Gracias, compañera

Hace tan solo unos días mi compañera Ana Fernández de Cosa entregó el acta de concejal y dejó todos los cargos orgánicos en Izquierda Unida.

Sebastián Chilla.

Sebastián Chilla

Graduado en Historia por la Universidad de Sevilla. En la actualidad, curso Antropología Social y Cultural por la UNED y el Máster de Profesorado en la Universidad de Granada. Cuento historias y junto letras en lavozdelsur.es desde 2015. 

Hace tan solo unos días mi compañera Ana Fernández de Cosa entregó el acta de concejal y dejó todos los cargos orgánicos en Izquierda Unida. Elegida como número dos de nuestra formación en Jerez en las pasadas elecciones municipales de mayo de 2015, su paso por la política local en estos tres años no ha dejado indiferente a nadie. Aunque su compromiso personal y político con la cultura en la ciudad y con la memoria democrática sean sus puntos fuertes, todo el que tiene el placer de conocer a Ana sabe su grado de implicación dedicación también en otros ámbitos.

Ana ha sido edil de Izquierda Unida durante algo más de tres años, desde que se formara la corporación municipal hasta hace unos días. Sin embargo, Ana Fernández es más que tres años de dedicación política. Detrás de aquella concejala que desenmascaró públicamente a ese intocable poeta de tres al cuarto y fascista con todas sus letras, hay una militante de izquierdas comprometida y ferviente defensora de su ciudad, de Andalucía y de la cultura como motor de cambio. Aquel episodio, con el que casi que se inauguró esta polémica legislatura, le costó mucho en lo personal a Ana pero sin embargo le valió un respaldo social más allá de los colectivos memorialistas. El episodio, con el que se intentó manchar su figura pública, sirvió para que gran parte de la opinión pública conociera lo que se escondía bajo esa especie de figura popular que la educación nacional-católica y pos-franquista sembró en las capas sociales de nuestra ciudad, de Cádiz y de nuestro entorno más cercano, propiciando además la consolidación de un colectivo, la Plataforma de la Memoria Democrática, que es hoy un referente para el movimiento memorialista.

La lucha para salvar el Teatro Villamarta de su desaparición —objetivo conseguido— y su implicación como con IU en propuestas de carácter cultural y artístico —consulten la hemeroteca— han sido otras de las constantes durante estos tres años como edil, teniendo seguramente como cenit la organización y celebración del festival de cultura alternativa Mujeres de Intramuros. Un festival en el que además de poner en valor el casco histórico de la ciudad se apostó —y se apostará, en este caso con las mujeres migrantes, en la segunda edición de este festival próxima a celebrar— por la mujer como elemento central, contribuyendo a devolver el lugar que le corresponde en la historia y presente de la ciudad.

Cultura en todos sus ámbitos, feminismo y memoria democrática que se suman a temas de artesanía, de diversidad sexual, de movilidad, de participación o de promoción de la ciudad, entre otros, que bien merecen un agradecimiento a Ana por sus tres años de dedicación política hasta hoy, y por sus otros años y tiempo de dedicación personal como militante y ciudadana comprometida con las causas progresistas, en el pasado, en el presente y en el futuro. De corazón, de un amigo pero también de un compañero de luchas. “¿Y esta la ganaremos, Sebas?”, recuerdo que me decías un día que nos movilizábamos entre la multitud. Lo importante es luchar por nuestras convicciones, aportar nuestro granito de arena y seguir, seguir luchando. Y por los muchos granos de arena que has puesto durante estos tres años como edil, y por los que seguirás poniendo, sólo puedo decir: gracias, compañera.

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