Un naranjo en un pueblo andaluz.
Un naranjo en un pueblo andaluz.

Cuando nos visitan o paseamos (no hay ejercicio más saludable) por nuestras calles y plazas, nos dejamos envolver por el verde de los naranjos amargos (uno dulce, el de delante de casa de mis padres), y el blanco, del encalado o blanqueado de las casas y de los troncos de los naranjos.

Las utilidades de esta práctica identitaria tan nuestra, podemos citar desde el embellecimiento de las calles, imágenes de limpieza y paz, pasando por la captación y ocultación de contaminación procedente de vehículos a combustión, y la protección de la corteza, ver en solana daños producidos, frente a la radiación solar directa.

Frente a plagas como pulgones, evitan que las hormigas dejen rastro y por tanto su no propagación, control de hongos al actuar como fungicida preventivo y disminuye que perros marquen con orina la base de los árboles, al ocultar olor. Al estar blanqueado, se hace más visible y se reduce el riesgo de caídas de peatones, por meter pie en alcorque que lo rodea y curiosamente menos basura se acumula en el alcorque, en avenidas con tráfico rodado, resaltan los árboles disminuyendo probabilidad de accidentes y ante la falta de un árbol en un alcorque vacío, destaca en una visual, su necesidad de reposición.

Algunas personas lo identifican con la primavera, sus pueblos de origen, Orgullo Rural e incluso la Navidad, sirve de reconocimiento del valor inmaterial del patrimonio natural urbano y de recuperación de técnicas tradicionales que mitigan el cambio climático, pues absorbe CO2: concretamente, 4,8 kg por cubo de 15 litros durante su proceso de endurecimiento.

Evita la aparición de brotes en el tronco disminuyendo las necesidades de poda y mantenimiento, y es antialérgica, al derivar de la propiedad fungicida y biocida y dado su carácter natural, es apta para su uso en árboles donde se quiera evitar la presencia de bacterias en su superficie. Así se evitan los problemas de alergias por ácaros, moho…. Y cumple la norma CAAE para Jardinería Ecológica también.

La materia prima que se utiliza, cal de la más alta calidad, parte de la utilización de hornos de leña milenarios de origen árabe, como los de Morón. Nuestro “buen hacer” ha sido transmitido de generación en generación hasta hoy día, permitiéndonos obtener un producto de gran pureza y blancura.

Nuestro pasado nos define, y también, nuestra forma de hablar. Pintar, encalar o blanquear tu naranjo.

Información adicional:

* No se usa pinturas sintéticas y tóxicas para el árbol y las personas

* El 25 de Noviembre de 2011 La Cal de Morón es declarada por UNESCO Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad en su apartado de Buenas Prácticas como Revitalización del saber tradicional de la cal artesanal en Morón de la Frontera (Sevilla, Andalucía).

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