Saciedad

La procedente expresión "hambre canina" es confundida más bien por su segundo amplio término de esquelética más que por el cánido

07 de enero de 2026 a las 09:24h
Un bocadillo en una imagen reciente.
Un bocadillo en una imagen reciente. MANU GARCÍA

Los humanos nos diferenciamos de los perros, de manera clara y llamativa, por la tenencia del instinto de saciedad. Demostrado ante la comida, hasta no poder más, nos permite no seguir ingiriendo y morir del atracón, como les pasa a canes y peces.

La procedente expresión "hambre canina" es confundida más bien por su segundo amplio término de esquelética más que por el cánido, significando ingerir sin freno mientras haya alimento al alcance. "Hambre que espera hartura - pronunciada con h aspirada - no es hambre pura", viene a recordar los necesarios límites vitales.

"Llena el vientre, pero no tanto que revientes" y "hasta lo bueno cansa si es de mucha abundancia". Invocando a la satisfacción completa del deseo de algo, aspiro a que tu medicina sea tu alimento y el alimento, tu medicina.

Caminar a paso ligerito, hidratarse bien, especialmente al estar en lugares interiores con calefacción, consumir vegetales, fruta y pescado local y ecológico, con moderación frente a la saturación y colapso de las cenas y comidas copiosas navideñas ligadas al sedentarismo.

Sociedad y saciedad, palabras casi idénticas que difieren en una sola vocal –descartando la u–, quizás basándonos en lo común, nos lleve a términos como bienestar, moderación, igualdad, solidaridad y así, poder vivir en paz con las generaciones futuras.

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