parecer tonto. Nadie por un simple toque en el hombro se derrumba y cae a merced del hipnotizador para cumplir sus directrices y parecer que el supuesto hechizado hace cosas que no desea. O sea, que pierda su consciencia para quedar a merced del experto.

En la hipnosis hay pasos a seguir: inducción, profundización, motivo para las sugestiones o sugerencias y salida del trance. Con esto quiero aclarar, que los sujetos expuestos, ya de antemano han tenido sesiones previas y que han decidido voluntariamente tomarse como una especie de juego el propósito que propone el programa.

Podríamos decir que la hipnosis es un cambió de actitud que la persona a hipnotizar decide, por lo que te puedes sentir tranquilo y seguro de que bajo estos estados especiales nunca harás cosas que no quieres, ya que a pesar de la apariencia de perdida de voluntad, la parte consciente de la persona “siempre” está vigilando para que nada de esto ocurra sin su consentimiento. Si la hipnosis fuese tan fácil, tan rápida, si todo el mundo tuviese esa capacidad de sugestionabilidad, la aprenderíamos todos y nos manipularíamos unos a otros. Habría quien llegaría a un banco y con un simple toque al cajero nos daría todo el dinero que le pidiéramos, o conseguiríamos que la chica de nuestros sueños (sin burundanga) cayera en nuestros brazos.

No, no es así la hipnosis, no funciona así. Por eso esta aclaración y denuncia a estos programas televisivos que sólo buscan una audiencia multitudinaria y fácil para sus objetivos económicos, en vez de dar una visión realista, dar a conocer y educar sobre una técnica terapéutica cada vez más empleada por profesionales del ámbito de la salud. De hecho, las aplicaciones clínicas son muchas y variadas en asuntos de salud como puede ser el control del dolor, fobias, ansiedad, tabaquismo, trastornos de la alimentación, fertilidad, etcétera.

A estas alturas, ya son muchas las numerosas publicaciones científicas que se han abordado desde la hipnosis clínica desde un punto de vista experimental con resultados contrastados y verificados, útiles en relación a diferentes patologías psíquicas y médicas. En estos casos, la labor del terapeuta es la de ayudar al paciente hipnotizado a encontrar sus propios recursos para resolver sus propios problemas, mas que programarlo para que actúe de una u otra manera.

Aun así, es cierto que los medios de masas, ya sea repitiendo muchas veces la misma versión sobre algo falso, utilizando el aspecto emocional por encima del racional, presentándonos modelos de frivolidad como sanos para nuestra felicidad, incluso haciéndonos creer qué es lo mejor para nosotros, nos dejan idiotizados… y sin hipnosis ni nada. O como decía Chomsky, "¿Cómo es que tenemos tanta información, pero sabemos tan poco?". Verdad que da que pensar…

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